por Ignacio Bisignano

Nunca el resultado de las elecciones cordobesas había sido tan previsible. Todas las encuestas vaticinaban un amplio triunfo del actual gobernador Juan Schiaretti que le permitía su reelección en el territorio cordobés. Y así fue, el peronismo local se impuso con amplio margen frente a una oposición frágil y dividida. No obstante, más allá de lo previsible, la elección del domingo dió lugar a una serie de sucesos que no muchos pudieron anticipar y que merecen un análisis más profundo. Si bien constituida una obviedad que Schiaretti sería reelecto en la provincia, no se esperaba que el oficialismo lograra una penetración electoral tan significativa en la ciudad capital, histórica fortaleza radical y eterno traspié para el peronismo. De hecho, la noticia de mayor impacto la constituye la derrota del radicalismo en la intendencia capitalina, se presenta como una rareza que en los próximos cuatro años un peronista como Llaryora, con poco peso y con gran desconocimiento popular, haya logrado arrebatarle las riendas del palacio 6 de julio al partido que históricamente se identificaba con el electorado de la ciudad. Otro dato resonante que ha dejado la jornada electoral constituye la ausencia del kirchnerismo, cristalizada en la frustrada candidatura de Pablo Carro, dada de baja horas antes de que finalice el cierre de listas, habilitando infinidades de hipótesis ante un abstencionismo electoral kirchnerista poco claro y con muchas lecturas disonantes. En este marco, llama la atención la incapacidad de la izquierda tradicional para lograr capitalizar el grueso de votos que el espacio de Carro dejó de lado ante su ausencia, es llamativo que una gran parte de ese 7 % u 8% que podía contabilizar el kirchnerismo, no halla emigrado al FIT o a alguna otra expresión de la izquierda. Por el contrario, el desempeño del Frente de Izquierda fue bastante pobre deteriorando notoriamente su porcentaje cosechado si se compara la reciente elección con los comicios celebrados en 2017, 2015 y 2013.

 


Por Lucas Malaspina / @thebadthorn


A pesar del auge que tuvo la historización de las organizaciones de la izquierda argentina en los últimos años, y a pesar de que ya cuenta con más de 50 años de vida, la historia del grupo Política Obrera así como de su sucesor el actual Partido Obrero, constituye hasta hoy un espacio prácticamente inexplorado. Un capítulo aún más oscuro, incluso para muchos de sus adherentes, lo constituye la historia de sus relaciones con el trotskismo internacional.

Guillermina Huarte

 

La urgencia de poder realizar una reflexión crítica sobre la configuración de un feminismo punitivista comienza a ser debate recurrente en nuestros espacios, entre nuestrxs amigxs y compañerxs. De la mano de la discusión colectiva y de distintxs teóricas, activistas, militantes, es que se da en este proceso histórico del cual el feminismo es protagonista, o mejor dicho, lo son los feminismos. ¿Estamos en condiciones de poder desacordar entre nosotrxs en buenos términos? ¿cómo se están balanceando las acciones realizadas en cuanto a qué hacer con la violencia machista, y sobre todo, con los agresores? ¿cómo pensamos los escraches? Estas preguntas que surgen a partir de cómo seguir con respecto a lo construido hasta hoy, y los riesgos de que el feminismo termine cooptado por demandas que sólo propongan castigo, sanciones duras, penas y cárcel. ¿Qué se pide cuando se pide justicia?, ¿puede haber una justicia feminista no punitiva? Estas preguntas empiezan a tomar relevancia para pensar de manera más amplia temas tan complejos, que además nos son contemporáneos.

El pasado 28 de abril hubo elecciones generales en el Estado español. Conversamos al respecto con Brais Fernández, miembro de la redacción de la revista Viento Sur y militante de Anticapitalistas.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.