Una entrevista con:

Luci Cavallero (LC), Verónica Gago (VG)

Paula Varela (PV)

Camila Barón (CB), Gabriela Mitidieri (GM)

Entrevista realizada por:

Cinzia Arruzza (CA)

Tithi Bhattacharya (TB)

Entrevista publicada originalmente en Revista Jacobin

Fotografía: Emergentes

Traducción: Revista Intersecciones

Un proyecto para legalizar el aborto perdió por muy poco en el Senado argentino. Pero el movimiento feminista ya generó una revolución social en Sudamérica. El 8 de agosto el Senado argentino, por un apretado margen, votó en contra de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que hubiese legalizado el aborto en el país. La iglesia católica se regocijó con una agresiva campaña contra el aborto legal y seguro para las mujeres. Muchos líderes políticos, desde la burguesía hasta representantes sindicales, cedieron ante una intensa retórica anti-aborto. Esto básicamente por dos motivos: uno, su capitulación ante la ideología de los “valores familiares” sostenidas tanto por la iglesia como por las fuerzas neoliberales; dos, porque se encontraron atemorizados por una nueva fuerza social que emergió en respuesta a la depredación neoliberal y que delinea hoy en día el terreno político: el movimiento feminista.

La ola feminista argentina se afianzó alrededor del Ni Una Menos, que emergió en 2015 para protestar contra el asesinato de Chiara Paez, de 14 años de edad. El movimiento comenzó como una lucha contra los femicidios pero rápidamente se radicalizó, expandiendo el ámbito de la “violencia” como una categoría analítica para incluir múltiples ataques del capitalismo sobre la vida de lxs pobres y las mujeres trabajadoras e identidades disidentes. Fue el aliento y la actividad del Ni Una Menos en Argentina y del movimiento feminista polaco los que inspiraron el Paro Internacional de Mujeres.

Aquí, traemos feministas argentinas que jugaron un rol protagónico en la forma que tomó el Ni Una Menos y el Paro Internacional de Mujeres. Lo hacemos en un momento de peligro para el feminismo organizado en Estados Unidos. Mientras los legisladores antiabortistas se ponen en marcha acá, están siendo respaldados por leyes antilaborales, leyes que atacan la provisión social, y un inusitado nivel de violencia contra inmigrantes y musulmanes.

Esta es una coyuntura particular en la que el feminismo, si se convierte en un reto para la misoginia y los misóginos, no puede confinarse a lo que la política liberal denomina “asuntos de mujeres”. Si el feminismo va a proveer una alternativa a la violencia del capital, entonces debe ser un feminismo anticapitalista. En tiempos recientes, las feministas argentinas en su luchas concretas, le dieron forma a una insurgencia feminista anticapitalista de la que podemos aprender, y con optimismo, replicar.

CA

¿Cuál es su respuesta al voto del Senado, que por una leve minoría, rechazó la legalización del aborto en Argentina?¿Cuáles son los próximos pasos para el feminismo?

LC, VG

Nuestra respuesta es furia y euforia. Furia porque el rechazo del Senado significa la decisión de ignorar el poder de las mujeres. Es una escena familiar: esta elite política moribunda pretende que nuestros esfuerzos sean invisibles, como si no contaran. Esta actitud muestra su falta de reconocimiento de nuestro trabajo, de las formas en las que producimos valor, de nuestras formas de construir comunidad. El rechazo del Senado muestra este contenido pero también es un intento por disciplinarnos.

Acá, el principal actor no es el Senado, es la Iglesia Católica, liderada por el Papa argentino. En Argentina, la batalla por la autonomía del cuerpo de las mujeres es crucial porque el debate por el aborto es parte de un movimiento feminista radical, masivo y es ahora un debate sobre la clase en términos del acceso diferenciado al aborto seguro. Como argumentamos antes de la votación en la cámara baja, para la iglesia, el derecho a decidir debe ser mantenido lejos de los barrios populares.

Lo que escenificó el rechazo del Senado fue cómo las fuerzas políticas conservadoras, bajo el liderazgo de la Iglesia Católica con la complicidad de otras religiones fundamentalistas, percibieron al movimiento feminista como su enemigo. Esto es algo que vemos fuertemente a nivel regional.

Con esto también queremos decir que la manera en la que este debate se extendió, cómo se complejizó, y cómo continúa presente es también una muestra de la fuerza, la radicalidad y la interseccionalidad de lo que construimos como #NiUnaMenos - que dejó de ser un mero slogan y se convirtió en un movimiento masivo.

El primer paso es: “ni olvido, ni perdón”. Vamos a hacer escraches contra estos senadorxs. Vamos a fortalecer las redes de aborteras, vamos a ocupar los hospitales públicos, vamos a demandar la producción pública de misoprostol, y por cada muerte por aborto clandestino vamos a acusar al estado y llamarlo femicidio de estado. Vamos a continuar exponiendo cómo la cuestión del aborto intersecciona con otros problemas sociales tales como el trabajo, la pobreza y el racismo. Algo singular de nuestro movimiento es que estamos colocando al aborto en una red de otros temas políticos.

Esto no fue ni fácil ni espontáneo. Fue un efecto de trabajo político intenso que se construyó con debates, encuentros, asambleas, que fueron elaborando el entramado de violencias en las que el aborto se inscribe. La soberanía sobre nuestros cuerpos no es una cuestión individual, se apoya en la intersección de interdependecia y precarización de nuestras existencias. Este asunto apareció en lugares en los que antes era tabú, tal como nos contó una compañera campesina del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-Vía Campesina).

PV

¿Qué se aprende de la votación? En primer lugar, una renovada lección con respecto a la naturaleza del régimen político en Argentina. El senado es una de las instituciones más conservadores, en donde los legisladores del Partido Justicialista, de Cambiemos y de partidos locales operan como señores feudales. El senado es también el lugar en donde la influencia de los “poderes reales” es revelada de una manera más transparente: en este caso la Iglesia Católica (en otros casos puede verse la presión de las corporaciones económicas, por ejemplo). Para cualquiera que haya tenido expectativas en este régimen político, el voto del senado mostró cómo los “ poderes reales” funcionan cuando sus intereses están amenazadas y cómo los partidos tradicionales, como el peronismo, son el vehículo de esos intereses.

La primera conclusión que extraemos de la votación es, en consecuencia, que debemos atacar los “poderes reales”. La demanda de la “separación de la iglesia del Estado”, que empezó a circular casi naturalmente, es sin duda un objetivo primordial para el movimiento de mujeres. Esa institución oscurantista, que presionó a muchxs jóvenes a usar pañuelos azules (símbolo de la militancia anti-derechos), que llama a una chica de dieciséis años “asesina” por haber realizado un aborto, está apoyada económicamente por un Estado que paga el salario de los obispos y subsidia las escuelas religiosas, que son las mismas en las que la Educación Sexual Integral es negada.

La segunda conclusión que debemos extraer es que tenemos que pelear en contra de aquellxs que vehiculizan los “poderes reales”: lxs politicxs burgueses. Lxs senadores que votaron en contra de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo provienen de tendencias políticas heterogéneas - Peronismo, Cambiemos, e incluso el Kirchnerismo-.

La única corriente política con representación en el Congreso que ha defendido la legalización del aborto es la izquierda del Frente de Izquierda (FIT), cuyos diputados votaron el proyecto y formaron parte de las movilizaciones. Los demás espacios políticos estuvieron divididos en el debate del aborto.

Pero hay otra conclusión que se encuentra directamente relacionada con tu segunda pregunta. El 8 de Agosto fue la prueba de que necesitamos más fuerza para legalizar el aborto. No acuerda con la idea de que aunque perdimos en el Senado, ya hemos ganado una batalla. La batalla no está terminada. Fue y continúa siendo una revolución en las escuelas, en los espacios de trabajo, en las calles, y en las casas. En todos lados en donde hay mujeres, y estamos en todos lados, esta ha sido la discusión. ¿Es esto en sí mismo una conquista? Sí, lo es. Pero no hemos ganado. Porque necesitamos más potencia.

¿Qué habría pasado si hubiéramos alcanzado un par general en Argentina para la legalización del aborto? ¿Qué habría pasado si la “marea verde” hubiese invadido los sindicatos y el 8 de Agosto el transporte, las escuelas, los hospitales, las fábricas, las instituciones estatales, hubiesen paralizado el país? ¿Qué habría pasado si las organizaciones territoriales hubieran paralizado los barrios y hubiesen realizado cortes en las rutas del país? No resultado jamás puede preverse, pero el costo de haber ignorado a esos millones hubiera sido más alto para el gobierno.

Creo que tenemos que volvernos más amenazantes. Y para eso tenemos que inyectar nuestro verde en el gris conservador, en el gris rutinario, en el gris burocrático de la mayoría de los sindicatos. Porque el acceso al aborto es una cuestión de la clase trabajadora en su conjunto. Por eso, mientras sean las mujeres las que tienen que decidir, la clase trabajadora en su conjunto tiene que pelear para respetar esa decisión.

Este es el objetivo del movimiento de mujeres organizado: construir puentes con las mujeres trabajadoras (que ya forman parte de las organizaciones de trabajadorxs) y discutir colectivamente cómo pueden sus organizaciones apropiarse de la agenda feminista. No como una una agenda externa sino una agenda propia, porque los problemas de las mujeres son los problemas de la clase trabajadora en su totalidad.

Las mujeres son la mitad de la clase trabajadora, somos la mayoría de las trabajadoras y enfermeras, tenemos la mayoría de los trabajos precarizados y llevamos adelante la mayoría del trabajo reproductivo en casa. Es por esto, que la lucha por un derecho básico como la libertad de decidir sobre nuestro propio cuerpo, de decidir sobre la maternidad, es un derecho por el cual la clase trabajadora en su conjunto tiene que luchar. De manera similar, es por eso que la precariedad del trabajo, la falta de fondos para salud y educación (que se llevó l a vida de dos docentes la semana pasado), la extensión de la jornada laboral (que impone una doble jornada entre el trabajo doméstico y el trabajo no pago), todos estos ataques a la clase trabajadora deben ser demandas del movimiento feminista.

CB, GM

La votación de ayer fue muy reñida. Expresó la existencia de un amplio núcleo conservador, de derecha que sigue hablando en términos abstractos de defensa de la vida, mientras hace afirmaciones misóginas y revulsivas en donde las mujeres aparecen como meras incubadoras. Incluso al hacer referencia a las interrupciones legales del embarazo por causales que existen en Argentina (por ejemplo, si el embarazo es producto de una violación), el senador Juan Manuel Urtubey de la provincia de Salta expresó que no toda violación es una acto de violencia sobre la mujer. Esto muestra una sintonía alarmante con expresiones reaccionarias contra los derechos de las mujeres y personas LGTB+ a lo largo del mundo. Pero afuera se vivió otro clima. Fuimos miles y miles de compañerxs en la calle. Organizaciones sociales y políticas, colectivos feministas, sociedad civil de todo el país que se trasladó a la capital y que resistió 12 horas de frío y lluvia durante la jornada de la votación. Nuestra respuesta como feministas de izquierda será redoblar la organización. Intervenir y fortalecer la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Consolidar los espacios de articulación feminista, como la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir que dan la pelea dentro del sistema público de salud, como las experiencias de socorro rosa que se han dado a lo largo del país por parte de colectivas feministas que brindan información para realizar interrupciones de embarazos no deseados de manera segura. Vamos a continuar demandando por la aplicación efectiva de la ley de Educación Sexual Integral, que habilita discusiones y reflexiones en los espacios de estudio acerca de sexualidad, roles de género, feminismo y herramientas de despatriarcalización. Vamos a acompañar la próxima presentación del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Lo haremos por octava vez. Sabemos que aunque sea un momento de frustración, no nos han derrotado. Va a ser ley. Dimos un paso asombroso en estos últimos meses: haciendo público el debate, politizando el aborto, sacándolo de la esfera de lo íntimo para poner de relieve las dimensiones económicas, sociales y culturales de esta práctica.

CA

¿Qué rol han jugado los sindicatos en la pelea por el derecho al aborto en Argentina? ¿Ven una relación entre la cuestión de los derechos laborales y la justicia reproductiva? Si es así, ¿cómo?

LC, VG

El debate en los sindicatos es un debate vivo. El hecho es que el movimiento feminista puso al derecho al aborto en la agenda de los sindicatos. Muchxs trabajadrxs participaron de los pañuelazos y este método de lucha fue adoptado por varios conflictos durante los últimos meses.

Uno de esos pañuelazos tuvo lugar en la puerta de la Confederación General del Trabajo (CGT) el día del paro general del 25 de junio. La lucha por el aborto, sus métodos y política, influenció al paro. Esto no quiere decir que los líderes sindicales acepten todas las demandas del movimiento a favor del aborto. Pero ahora los derechos laborales y la justicia reproductiva están ahora conectados porque los conectamos en el paro feminista, cuando re-conceptualizamos la idea de trabajo desde una perspectiva feminista.

Esta “intersección” es un efecto producido por el paro feminista como un proceso político. Tiene que ver con la dimensión de clase del aborto que mencionamos anteriormente. Es importante también decir que muchas mujeres líderes de distintos sindicatos hicieron declaraciones públicas a favor de la legalización del aborto. Pero, de vuelta, la presión de la Iglesia en los sindicatos fue enorme. Es importante resaltar cómo las mujeres trabajadoras desafiaron a los líderes de sus sindicatos en muchos casos. Por ejemplo, las trabajadoras aéreas (agrupadas en la CGT) llevaron adelante acciones en todos los aviones tanto el 8 de Agosto en apoyo a la legalización del aborto como el 8 de Marzo, cuando se manifestaron en los aeropuertos. El movimiento feminista también obtuvo apoyo de lxs trabajadorxs de la “economía popular” (desde lxs cartonerxs, hasta lxs trabajadorxs de los comedores barriales, trabajadorxs textiles y cuidadorxs), que son parte de nuevas formas sindicales y cuyos trabajos cuestionan la noción tradicional de “trabajo”.

Desde el paro feminista que lanzamos, la noción de “trabajadorx” se expandió, remapeando eso que entendemos por “lucha de clases”, más allá de los dogmas de los partidos de izquierda. Estamos desarrollando una capacidad de presionar a los líderes desde abajo cuando se trata de llamar al paro, y transformamos al paro en sí mismo. Este remapeo y reconceptualización no es un planteo teórico abstracto. Ha sido elaborado en incontables asambleas populares, transformando a la asamblea en sí mismo en una herramienta de organización.

Por ejemplo, las asambleas de #NiUnaMenos fueron organizadas por trabajadoras despedidas de la trasnacional Pepsico y con trabajadoras de la Línea 144 que responde llamadas de denuncia por violencia de género a lo largo del país, pero también con trabajadoras de los medios de comunicación (la Agencia Télam, que despidió a 367 trabajadorxs en los últimos meses) y con mujeres de comunidades Mapuche criminalizadas por terratenientes como Benetton. El movimiento #NiUnaMenos impulsó también nuevos espacios políticos tales como #NiUnaMigranteMenos y adoptó eslóganes como #NiUnaTrabajadoraMenos o #NiUnaMenosPorAbortoClandestino.

PV

El rol de los dirigentes de la CGT fue patético; el 7 de julio, llevaron adelante una declaración pública expresando su “preocupación” por el costo económico de la legalización del aborto en las obras y planes sociales administrados por los sindicatos.

Pero el movimiento de lxs trabajadorxs no es solo su liderazgo peronista. En respuesta a la declaración de los dirigentes, hubo una movilización de las dirigencias de mujeres, y ha habido muchos pañuelazos en diferentes espacios de trabajo, escuelas, hospitales, instituciones estatales, universidades, etc. Más aún, en los años recientes ha habido numerosas campañas desde las bases, muchas impulsadas por militantes de izquierda.

Por ejemplo, podemos nombrar el caso de un paro por acoso sexual en una fábrica de comida en Buenos Aires. En 2011, una fábrica llevó adelante un paro porque una mujer trabajadora había sido acosada sexualmente por un jefe. No tenemos registro de otro paro con esas características en Argentina.

¿Se trata de un paro de mujeres o de un paro de trabajadorxs? Esta pregunta es muy importante. La víctima fue una mujer,  las que impulsaron el paro delegadas de la Comisión Interna (algunas militantes de la organización Pan y Rosas) y la demanda podría interpretarse como una “demanda de las mujeres” pero la acción colectiva elegida por las trabajadoras (el paro) es una acción clásica del movimiento de lxs trabajadorxs. Los trabajadores varones también se unieron al paro -de hecho, sin ellos el paro habría sido imposible-.

Este ejemplo muestra la necesidad de dejar de pensar en la clase trabajadora como un agente cuyas demandas son exclusivamente salariales y empezar a pensarla como un agente que tiene la fuerza social para luchar por la totalidad de las condiciones sociales; la dignidad de la vida en su conjunto. Desde este punto de vista, hay muchas demandas que se han convertido centrales para la clase trabajadora: ¿no deberían todas las organizaciones de lxs trabajadorxs luchar en contra del acoso sexual en los espacios de trabajo porque estos abusos humillan a las mujeres trabajadoras y buscan disciplinar sus cuerpos? ¿No lucharán por buenas guarderías, cantinas, jubilaciones, si todas esas tareas de cuidado son las que recaen y agotan los cuerpos de las mujeres trabajadoras?

Volviendo a la cuestión anterior, además de separar la iglesia del estado, la tarea más importante que la marea verde tiene es traer ese espíritu subversivo que hoy recorre las calles, las escuelas, las casas y las fábricas para conmover los elementos conservadores que prevalecen en el movimiento de lxs trabajadores. Las mujeres de la clase trabajadora podría ser las que cambien los sindicatos y refuercen la idea de que la lucha de clases no se trata del salario sino de la calidad de vida. Eso se refiere a cosas que pasan tanto en el espacio de trabajo como por fuera.

Entendido así, vemos por qué las mujeres son las protagonistas principales en la actual ola de la lucha de clases. Son las primeras en ser afectadas cuando la calidad de vida es atacada, ya sea en el terreno de la producción (precarización, salario, subempleo) o en el terreno de la reproducción (educación, salud y todas las tareas de cuidado). Tenemos la oportunidad hoy de articular dos fuerzas: la fuerza enorme del movimiento de trabajadores (que tiene en Argentina una gran tradición de organización y lucha) y la gran fuerza de transformación del nuevo movimiento feminista.

CB, GM 

Nuestras compañeras lograron instalar el debate en sus sindicatos de manera notable. Los espacios gremiales son en nuestro país, como en tantos otros, lugares altamente masculinizados, aún aquellos que representan a ocupaciones mayoritariamente feminizadas como la docencia. Un momento interesante de estos últimos meses de lucha ocurrió cuando la Central General de Trabajadores, a través de sus dirigentes expresó que los servicios de salud de los sindicatos, que ofrecen cobertura para sus afiliadxs, no contaban con los recursos para brindar asistencia en interrupciones de embarazo en caso de que el aborto llegara a ser ley. La respuesta del feminismo y de las feministas al interior de los sindicatos fue inmediata: al día siguiente de las declaraciones se organizó un “pañuelazo”, una demostración de nuestros pañuelos verdes, símbolos de la lucha por el aborto legal, en la sede de la CGT. Por otro lado, dentro de la agenda de demandas que vienen llevando adelante nuestras compañeras dentro de los sindicatos de trabajadorxs del Estado, por ejemplo, la defensa de nuestros derechos sexuales y (no) reproductivos va de la mano con las demandas por igualdad en las licencias maternales-paternales y la reflexión acerca de la distribución de las tareas de cuidado, entendidas también como trabajo no remunerado y feminizado.

TB

¿Cuál es el contexto histórico del movimiento Ni Una Menos? ¿Lo ven como una respuesta a la ofensiva neoliberal en las vidas de lxs trabajadorxs?

LC, VG

Construimos el movimiento precisamente como una respuesta a los ataques neoliberales. Fuimos capaces de hacer este salto a partir del paro:: el primero en Octubre de 2016 y después en Marzo de 2017 y 2018. La clave fue conectar el paro feminista con los femicidios y otros tipos de violencia. La herramienta del paro es ahora reinventada por el movimiento feminista para politizar el problema de la violencia contra las mujeres y para conectarlo con un entramado más amplios de asuntos sociales, económicos, políticos.

Mostramos una amplia e inesperada variedad de alianzas y coaliciones que hicieron posible el paro y como multiplicaron su impacto y su significado. Este proceso político involucró esfuerzos por forjar un nuevo internacionalismo, con la precariedad como una preocupación común.

En este “proceso” que se abrió con esta serie de paros, tuvieron lugar importantes discusiones y se llevaron adelante varias acciones. Por ejemplo, el 2 de junio del año pasado, llevamos adelante una acción frente al Banco Central para denunciar el control del capital financiero sobre las economías domésticas, particularmente, sobre los hogares en los que las mujeres proveen el ingreso principal.

La acción se llamó #DesendeudadasNosQueremos. Un año antes, en la protesta del 4 de Junio, nuestro eslogan “NOs queremos vivas, libres y desendeudadas” fue tomado por varios sindicatos como propio, conectando el proceso del endeudamiento externo con experiencias privadas de endeudamiento. Incluir la violencia financiera en la red de violencias contra las mujeres y cuerpos disidentes fue una manera de discutir el centro de las dinámicas de explotación neoliberal de nuestros tiempos.

Al remapear el trabajo, remapeamos las formas de explotación y extracción de valor que no sólo se concentran en el mundo del trabajo asalariado. Con esto queremos decir que no hay movimiento feminista por fuera de la cuestión de clase. Por el contrario, el movimiento feminista maneja un conflicto social que es un conflicto de clase sin limitarlo al acotado ámbito de la fábrica. Lo que acá es fundamental es que hoy el feminismo popular puede conectar conflictos y funcionar como una caja de resonancia que se traduce en un anti-neoliberalismo radical a escala masiva.

PV

#NiUnaMenos como movimiento no puede ser entendido sin ubicarlo en el contexto de las políticas neoliberales en contra de la vida de las personas de la clase trabajadora y de la crisis en las relaciones sociales que dichas políticas implican. Los femicidios son una expresión de estos ataques. Tomemos por ejemplo los cierres de fábricas y los ataques en las bases sindicales como aquel sufrido por las mujeres trabajadores de Pepsico en 2017. #NiUnaMenos se solidarizó con lxs trabajadorxs de Pepsico y llevó adelante diversas actividades en su apoyo.

#NiUnaMenos todavía no se posiciona a sí mismo con una agenda claramente anti-neoliberal, no tiene un discurso anticapitalista. Pero es un movimiento en evolución. El hecho de que #NiUnaMenos en 2015 haya impuslado una campaña en contra de los femicidios, casi como una campaña con un solo motivo, y que tres años más tarde nos encontremos luchando por la legalización del aborto, es un signo de que el movimiento de mujeres en su conjunto está creciendo y evolucionando. El pañuelo verde es ahora un símbolo de masas.

 CB, GM

Estamos atravesando un contexto de profundos ataques a nuestros derechos, de vaciamiento del estado en todos sus programas con excepción del aparato represivo. La efervescencia del movimiento feminista, de mujeres y LGTB+ en este momento combina en nuestro país el acumulado de cuatro décadas de historia, de experiencias forjadas en nuestros masivos Encuentros Nacionales de Mujeres (los cuales se realizan desde 1986) con la multiplicación de un feminismo joven, de estudiantes en sus lugares de estudio y en sus barrios, que se extiende a través de las redes sociales y que denuncia la violencia machista en todas sus formas. Pero a su vez, entendemos que todo proceso de profundización neoliberal pone de manifiesto que las tareas que sostienen la vida están en manos de mujeres trabajadoras. El desmantelamiento del estado de bienestar y de la figura del varón proveedor contribuyó a que fueran compañeras quienes se organizaron en los barrios para procurar la supervivencia común. En paralelo, se trata de una lógica liberal y profundamente conservadora, que precariza aún más la vida de las personas LGBT+ de clase trabajadora, habilitando solamente condiciones dignas de existencia para aquellxs que puedan pagarla. Asistimos a una feminización de la pobreza, a la criminalización de la existencia trans y al incremento del racismo hacia personas migrantes. Todos estos elementos repercuten en el estado actual de la clase trabajadora argentina, a quien es necesario pensar no tan solo como masculina, blanca, heterosexual y nacida en el país.

TB

¿Cuán importante es el internacionalismo para el movimiento #NiUnaMenos?

LC, VG

Es central. Creemos que es uno de los elementos más importantes de nuestro movimiento. Estamos viviendo un nuevo tipo de internacionalismo: #LaInternacionalFeminista, como la llamamos, está produciendo un nuevo tipo de proximidad entre las luchas y lo sentimos de maneras muy concretas.

Es más, produce un nuevo tipo de campo de batalla global, diferente de la separación entre lo global y lo local que existe hace tiempo. Esto implica tejer una red de bases de resonancia, compartir léxico político y experiencias de organización, lo que requiere un proceso complejo de composición y traducción.

No estamos interesadas en las declaraciones de anticapitalismo abstracto. Estamos preocupadas por la conexión real de nuestras luchas. Los conflictos por los territorios, con los proyectos neoextractivistas, son tan importantes como los conflictos en los lugares de trabajo y en las economías populares (que son el 40% de la economía de nuestro país y la gran mayoría del continente), como también las ofensivas contra las disidencias sexuales y la criminalización del aborto. La clave es el tipo de redes que estamos armando, capaces de teorizar y actuar desde abajo, y el internacionalismo es parte de nuestras luchas diarias.

PV

Es muy importante porque esta nueva ola de lucha feminista no es un fenómeno local sino internacional. Cuando una pregunta qué es lo que los diferentes movimientos nacionales tienen en común es claro que el denominador común es que las mujeres, particularmente las mujeres de la clase trabajadora, son las que más padecen las políticas neoliberales. Escribí un artículo sobre este tema que va a ser publicado en el próximo número de  La Izquierda Diario.

La contradicción entre el capitalismo neoliberal que ataca los cuerpos de las mujeres de la clase trabajadora y el discurso igualitario del feminismo liberal es explosiva. Sería una experiencia política importante para las mujeres que llevaron adelante el paro en contra del acoso sexual en Argentina encontrarse con las profesoras de West Virginia que se encuentran de paro. De manera similar, esas profesoras podrían compartir su experiencia con Las Pibas que están en la vanguardia de la lucha por la legalización del aborto. Porque todas estas mujeres tienen mucho más en común de lo que probablemente piensan.

CB, GM

El movimiento feminista y de mujeres que reconoce como propia la bandera de Ni Una Menos en Argentina tiende puentes y se retroalimenta con las luchas comunes que vienen llevando colectivos afines en todas partes del mundo. Sin dudas, la avanzada feminista es un fenómeno global que vibra a escala local con la agenda de demandas propias de las compañeras de cada país. En ese sentido, quienes somos feministas anticapitalistas sentimos el internacionalismo como parte de nuestra identidad política. Y en lo que hace específicamente a la lucha por el aborto legal, las conexiones internacionales fueron una herramienta necesaria para aprender cómo fue instalado el debate en otros países donde la interrupción del embarazo es un derecho conseguido. Estudiamos legislaciones, formas de aplicación, límites y potencialidades, replicamos formas de acompañamiento que son hijas del socorro rosa italiano o de la información telefónica de la colectiva Jane en Chicago.  

CA

¿Qué métodos organizativos usó el movimiento? Sabemos de la ocupación de escuelas por Las Pibas en apoyo al aborto legal ¿Qué otras formas de protesta hubo y cuán efectivas fueron?

LC, VG

Las ocupaciones fueron decisivas. Se convirtieron en lugares de deantes colectivos y contra-pedagogías forjadas por las pibas, estas increíblemente jóvenes y radicales que son parte del movimiento feminista acá. Pero es importante mencionar también varias asambleas de trabajadoras que proliferaron, produciendo un diagnóstico feminista en cada conflicto. Estamos ante una situación económica muy dura, con un montón de personas que están perdiendo su trabajo tanto en el sector público como en el privado. Acá, una vez más, podemos trazar una genealogía del paro: las alianzas y las prácticas entre esas asambleas de trabajadorxs fueron parte del modus operandi que el paro produjo.

PV

Lo que las pibas hicieron en las escuelas es muy impresionante. Muchos piensan que estas ocupaciones son limitadas en la capital o en los colegios más politizados, pero eso no es cierto. Es una politización intensa que alcanza también al conurbano bonaerense y a otras regiones del país y que es delineando una nueva generación de mujeres activistas y militantes. El otro día una chica de 16 años, que es líder estudiantil de su centro de estudiantes, me dijo que da charlas a chicas y chicos de 13 años, y dijo: “estoy muy contenta porque ellxs son mucho mejores que nosotrxs, ellxs son el futuro…” Una chica de 16 años diciendo que el futuro es la gente de 13 años! Esta clase de politización sólo sucede en momentos de mucha lucha.

También hay algunos ejemplos importantes del movimiento de trabajadorxs, que son menos visibles. Por ejemplo, en la fábrica Madygraf (gestionada por los trabajadores) la Comisión de Mujeres y Pan y Rosas llamaron a una “asamble abierta de mujeres” el 22 de Julio, para discutir la participación del 8 de Agosto y para discutir sobre los derechos de las mujeres trabajadoras. A la asamblea fueron más de setecientos trabajadores de diferentes lugares de trabajo como Pepsico, Kraft, el Hospital Posadas, el sector aeronáutico, el INDEC, etc.

Algo que llamó mi atención fue lo que sucedió en el Astillero Río Santiago (que está también en lucha porque el gobierno quiere cerrarlo). El 9 de Agosto un pañuelo enorme apareció en la proa del barco Juana Azurduy. Esto fue algo que me movilizó muchísimo, porque el barco fue históricamente un “territorio masculino”.

Esta, y decenas de otras experiencias en los lugares de trabajo deben unirse para que estas mujeres y hombres trabajadores puedan mejorar su fuerza social ¿Se imaginan que podría pasar si el año que viene, cuando la ley de IVE reaparezca en la agenda del Senado, si todas estas expresiones se coordinan?¿Si todxs estos trabajadorxs usan su poder para apoyar la ley?

CB, GM

La lucha por el aborto en los últimos meses se multiplicó al punto de que quizás sea imposible trazar un mapa con todas las actividades que se hicieron a lo largo y ancho del país. Echamos a rodar la imaginación política y logramos salirnos de los moldes a los que a veces estamos habituadas las múltiples militancias.

Los pañuelazos y las manifestaciones callejeras cada semana frente al Congreso fueron punto de reunión de un amplísimo arco de organizaciones sociales y políticas, de colectivas feministas y de artistas. Fueron los “martes verde” cuando se discutía en en la Cámara de Diputadxs y luego los “jueves verde” cuando el proyecto llegó al Senado. En esos escenarios se leyeron cartas de actrices, científicas, escritoras, poetas, músicas. Hubo paneles de debate y también música para bailar y que la lucha sea fiesta.

A partir de esos encuentros callejeros convocados por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito se armaron grupos de todo tipo, en su mayoría transversales a las organizaciones y partidos políticos para reclamar desde cada lugar y aportar lo propio: festivales, charlas, paneles, intervenciones urbanas y pañuelazos en todo el país y en cualquier lugar, como por ejemplo, los puentazos.

La “Operación Araña” fue un ejemplo de puesta en práctica de estas redes que se multiplicaron. El Colectivo Ni Una Menos junto a las trabajadoras del sindicato combativo del subte (AGTSyP) con el apoyo de la Campaña Nacional por el Aborto y más de 70 organizaciones logramos intervenir, de manera simultánea, todas las líneas de subte. Cada una con una consigna particular y manifestaciones artísticas originales.

En los secundarios fueron las pibas las que protagonizaron los debates y tomaron las escuelas, exigieron aborto legal, educación sexual y también protocolos contra las violencias en sus lugares de estudio. No es extraño que las principales referentes en el ámbito estudiantil hoy sean mujeres.  También hubo un “estudiantazo”: actividades frente al Congreso y en instituciones educativas secundarias, terciarias y universitarias de todo el país.

El nivel de movilización fue altísimo y sin duda todas estas acciones confluyeron en las dos masivas movilizaciones, las grandes protagonistas de este proceso: la del 13J y la del 8A. 

TB

En los Estados Unidos hemos utilizado el concepto de un "feminismo del 99%" para hablar de un feminismo con perspectiva de clase, o un feminismo que necesita ser anticapitalista para hablar de las necesidades de la mayoría de las mujeres. ¿Cómo han concebido la lucha de clase las feministas argentinas? ¿Cuáles son sus contornos y objetivos?

LC, VG

Bueno, nosotras pensamos que es un punto muy importante porque es parte de nuestras discusiones cotidianas. Queremos destacar que no es sólo un debate académico sino un debate popular. Aún cuando el feminismo no hable sólo en términos de clase, creemos que el abordaje desde la clase es importante en términos de actualizar el término a la clase real, a los movimientos existentes.

Hoy, algunos de los momentos más importantes en la política de clase son las luchas anti opresivas y las formas políticas están desafiando y transformando los sindicatos y al movimiento de trabajadorxs - haciendo difusos los límites entre la vida y el trabajo, el cuerpo y el territorio, la ley y la violencia. Esto es enteramente gracias al al movimiento feminista. Estamos construyendo un movimiento que alimenta la imaginación rebelde alrededor del mundo hoy y nos alimentamos de todas estas luchas.

 PV

Como dije anteriorimente, la relación entre el movimiento feminista en Argentina y la luchas por las condiciones de vida de la clase trabajadora es algo que estamos construyendo todavía. Pero hay tres pilares sólidos en los que lo estamos haciendo: el carácter masivo del movimiento en sí mismo, que asegura que nadie pueda decir que se trata de un movimiento “de la clase media”; una nueva generación de mujeres que, en su práctica política disuelven las fronteras entre los “asuntos de clase” y los “asuntos de género”; y el hecho ineludible de que las mujeres son los “cuerpos explotados”, tanto en el terreno de la producción como de la reproducción. Así que, como socialista, pregunto: ¿cómo podemos pensar en un feminismo que no intente destruir la explotación que nos está destruyendo?

CB, GM

Desde la masividad de las primeras marchas bajo el lema Ni Una Menos convocadas para reclamar contra los femicidios, el movimiento feminista en Argentina está dando pasos firmes para tejer la interseccionalidad de nuestras luchas. Las consignas cada 3 de Junio se han ido ampliando. La violencia sobre nuestros cuerpos no es sólo violencia física. La violencia está presente en la brecha salarial, en el exceso de trabajo no pago que recae sobre nosotras, en el disciplinamiento de nuestras sexualidades, en la maternidad como obligación pero también en el desempleo, el aumento del endeudamiento, el acceso precario a los servicios básicos. Ubicar todo ese entramado de violencias y cuáles son los mecanismos que las reproducen nos habilita a cuestionar desde el feminismo todos los aspectos de nuestras vidas.

La consigna Vivas, Libres y Desendeudadas nos queremos, en referencia al reciente acuerdo con el FMI pero también a la explotación de las microfinanzas, es una muestra de cómo el feminismo lejos está de haberse quedado en las reivindicaciones de género. El movimiento feminista es quizás el único que en la actualidad combina radicalidad y masividad.

Sobre las autoras

Verónica Gago integra el colectivo Ni Una Menos y es profesora de la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires. Es autora del libro Neoliberalismo desde abajo: pragmáticas populares y economías barrocas.

Lucia Cavallero socióloga, investigadora de la Universidad de Buenos Aires, integra el colectivo Ni Una Menos

Camila Baron es economista, candidata a magister en sociología económica y miembro de  Revista Intersecciones.

Gabriela Mitidieri es militante de Democracia Socialista y Quimeras (Frente de género). Es Lic. en Historia (UBA), becaria doctoral del CONICET, miembro del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (Facultad de Filosofía y Letras - UBA).

Paula Varela es Politóloga, docente UBA. Autora del libro La disputa por la dignidad obrera. Miembro del comité editorial de revista Ideas de Izquierda.

Sobre las entrevistadoras

Cinzia Arruzza es profesora asociada de filosodía en la New School.

Tithi Bhattacharya es una profesora asociada de historia en la Purdue University.



Compartinos tus ideas

¿Tenés algo que te gustaría compartir con nosotros?
¡No dudes en enviarlo!

Enviar artículo

Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.