Por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varelai

 

 

Crisis. Ante las respectivas crisis del marxismo como teoría crítica de la sociedad (Roggerone, 2018) y del psicoanálisis como analítica del malestar en la cultura (Acha, 2018), actualmente es necesaria la reconstrucción (inter) generacional de una teoría crítica radical sobre la lógica inconciente en la moderna sociedad capitalista.

Archivo. Las investigaciones marxianas y freudianas constituyen “archivos” (Derrida, 1998) a partir de los cuales es posible explorar preguntas intempestivas contra el presente.

Relectura categorial. Karl Marx puede ser reinterpretado como aquel que elabora una “crítica radical de la modernidad” (Facundo Nahuel Martin, 2014). Sigmund Freud puede ser reescrito como aquel que realiza la “crítica más dramática e irrefutable del individualismo burgués” (Rozitchner, 1972).

Crítica. El diálogo teórico entre psicoanálisis y marxismo encuentra sus herencias críticas en las complejas temporalidades de la modernidad filosófica. Es posible hacer converger a Marx y Freud en la elaboración de una crítica inmanente y auto-reflexiva sobre las abstracciones sociales, imaginarias y simbólicas que efectúan las formas de dominación impersonal en la modernidad capitalista.

Modernidades. Frente al “colapso de la modernización en la sociedad productora de mercancías” (Kurz, 1991), es menester acelerar otro futuro para la invención de una “modernidad alternativa” (Fisher, 2016).

Arqueología. De acuerdo a Las palabras y las cosas (1969) de Michel Foucault, las categorías marxianas y freudianas son inseparables de las discontinuidades “epistémicas” ocurridas en la modernidad. Eso resulta inescindibles de los “cortes mayores” (Milner, 1995) que instituye el universo de la ciencia moderna en relación a la “mutación del nexo social en la modernidad” (Postone, 1993).

Transcendental histórico. Las categorías marxianas y freudianas, en tanto abstracciones intelectuales, tienen sus condiciones histórico-teóricas de posibilidad en las mutaciones de las “abstracciones reales” (Sohn-Rethel, 1977) ocurridas con las “crisis de los fundamentos” en la modernidad.

Revolución. Entre marxismo y psicoanálisis no existe un intercambio auto-evidente en el orden del concepto. La historia intelectual y la historiografía especializada argumentan que la Revolución Rusa es el acontecimiento que habilito una “inquietud” (Foucault, 1984) inédita hasta el momento (Acha, 2017). Los “obstáculos reales” (Rozitchner, 1972) que enfrentó la insurrección rusa para transformar tanto el campo objetivo como el subjetivo, abrieron el interrogante sobre la relación entre “cura individual y revolución social” (Rozitchner, 1985).

Anacronismo. El difícil destino de los primeros diálogos teóricos entre psicoanálisis y marxismo hace que el diagnostico trazado por Louis Althusser en el intitulado texto Freud y Lacan todavía resulte pertinente, a saber: la conversación entre ambas tradiciones durante el siglo XX adolece de “confusiones”, “reducciones” y “desviaciones”. La inactualidad de ese diálogo, empero, constituye su urgente actualidad crítica.

Obstáculos-Freud. Desde el psicoanálisis, el diálogo con la crítica de la economía política estuvo signado por una visión transhistorica, sustancialista, personalista, o irracionalista de lo inconciente freudiano, remitiendo a un dualismo pulsional naturalista, una visión represiva de la cultura, un familiarismo patriarcal, una perspectiva des-historizada de la sexualidad y una energética reduccionista de la economía libidinal.

Obstáculos-Marx. Desde el “marxismo tradicional” (Postone, 1993), el diálogo con la invención freudiana estuvo signado por una crítica al capitalismo “desde el punto de vista” de una ontología del trabajo, nucleada en una filosofía especulativa de la historia, un economicismo cientificista, o en una teoría de la lucha de clases, producto de una “metafísica del proletariado y una mistificación de las clases sociales” (Kurz, 1991).

A la izquierda de Freud. Un diálogo por venir entre psicoanálisis y marxismo supone reconstruir críticamente aquello que Helmut Dahmer en Libido y sociedad (1982) denomina la “primera generación de la izquierda freudiana” (desde Vera Schmidt hasta Otto Fenichel) y la “segunda generación de la izquierda freudiana” (desde Herbert Marcuse hasta Erich Fromm); como también implica adentrarse en las complejas derivas del “freudomarxismo” de Wilhelm Reich.

Campo psi local. Los trabajos de León Rozitchner, Enrique Pichón Rivère, José Bleger, Silvia Bleichmar, Marie Langer, el grupo de la revista Topia y la plataforma Cuestionamos, entre otros, constituyen los interlocutores ineludibles de un diálogo entre psicoanálisis y marxismo en la Argentina contemporánea.

Hipótesis represiva. La crítica a la “Hipótesis Represiva” de Michel Foucault en La historia de la sexualidad (1976), pareció interrumpir todo diálogo entre psicoanálisis freudiano y marxismo. El proyecto de una “crítica de la economía político libidinal” (Repossi, 2014) ensayados en El Anti Edipo (1972) de Gilles Deleuze y Felix Guattari, en la Economía libidinal (1974) de Jean-François Lyotard, o en la Monedad viviente (1970) de Pierre Klossowski, del mismo modo que sucede con La institución imaginaria de la sociedad (1975) de Cornelius Castoriadis, perdieron capacidad de convencimiento teórico luego de la crítica foucaultiana.

A la izquierda de Lacan. Si bien Jacques Lacan elude con éxito la crítica historicista del constructivismo foucaultiano, en el proyecto de una “izquierda lacaniana” parecen retornar algunos problemas de inconsistencia conceptual propios del freudismo marxista o del marxismo freudiano.

Inconsistencias. Durante el siglo XX se ensayaron conversaciones entre psicoanálisis y marxismo mediante esquemas inconsistentes basados principalmente en los siguientes procedimientos: la yuxtaposición, el paralelismo, la homología, o la univocidad ontológica.

Límites y alcances. El paralelismo relaciona transversalmente los proyectos de Eric Fromm, Wilhelm Reich y, en menor medida, de Herbert Marcuse. La homología atraviesa a las propuestas de Louis Althusser y Slavoj Žižek (relaciones metafóricas), Jean-Joseph Goux (isomorfismos estructurales y genético-epistemológicos), o Samo Tomšič (relaciones metonímicas). El problema de la represión y del sustancialismo debilita a los primeros, mientras que el vínculo en exterioridad y el formalismo transhistorico hace infértiles a los segundos. Las alternativas fueron, o bien una yuxtaposición conceptual (primera generación de la izquierda freudiana), o bien una univocidad ontologizante (Deleuze, Guattari, Lyotard, Klossowski). Una energética represivista y cierta des-historización detienen ambas perspectivas alternativas.

Desafío. El “enigma” (Acha, 2018) que enfrenta todo dialogo entre psicoanálisis y marxista en el siglo XXI estriba en repensar los fundamentos meta-teóricos para la elaboración de otra lógica de anudamiento entre lógica del capital y lógica de lo inconciente.

Combatir para comprender. A contra pelo de gran parte del ámbito académico, de las tradiciones hegemónicas del campo psi argentino post-dictatorial, la cultura de izquierdas y de los intelectuales progresistas en nuestro país, León Rozitchner constituye un archivo fundamental para repensar otra lógica de anudamiento entre psicoanálisis y marxismo en la Argentina.

Fetichismo. La reducción subjetivista y la reducción estructural son el fetichismo epistemológico que obtura el diálogo entre psicoanálisis y marxismo. Un relectura categorial del psicoanálisis de orientación rozitchneriana, informado por la llamada teoría crítica del valor de cuño marxista, es esquivo a esa infértil unilateralización del pensamiento.

Método. Una relectura categorial de León Rozitchner retorna al programa de investigación metodológico elaborado en la “Izquierda sin sujeto” (1966) en función de construir otros fundamentos meta-teóricos para un diálogo por-venir entre psicoanálisis y marxismo.

Retorno. Una relectura categorial de Rozitchner explora la posibilidad de un psicoanálisis de orientación rozitchneriana. El “retorno a Freud” rozitchneriano se base en la conexión interna entre las siguientes afirmaciones: a) la lógica subjetiva resulta incomprensible sin atender a las mediaciones constitutivas de la lógica social; b) la historicidad objetiva resulta incomprensible sin examinar la configuración históricamente específica del campo subjetivo; y c) no hay cura individual sin cura colectiva (revolución social), y viceversa.

Abstracciones. Una relectura categorial de León Rozitchner fundamenta el diálogo entre psicoanálisis y marxismo en el convergente problema de la dominación impersonal mediante la lógica de las “abstracciones sociales y simbólicas” (Acha, 2018).

Alineación. El problema de la alienación constitutiva de lo social y lo subjetivo, en una relectura categorial de León Rozitchner, remite críticamente a las abstracciones anónimas que comandan ciegamente las vidas de acuerdo a compulsiones cuasi-automáticas, desplegadas a espaldas de la voluntad, las representaciones consientes y los intereses “racionales” de los productores individuales y colectivos.

Dominación. Una relectura categorial se justifica en la necesidad de eludir las inconsistencias teóricas propias del pensamiento rozitchneriano, en función de viabilizar un diálogo entre psicoanálisis y marxismo en el siglo XXI que participe, junto a otros insumos teóricos imprescindibles, de la elaboración (inter) generacional de una teoría crítica de las lógicas de dominación abstracta en el “patriarcado productor de mercancías” (Scholz, 2013).

Dialéctica. Las abstracciones constituyen tanto los mecanismos de la dominación como también abren los tiempos de una emancipación. La dialéctica de la modernidad posibilita una crítica auto-reflexiva contra las abstracciones sociales, imaginarias y simbólicas que, con temporalidades irreductibles, mediatizan constitutivamente las relaciones sociales.

Forma. Las categorías marxianas y freudianas operan como criticas radicales sobre las formas diferenciadas y derivadas de “mediación objetiva” (Adorno, 1960) que constituyen la reificación del nexo social en la moderna sociedad burguesa y capitalista.

Fundamentos lógicos. El significante como constitutivo del lazo social, una terceridad normativa y un registro de jerarquía conforman los fundamentos lógicos en la institución de lo social (F1). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturables a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones en temporalidades de largue durèe.

Fundamentos materiales. La “no identidad” entre sujeto y objeto (naturaleza), la cesura constitutiva del sujeto, la fractura conflictiva de lo social y la necesidad del trabajo en general conforman los fundamentos materiales en la constitución de lo social (F2). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturable a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones históricamente determinadas.

Paradoja. Entre F1 y F2 existe una paradoja lógico-material irresoluble en la institución/constitución transhistorica de lo social: la explicación lógica de la institución de lo social nos reenvía a la comprensión material de la constitución de lo social, y viceversa.

Temporalidades. La efectuación relativa de F1 instituye la lógica de las abstracciones simbólicas propias de las temporalidades de large durée de la gramática universal del lenguaje, el monoteísmo y el patriarcado. Esas abstracciones simbólicas comportan tanto una dinámica de dominación-alienación, como también abren posibilidades inmanentes (pragmática diferencial en los usos del habla, por ejemplo). La efectuación relativa de F2 constituye la materialidad de las formas sociales propias de las temporalidades históricamente determinadas en una sociedad específica: relación instrumental con la naturaleza en la modernidad, sujeto escindido cartesiano, antagonismo de clase en el capitalismo, carácter abstracto del trabajo en la sociedad productora de mercancías. Esas formas sociales comportan tanto una dinámica de dominación-alienación, como también abren posibilidades inmanentes (producción de riquezas materiales por la mediación del trabajo en la producción y reproducción generalizada del valor abstracto, por ejemplo).

Especificidad. Las categorías marxianas de la lógica del capital son históricamente específicas: están restringidas al análisis crítico de las abstracciones sociales universalizadas de la moderna sociedad capitalista (Postone, 1993). Las categorías psicoanalíticas, si bien tematizan abstracciones que comportan temporalidades irreductibles a las categorías socialmente universalizadas especificas del capitalismo, son determinantes históricamente: habilitan una crítica sobre los procesos de producción de lo inconciente capitalista (inmanencia en la producción de individuación, producción de subjetivación y producción de singularización).

Real. La historicidad de la lógica del capital, la transhistoricidad de F1 y F2, las temporalidades de largué durèe y las temporalidades históricamente determinadas constituyen registros irreductibles. Sobre fondo de la mediación universalizada de la dialéctica de la modernidad, la convergencia estructural y la articulación históricamente específica de esos registros irreductibles instituyen la lógica de lo real capitalista (fC(x))ii.

Imposible. La lógica de constitución del nexo social en lo real capitalista (fC(x)) instituye un punto de imposible históricamente específico para la totalidad material de la sociedad; de allí el sentido de la frase atribuida a Fredric Jameson: parece “más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”.

Historicidad. La lógica de constitución del nexo social en lo real capitalista (fC(x)) se instituye por una convergencia paradójica de los fundamentos lógico-materiales de lo social y una re-funcionalización históricamente determinada de las temporalidades de largué durèe.

Totalidad. Lo real capitalista (fC(x)) es una lógica social que remite a una perspectiva crítica de la totalidad. En tanto totalidad antagónica, produce múltiples posibilidades y riquezas materiales inmanentes que, contradictoriamente, son tendencialmente totalizadas por la mediación objetiva de formas abstractas de dominación impersonal.

Los tres no hay. Una relectura del psicoanálisis de orientación rozitchneriana afirma que no hay sino función del capital. Dada la institución del punto de imposible de la lógica contradictoria de lo real capitalista (fC(x)), no hay relación libidinal sin la mediación objetivo-constitutiva de las formas sociales de relación abstracta del capital; no hay Otro del capital; no hay excepción irreductible a la universalización del capital.

Represión. En la modernidad, la mutación del nexo social conlleva una “represión originaria” que implica un proceso contradictorio de extracción/fijación de un sujeto semoviente y cuasi-automático enajenado de los objetos de la materialidad social.

Sujeto. El capital, en la moderna sociedad burguesa, es el sujeto de una totalidad social contradictoria.

Individuación. Los procesos reales-simbólicos de individuación en la modernidad constituyen pre-individualmente a la individualidad capitalista como objeto de lo social, produciendo la forma histórica universalizada del ser-mercancías-de-goce del capital.

Edipo. En una relectura categorial del psicoanálisis de orientación rozitchneriana, Edipo no es sino la forma social históricamente especifica que, en tanto abstracción social generalizada en el capitalismo, permite criticar los procesos simbólico-imaginarios de subjetivación y los procesos imaginarias-simbólicos de singularización relativamente variables en las determinaciones mitológicos-territoriales de las sociedades modernas.

Subjetivación. Los procesos simbólico-imaginarios de subjetivación en la modernidad permiten que el ser-mercancías-de-goce, como objeto de lo social, se constituya materialmente en tanto forma-sujeto de la sociedad moderna. Una “castración” históricamente determinada acontece allí donde el objeto de lo social “forcluye” el ser mercancía-de-goce del capital para instituir la posibilidad de experimentarse como forma-sujeto.

Grieta. La lógica de constitución del nexo social en la totalidad contradictoria de lo real capitalista (fC(x)) implica una articulación históricamente específica de la grieta subjetiva.

Metapsicología. La articulación históricamente específica de la grieta no concilia la cesura material que constituye lo subjetivo como tal. Un psicoanálisis de orientación rozitchneriana formula una metapsicología de la forma-sujeto capitalista. La forma-sujeto capitalista opera de acuerdo a una constitución históricamente escindida del “aparato psíquico” producto del conflicto entre las riquezas materiales-pulsionalesiii producidas en la cooperación universal pero inhibidas en su realización por la dominación impersonal de la forma abstracta de una unidad mínima de valor ().iv El Yo, en la relectura categorial del psicoanálisis de orientación rozitchneriana, es una “transacción” resultante del conflicto en la forma-sujeto: función derivada que posibilita al objeto de lo social (el ser-mercancía-de-goce como objeto de goce del “valor que se auto-valoriza”) experimentarse, en tanto forma-sujeto, como “agente” independiente y libre de la acción/pasión en la inmanencia de las relaciones sociales capitalistas.

Singularización. Los procesos imaginarios-simbólicos de singularización en la modernidad constituyen el campo subjetivo de experimentación/significación para determinada forma-sujeto, produciendo los limites antagónicos del “individualismo burgués” como un “sistema de distancias” (Rozitchner, 1972): “distancia interior” (desde sí mismo y contra sí mismo) y “distancia exterior” (entre la singularidad, los otros y la sociedad).

Inmanencia y auto-reflexividad. Para una relectura categorial de León Rozitchner, un diálogo por-venir entre psicoanálisis y marxismo lejos de presentarse como un capricho teoricista se constituye en una necesidad inmanente y auto-reflexiva del problema en cuestión: una crítica radical para la abolición de lo real capitalista (fC(x)).

Clínica negativa. La crítica radical sobre lo real capitalista (fC(x)), implica la perspectiva práctica de una clínica negativa que explora la posible convergencia entre la teoría crítica del valor de cuño marxista y el psicoanálisis de orientación rozitchneriana.

Radicalidad y reformismo. Una clínica negativa opera en el marco de una teoría crítica del malestar capitalista. El horizonte estratégico de una clínica negativa es abolicionista respecto a las formas históricamente específicas del malestar inconciente en la modernidad del capital. En función de este horizonte estratégico inscribe sucesivos momentos de un “reformismo radical” que atiende a las contradicciones inmanentes de lo real capitalista (fC(x)).

Emancipación. Una clínica negativa advierte los “obstáculos reales” que enfrenta todo horizonte estratégico emancipatorio. Lo cual reside en la imposible superación absoluta de los fundamentos lógicos-materiales de lo social. Esto último detiene la afirmación de una totalidad reconciliada en un horizonte post-capitalista. La abolición de las categorías históricamente específicas de lo real capitalista (fC(x)) se enfrenta con la imposible superación de las temporalidades instituidas/constituidas por las abstracciones trans-históricas de los fundamentos lógicos-materiales de lo social.

Malestar. Una clínica negativa presupone elaboraciones teóricas históricamente específicas. El psicoanálisis de orientación rozitchneriana formula una teoría crítica del malestar en la cultura capitalista. Este último deriva de la contradicción universal entre objeto ser-mercancía-de-goce/forma-sujeto, y de los conflictos subjetivos entre riqueza-pulsional/unidad mínima de valor (). Una teoría crítica del malestar capitalista examina la totalidad antagónica en la cual el malestar “individual” adquiere tanto su sentido históricamente específico como una materialidad contradictoria que habilita su contestación y politización colectiva.

Sintomatología. Un psicoanálisis de orientación rozitchneriana implica una sintomatología de la vida capitalista. Las diferentes formas sintomáticas del malestar en la cultura capitalista derivan de la contradicción generalizada y de los conflictos subjetivos. El segundo remite a las determinaciones simbólico-imaginarias que en el proceso de subjetivación producen el campo de experimentación/significación singular del sufrimiento/dolor de acuerdo a la dinámica minus-valor/plus-dolor. Y el primero refiere a una determinación real-simbólica que en el proceso pre-individual de individuación producen el sistema de relaciones del malestar capitalista propiamente dicho de acuerdo a la forma social generalizada del goce del capital (“ello trabaja”, “ello valoriza”, “ello goza”: valor-trabajo-goce (v←t→g)).

Técnica. Una clínica negativa conlleva elaboraciones técnicas para una interpretación crítica propia de un “reformismo radical”. Esto implica elaborar una anti-fetichización terapéutica que busca des-reificar el singular sufrimiento/dolor experimentado por el Yo del “individualismo burgués” como resultante absolutizada de la dinámica minus-valor/plus-dolor correlativa a los conflictos inmanentes de la forma-sujeto capitalista. Y también requiere construir una analítica materialista que busca contribuir a la producción por parte de los particulares de momentos de desresponsabilización relativa respecto al ser-sujeto-de-goce que habiliten una responsabilización relativa referida al ser-mercancía-de-goce. Una clínica negativa supone una dirección de la cura: anti-fetichizacion terapéutica y analítica materialista convergen como sucesivos momentos de un “reformismo radical” que resulta pasible de formularse en los siguientes términos: dónde ser-sujeto-de-goce era, ser-mercancía-de-goce he de advenir.

Cura. El horizonte estratégico de un psicoanálisis de orientación rozitchneriana es la cura individual y colectiva. Ese horizonte, como estrategia de una clínica negativa, conduce a una praxis clínico-negativa. Una praxis clínico-negativa dirige el horizonte estratégico de la cura individual y colectica a la abolición de la forma social generalizada del goce del capital (J(C)) y del trabajo inconciente que lo produce, por lo cual resulta necesariamente convergente con una praxis político-revolucionaria que tiene el horizonte de abolir la lógica universalizada del valor y del carácter abstracto del trabajo que lo produce.

Porvenir de un diálogo. Una relectura categorial del psicoanálisis de orientación rozitchneriana, informado por la teoría crítica del valor de raigambre marxista, proporciona otros fundamentos meta-teóricos para la construcción (inter) generacional de una teoría crítica de lo real capitalista (fC(x)) y sus procesos de individuación, subjetivación y singularización que producen lo inconciente capitalista, como también busca contribuir con la elaboración de una clínica negativa cuyo horizonte de cura individual y colectiva conduzca a la abolición de las formas históricamente especificas del malestar en la cultura del goce del capital (J(C)).

Bibliografía

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Roggerone, Santiago, ¿Alguien dijo crisis del marxismo? Axel Honnet, Slavoj Žižek y las nuevas teorías críticas de la sociedad, Buenos Aires, Prometeo, 2018.

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Sohn-Rethel, Alfred, Trabajo intelectual y trabajo manual. Crítica de la epistemología, Barcelona, Ediciones 2001, 1980.

 

Notas

i Este texto es un apunte que esboza sucintamente los lineamientos generales de una investigación en curso; dicha investigación hubiera sido impensable sin la amistad de lxs compañerxs del colectivo El Loco Rodríguez. A nuestrxs amigxs, dedicamos este escrito.

ii Dado el dominio lógico históricamente específico que totaliza contradictoriamente el nexo societal capitalista (la lógica del valor que-produce-más-valor), afirmamos: para toda existencia (“x”), en tales relaciones históricas de producción, resulta realmente imposible no ser sino una magnitud variable de valorización del capital. En el proceso de individuación capitalista, todo x es fC.

iii El Ello del psicoanálisis freudiano, en una relectura categorial de Rozitchner, es tematizado como riqueza material-pulsional producida en la cooperación universal, según el conocido pasaje de Marx en los Grundrisse. La noción de unidad mínima de valor remite a la mediación constitutiva del valor-trabajo en la forma-sujeto. De acuerdo al famoso comienzo de El capital de Marx, se encorsetan en la forma-mercancía las posibilidades de las riquezas materiales-pulsionales, las cuales, en la convergente forma-sujeto, son obturadas por los límites de la forma fetichizada del Yo en el “individualismo burgués”. La riqueza material-pulsional no remite a una energética vitalista des-historizada, o la afirmación de una totalidad sustancial representada en las profundidades de lo inconciente, las cuales a pesar de ser alienadas/reprimidas en la cultura capitalista sostendrían una crítica “desde el punto de vista” del deseo/pulsión/memoria/ trabajo, y, por esto mismo, la promesa emancipatoria de una conciliación plena del sujeto y de la sociedad. El carácter “liminal” del concepto freudiano de pulsión vuelve inconsistentes esas perspectivas. La riqueza material-pulsional, virtualmente producida en temporalidades de corto, mediano y largo alcance, requiere para su comprensión actual ser referida a la inmanencia de las relaciones históricas de producción: la misma lógica social abstracta produce riquezas materiales-pulsionales diferencialmente posibilitadoras que, contradictoriamente, son inhibidas en su realización debido a la tendencia totalizadora del valor-trabajo y la forma-mercancía.

iv “¡Valorizate!”, es el imperativo superyoico para un psicoanálisis de orientación rozitchneriana. La lógica del valor, en la forma-sujeto capitalista, opera como forma de dominación impersonal que mediatiza conflictivamente la especificad histórica del “aparato psíquico”. La formalización de la unidad mínima de valor remite a la fórmula Valer=ser como fundamento (sin fundamento) de la ecuación tener=ser que limita el “individualismo burgués” según Rozitchner. La fórmula de la unidad mínima de valor coloca la “V” mayúscula de la lógica del valor debajo de la barra, puesto que lo que esta reprimido en la constitución de la forma-sujeto no es otra cosa que la universalización de la abstracción social del valor-trabajo como dominación impersonal que matriza el proceso simbólico-imaginario de subjetivación capitalista.

 

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.