por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

 

Aclaración. En continuación con nuestro artículo publicado en Revista Intersecciones, “Psicoanálisis y marxismo en el siglo XXI. Una relectura categorial de León Rozitchner: critica del malestar capitalista y clínica negativa”, este texto es la versión preliminar de un capítulo perteneciente al libro que estamos escribiendo a cuatro manos. Las coordenadas disciplinares (teórico-prácticas) propias de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana serán desarrolladas en escritos de próxima aparición.

 

Grado cero. Una “relectura categorial” (Postone, 2006) de Rozitchner revisita el “segundo clasicismo rozitchneriano” desde el campo problemático abierto por la crítica del valori.

Objetivo general. El objetivo teórico-práctico general es contribuir a la reconstrucción (inter) generacional de la teoría crítica de la sociedad mediante la elaboración de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchner.

Objetivo teórico. A partir de una relectura categorial de la interpretación rozitchneriana de la metapsicología freudiana, el objetivo teórico específico es desarrollar una ontología negativa y una filosofía del límite que, dando cuenta de los fundamentos lógicos-materiales de institución transhistorica de lo social y de la constitución de las temporalidades inconcientes de larga duración irreductibles y re-funcionalizadas con la emergencia de la modernidad del capital, proporcionen las condiciones de posibilidad para elaborar una crítica de lo real capitalista (fC(x)) y sus procesos inmanentes de individualización, subjetivación y singularización que producen históricamente lo inconciente capitalista.

Objetivo práctico. A partir de una analítica del malestar capitalista y una sintomatología rozitchneriana del sufrimiento, el objetivo práctico específico de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana es formular una clínica negativa. Cuya dirección de la cura, de acuerdo a los tiempos radicalmente reformistas de una terapéutica materialista del valor, posibiliten las condiciones prácticas del objetivo estratégico de una cura individual y colectiva: la abolición de las formas socio-históricas del goce del Capital y del trabajo inconciente que lo (re)produce convirtiendo a los objetos de lo social en agentes de satisfacción/valorización inconcientes del capital.

Objetivo crítico. Una relectura categorial de León Rozitchner, en el marco de la crisis teórico-práctica del marxismo contemporáneo, tiene el objetivo de contribuir con el desarrollo de una teoría crítica “de la constitución de formas sociales históricamente específicas que son formas de objetividad y de subjetividad sociales” (Postone, 1993: 323). Y esto, mediante la incipiente elaboración de una “una crítica de la forma sujeto, sin salvaguarda ontológica, e interpretarla como una forma de existencia capitalista” (Kurz, 1991, p. 101; énfasis añadido).

Mediaciones. Una relectura categorial del “segundo clasicismo rozitchneriano”, en principio, contesta la categorización respecto de la conciencia y los cuerpos caras al “primer clasicismo rozitchneriano”. El problema no es una negación de la conciencia pura, o una afirmación de las materialidades corporales: es necesaria una “disciplina de las mediaciones” (Sartre, 1960) que escrute las contradicciones que constituyen la totalidad objetivo-subjetiva de la modernidad capitalista.

Sujeto y objeto. Una relectura categorial, fundamentalmente, opera una inversión del archivo rozitchneriano: se trata entonces de un Rozitchner dado vuelta. Para ello, es preciso realizar una inversión materialista respecto a las categorías de sujeto y objeto. No hay continum entre la “naturaleza como cuerpo inorgánico de la subjetividad” y la historicidad socio-cultural. La escisión entre sujeto y objeto, en una relectura categorial del “segundo clasicismo rozitchneriano”, no admite solamente una configuración histórica determinada por el advenimiento desgarrado de la modernidad capitalista. Hay, desde siempre, “no identidad entre sujeto y objeto” (Adorno, 1960).

Perspectivas. Una relectura categorial reserva la categoría “sujeto” al capital en tanto sujeto tendencialmente totalista de una dinámica social contradictoria, y por otro lado, empleando la noción de “forma-sujeto”, que no coincide plenamente con el individuo empírico, para referir a la función agente que permite al objeto de lo social experimentarse como agente de la acción/pasión en la producción y reproducción de las relaciones sociales capitalistas.

Hipótesis de la forma-sujeto. Una relectura categorial de Rozitchner destaca que la moderna sociedad capitalista, en tanto sociedad y en tanto moderna, determina una forma capitalista de constitución del sujeto: la lógica del capital sobre-determina una forma-sujeto.

Fetichismo. Una relectura categorial se justifica en la necesidad de eludir, en la inmanencia del “segundo clasicismo rozitchneriano”, el fetichismo epistemológico que escinde sujeto y estructura, acción y sistema, contingencia y determinación. Una crítica de la encarnadura real del capital supone que “el valor posee una estructura fetichista con un costado ´objetivo´ y uno ´subjetivo´ (Kurz, 1991: 27). El carácter bifronte de la abstracción social propia de la forma fetichista de la mercancía acarrea problemas en las abstracciones intelectuales propiamente dichas. Tal problema es la unilateralidad del pensamiento: por un lado, “predomina exclusivamente una objetividad sin subjetividad” (Rozitchner, 2008: 13), y por el otro, aparece “una subjetividad en la cual lo externo esta reducido y circunscripto sólo a la palabra realidad o mundo exterior” (Rozitchner, 2008: 13).

Punto ciego. Una relectura categorial de Rozitchner retoma el diagnóstico trazado en el programa metodológico de acción/investigación de la “La izquierda sin sujeto”, esto es: el punto ciego de la tradición marxista reside en su insuficiente categorización sobre la lógica inconsciente en el capitalismo: “falta en ellos una teoría de la subjetividad que contenga en sus presupuestos mismos la densidad histórica del mundo que la organiza como tal” (Rozitchner, 2013: 13).

Sujeto modernista. Una relectura categorial se justifica en la medida en que es necesario desmontar las elucidaciones marxistas que se sostienen en perspectivas modernistas del sujeto. Esto es: aquella concepción racionalista y conciencialista que, en la tradición marxista, concibe el campo subjetivo desde las posiciones sociales en el aparato productivo, la racionalidad instrumental de medios-fines, las ideologías y representaciones simbólico-imaginarias, las voluntades particulares y los intereses económicos de la clase.

Derrota y fracaso. Una relectura categorial retorna al diagnóstico de Rozitchner luego de las derrotas y fracasos de los proyectos revolucionarios del siglo XX. Y esto para posicionarse críticamente frente a aquellas perspectiva que “resaltan el momento objetivo de la estructura de producción, como su único enemigo” (Rozitchner, 2013: 26), desechando la transformación subjetiva debido al hecho de ser considerada como mera “subjetividad burguesa” (Rozitchner, 2013: 27).

Ineficacia. El problema de la ineficacia política reenvía a la pregunta por la “subjetividad inconciente” (Rozitchner, 2013: 89). Es cierto: sí lo personal es político, es porque la dominación es impersonal; la transformación del campo subjetivo es necesaria, mas no suficiente, para la transformación revolucionaria de la sociedad.

Realismo. El problema del realismo político reenvía a la pregunta por la tan mentada construcción histórica del “principio de realidad” capitalista. Este último, en una relectura categorial de Rozitchner, responde a la mediación constitutiva de lo real capitalista (fC(x)) en la producción inmanente del campo subjetivo. Contra “el realismo capitalista”, Rozitchner propone un “realismo revolucionario”.

EOR. Una relectura categorial de Rozitchner busca la composición colectiva de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana. El “retorno a Freud” rozitchneriano se base en la conexión interna entre las siguientes afirmaciones: a) la lógica subjetiva resulta incomprensible sin atender a las mediaciones constitutivas de la lógica social; b) la historicidad objetiva resulta incomprensible sin examinar la configuración históricamente específica del campo subjetivo; y c) no hay cura individual sin cura colectiva (revolución social), y viceversa.

Núcleo de verdad. Una relectura categorial de Rozitchner destaca que “el sujeto es núcleo de verdad histórica" (2013: 28). Y hace de ello una tesis central del Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana. La fenomenología rozitchneriana del sujeto como absoluto-relativo y nido de víboras, confirman aquella tesis constatando las mediaciones abstractas de formas impersonales de dominación que constituyen inconcientemente la forma-sujeto capitalista.

Crítica del valor. Una relectura categorial de Rozitchner se realiza en el marco de la reinterpretación de la teoría marxiana procesada por la crítica del valor. El estudio del denominado “Marx esotérico” (Kurz, 1991), presente principalmente en los Grundrisse y El capital, delinea los contornos de la crítica del valor. Estas teorías emergen en los años ochenta y noventa en la revista Krisis y Exit! Los autores principales son Robert Kurz, Robert Trenkle y Roswitha Scholz en Alemania, Moishe Postone en los Estados Unidos y Jean-Marie Vincent en Francia. En el panorama intelectual argentino, se destacamos los trabajos de Omar Acha, Facundo Nahuel Martín, Pablo Lovizio y Mariano Alberto Repossi. Esta relectura categorial de Marx tiene sus antecedentes en el siglo XX: Historia y conciencia de clase (1923) de Georg Lukács, Estudios de la teoría del valor (1928) de Isaak Rubín, Dialéctica negativa (1966) de Theodor Adorno, Dialéctica de la forma valor (1957) de Hans George Backhaus y Génesis y estructura de El Capital (1968) de Roman Rosdolsky.

Marxismo tradicional. Una relectura categorial de Rozitchner parte de las críticas formuladas al “marxismo tradicional” (Postone) y al “marxismo del movimiento obrero” (Kurz). Principalmente, aquel diagnóstico que señala que el marxismo no es: a) una filosofía especulativa de la historia; b) un humanismo antropocéntrico; c) un hegelianismo materialista; d) un análisis sociológico centrado en la lucha de clases; e) solamente una denuncia sobre la expropiación del plus-valor y de la propiedad privada de los medios de producción; f) una ciencia económica; g) una concepción trans-histórica de la producción social que resulta en una crítica al capitalismo “desde el punto de vista” de una ontología del trabajo; y h) una afirmación de la totalidad desde la perspectiva del proletariado como deber-ser del sujeto revolucionario dado su lugar en el proceso productivoii.

Marxismo crítico. La crítica del valor parte del axioma del sujeto, esto es: en la moderna sociedad burguesa, el sujeto es el capital. El marxismo, por esto mismo, se constituye como una teoría crítica de la lógica históricamente determinada del capital: el marxismo es una teoría crítica del nexo social en la totalidad contradictoria de la modernidad capitalista. En el “archipiélago de los mil y un marxismo” (Bensaid), la crítica del valor construye una teoría “auto-reflexiva y global” (Postone, 2006: 78) respecto de la especificidad histórica de la moderna sociedad capitalista.

Civilización. El capitalismo es una forma civilizatoria históricamente dialéctica: contradictoriamente, produce negatividades y positividades. “La idea de que las estructuras, las relaciones sociales subyacentes, de la sociedad moderna son contradictorias ofrece la base teórica de esa crítica histórica inmanente” (Postone, 2006: 143). El movimiento contradictorio del capital produce negatividades: destrucciones naturales, violencia sociales, sujeciones políticas, servidumbres (in)voluntarias, personificaciones autoritarias y deseos de represión. Pero también produce positividades: subjetivaciones contingentes, multiplicidades posibilitadoras, identidades diferenciales, espacios en disputa y temporalidades en tensión. La dialéctica del capital, si bien pluraliza las configuraciones existenciales del nexo social, subtiende a totalizarlas bajo el comandado tautológico del valor-trabajo.

Herencias. Los esquemas del marxismo tradicional guiaron la conversación con el psicoanálisis por parte de aquellos intelectuales que ensayaron una crítica de la sociedad mediante una articulación entre Marx y Freud en el siglo XX. Esas articulaciones adolecen de inconsistencias teóricas; acentuadas luego de la crítica historicista de Michel Foucault en La voluntad de saber. Un diálogo crítico entre psicoanálisis y marxismo en el siglo XXI debería buscar coordenadas post-fundacionales y post-foucaultianas para ensayar un “más allá de la Hipótesis Represiva” (Scasserra, 2018).

Brevísimo estado de la cuestión. Gran parte de las indagaciones sobre el “segundo clasicismo rozitchneriano” responden a esquemas conceptuales que parten del marxismo tradicional (Carpintero, 2008; Saidón, 2015; Sucksdorf, 2013; Sztulwark, 2013; Volnovich, 2015). Pocos son los que interrogan ese momento del archivo rozitchneriano partiendo de claves de lectura al parecer incompatibles con la escritura del propio Rozitchner (Drivet, 2012; Acha, 2013).

Insuficiencias rozitchnerianas. Rozitchner por momentos es deudor de cierta concepción energética y represivista del “aparato psíquico” (la concepción del ello freudiano en tanto “sustancia viva” en Freud y los límites del individualismo burgués). En otros pasajes, afirmaría la existencia de una realidad irreductible a la castración, o al menos, en inmediato conflicto con aquella (el denominado niño rebelde, punta de lanza de la relectura del Edipo freudiano en el marco de la “teoría de la guerra” de Clausewitz, en el libro Perón: entre la sangre y el tiempo). Y en otros casos, propios del “tercer clasicismo rozitchneriano”, se presentaría una anterioridad persistente al Terror y al Lenguaje del Padre (las huellas sensibles configuradas en el lazo infante-materno, según Materialismo ensoñado). Esto responde a una mezcla teórica entre una metafísica spinozista de la potencia, una filosofía fenomenológica del cuerpo viviente como irreductible resorte de toda posición antagonista, y una visión humanista del sujeto basada en algunos rasgos problemáticamente idealistas presente en los conceptos de ser genérico, trabajo y alienación pertenecientes a cierta apropiación de los Manuscritos económicos-filosóficos de Marx.

Políticas. El horizonte emancipatorio, partiendo de los esquemas clásicos de Rozitchner, llevan a una suerte de política de la memoria que busca actualizar las marcas incapturadas de ciertos mecanismos resistentes per se a la mediación y dominación capitalista, o en una suerte de política del exceso que intenta reapropiarse y potenciar, más acá de la lógica del valor, los “excedentes que el Capital no tolera” (Rozitchner, 2011).

Herencias rozitchnerianas. Una interpretación que pretenda develar el “verdadero sentido” del corpus rozitchneriano no demoraría en registrar su adscripción parcial al denominado marxismo canónico. Sin embargo, sus aportes están lejos de agotarse en esa tradición. Por eso, una relectura se detiene en los “puntos de fuga” (Terán, 2008) del archivo-Rozitchner para inaugurar otra escena categorial.

Otras claves de lecturas. En la búsqueda de cifras de inteligibilidad que permitan eludir los esquemas infértiles que guiaron el diálogo entre psicoanálisis y marxismo en el siglo XX, una relectura categorial de Rozitchner gravita en torno a la crítica del valor.

Elementos. Para una relectura categorial de Rozitchner es elemental la “re-interpretación de la teoría crítica de Marx” (Postone). Pues combate la “mistificación del sujeto” (Kurz), la “sustancialización del valor” (Backhaus), “la cosificación de las clases y el trabajo” (Kurz), y la “afirmación de la dialéctica y la totalidad” (Adorno). Y esto a los efectos de eludir una concepción “supra-histórica de la historia” (Kurz) y evitar esas figuras fetichizadas que ocupan el espacio del proletariado (el precariado, el pueblo, el deseo, etc.) en tanto punto de vista privilegiado de la crítica y de la acción.

Lucha de clases. Una relectura categorial de Rozitchner no supone solamente una crítica del antagonismo de clases. Si bien los tiempos de la lucha de clases son imprescindibles para toda posición crítica de la dominación capitalista, también es cierto que el marxismo de la lucha de clases en ocasiones conduce a que las clases son “mistificadas como meta-sujetos sociales” (Kurz, 1991: 67). Reduce las contradicciones estructurales y las crisis sistémicas del capitalismo al antagonismo entre Capital versus Trabajo, o al conflicto entre capitalistas y trabajadores, al considerar a estos últimos en sí mismos enfrentados al capitalismo. Tal consideración lleva al atolladero según el cual “no se critica propiamente al capital, sino más bien a los capitalistas” (Kurz, 1991: 67).

Producción. Una relectura categorial de Rozitchner, informada por la crítica del valor, no se centra solamente en una discusión sobre la distribución/expropiación del plus-valor de acuerdo al régimen explotador de la propiedad privada. La crítica se dirige a la producción en sí misma. La objetividad de la lógica social totalizada por la finitud histórica del capital, comanda contradictoriamente el proceso infinito de la producción social: producción de producción, producción de intercambio y producción de consumo. Una crítica de las mediaciones objetivas de lo real capitalista (fC(x)), por esto mismo, examina el proceso material que constituye lo inconciente capitalista propiamente dicho: producción de individuación, producción de subjetivación y producción de singularización.

Plus-valor. En una relectura categorial de Rozitchner, la crítica sobre la expropiación derivada del plus-valor y la distribución de las riquezas, se subsume en el marco de una crítica contra la universalización del valor y el trabajo abstracto que lo produce. “Las luchas clásicas giran en torno a la cuestión de compartir el plus valor; pero la existencia del valor es dada por sentado (…) No podremos abolir el valor sin abolir el trabajo que lo crea. Es por esto que una oposición al capitalismo en nombre del trabajo no tendría sentido” (Kurz, 1991: 17).

Valor. Una relectura categorial de Rozitchner desarrolla una crítica radical de la forma-valor. Entendiendo a esta última como la forma de mediación social universalizada históricamente peculiar de la modernidad capitalista. El valor es una abstracción social que comporta una dinámica fetichizada de dominación y explotación impersonal producto del carácter abstracto del trabajo. La lógica del valor, en la sociedad productora de mercancías donde reina el equivalente general dinerario, gobierna ciegamente las vidas de espaldas a los particulares que lo reproducen. El proceso automático de producción del valor reifica las relaciones sociales. El valor, en última instancia, constituye el fundamento sin fundamento del movimiento auto-propulsado del capital como sujeto enajenado del todo social contradictorio.

Clínica del valor. Un Psicoanálisis de Orientación Rozitchner desarrolla una clínica negativa que enfrenta el problema de la universalización del goce del Capital. Y esto, mediante una terapéutica materialista del valor que analiza el sufrimiento de la vida cotidiana debido a los padecimientos inconcientes producidos por la lógica del valor.

Escisión del valor. Una relectura categorial de Rozitchner se asienta asimismo en la crítica que Roswitha Scholz desarrolla respecto al “patriarcado productor de mercancías”. Este último, en tanto lógica de dominación política, explotación económica y opresión de género históricamente determinada, implica una “disociación del valor”: masculinización de las formas “públicas” de producción del valor y extracción del plus-valor, enfrentada a una feminización desvalorizada respecto de las formas “privadas” de (re)producción de la fuerza de trabajo.

Restricción. Una relectura categorial de Rozitchner encuentra en la crítica del valor una “amplia y coherente crítica social, política y cultural adecuada a la sociedad capitalista contemporánea” (Postone, 1993, p. 16). Restringida a contestar la especificidad histórica de las compulsiones fetichizadas que comandan las vidas cuasi-automáticamente sin miramientos respecto del sufrimiento que producen en los particulares que las reproducen ciegamente. La crítica de la economía política, entonces, es una “teoría de la constitución histórica de determinadas formas, reificadas, de objetividad y subjetividad social” (Postone, 2006: 42)

Crítica de las formas. Una relectura categorial de Rozitchner, escrutando la inversión objetiva suscitada en la inmanencia de la producción social debido al carácter fetichizado de las relaciones sociales capitalistas, no realiza una mera denuncia de los presuntos contenidos falsos de la conciencia, sino que elabora una crítica sobre el contenido históricamente determinado de las formas verdaderas: la forma-sujeto no tiene una falsa conciencia invertida respecto de una realidad objetiva aparente, sino una percepción objetiva de una realidad verdaderamente invertida.

Formas de la crítica. Una relectura categorial de Rozitchner recurre a la crítica del valor, puesto que no persigue una “teoría de aplicación universal sino una teoría crítica especifica de la sociedad capitalista” (Postone, 2006: 20).

Categorías negativas. Una relectura categorial de Rozitchner entiende que la crítica de la economía política no presenta conceptos positivos que buscarían dar cuenta de una realidad pre-constituida y auto-fundada, sino que constituye categorías inmanentes y auto-reflexivas: negativamente determinadas, históricamente críticas.

Post-fundacionalismo. Para una relectura categorial de Rozitchner, la analítica freudiana y la teoría marxiana responden a una crítica radical sobre el campo subjetivo burgués y sobre la lógica de la modernidad capitalista. Marx y Freud elaboran teorías críticas post-fundacionales en la medida en que no permiten la postulación y el retorno a una realidad positiva/prediluviana previa a la represión, la castración o la alienación.

Convergencia. En una relectura categorial de Rozitchner, informada por la crítica del valor, la alienación siempre-ya-dada de la lógica social auto-mediada por un sujeto dialectico (el capital) precede y constituye la forma-sujeto desde el vamos. La institución alienada de un sujeto de lo inconciente remite a la preponderancia de las determinaciones simbólico-imaginarias de la cultura y del lenguaje como abstracción impersonal que constituye el lazo social en sí mismo. Para una relectura categorial de Rozitchner, entonces, psicoanálisis y marxismo convergen en el problema de la abstracción como lógica de dominación impersonal que descentra la forma-sujeto auto-fundada propia de la modernidad, señalando la precedencia constitutiva de la objetividad social y de las determinaciones simbólico-imaginarias de la cultura.

Modernidad. Una relectura categorial de Rozitchner, informada por la crítica del valor, entiende que la reconstrucción de una teoría crítica de la sociedad supone desarrollar una crítica radical de la moderna civilización capitalista. Para Moishe Postone, es menester esquivar tanto una afirmación de la modernidad “racionalista, universalista y abstracta” (Postone, 2006: 45), como también eludir una visión romántica, “antiracionalista y antimoderna” (Postone, 2006: 45). Una modernidad alternativa, que difiera la modernidad propiamente capitalista, solamente es posible en la inmanencia de la modernidad misma: tecnología, derecho, universalidad, horizonte normativo, autonomía y contingencia constituyen dinámicas posibilitadoras producidas en la modernidad, pero inhibidas en su desarrollo por el devenir capitalista de la sociedad.

Lógica de la modernidad. La crítica del valor escruta la dialéctica de la modernidad de acuerdo a las mutaciones del “nexo social” (Sohn-Rethel). La lógica dialéctica de la modernidad implica la producción histórica de un sistema de mediaciones contradictorias, a saber: la modernidad capitalista pluraliza, diferencia y multilateraliza radicalmente las riquezas materiales y las cualidades de las relaciones humanas, pero a la vez las homogeneiza y totaliza bajo “imperativos y fuerzas estructurales e impersonales” (Postone, 2006: 20) que responden a las constricciones sistemáticas de la reproducción tautológica del valor-trabajo.

Mutación del nexo social. La emergencia histórica del capitalismo, en la civilización moderna, supone una profunda mutación del nexo social: las relaciones tradicionales, los vínculos comunitarios, las dominaciones directas y las interdependencias personales, propias de una sociedad pre-capitalista de acuerdo a Moishe Postone, retroceden ante la universalización de formas impersonales de dominación abstractas que comandan las relaciones sociales independientemente de la voluntad de los particulares. Si bien es cierto que los lazos sociales pre-modernos no carecen de dominaciones impersonales (monoteísmo, patriarcado) y mediaciones abstractas (abstracción simbólica del lenguaje) cuyas temporalidades de larga duración no se reducen a la historicidad intransferible del valor-trabajo, la peculiar mutación del nexo social en la modernidad supone, justamente, que el capitalismo no se caracteriza por “relaciones interpersonales abiertas, sino como un conjunto de estructuras cuasi-independientes” (Postone, 2006: 185). La lógica de dominación social, en el capitalismo, “no consiste, en este nivel fundamental, en la dominación de la gente por otra gente sino en la dominación de la gente por estructuras sociales abstractas que la misma gente constituye” (Postone, 2006: 30).

Cortes. Las “discontinuidades epistémicas” que caracteriza a las abstracciones intelectuales en la modernidad, convive asimismo con los “cortes mayores” inaugurados por el nexo social del valor-trabajo capitalista. La fundación histórica del capitalismo, en los albores del Mundo Moderno, como demuestra el capítulo 24 de El capital de Marx, implica procesos violentos y destructivos manchados de lodo y sangre: “Marx muestra al capitalismo como un proceso que se produjo después de haber desatado y roto todas las articulaciones sociales anteriores” (Rozitchner, 2013).

Reificación. El valor, en tanto “síntesis social” (Sohn-Rethel), motoriza una lógica tendencialmente totalista y semoviente que conduce a la “reificación del nexo social” (Marx, 1971: 88). El nexo social reificado es aquél que se presenta como “segunda naturaleza”, no respondiendo a los intereses o representaciones de los particulares, sino a sus propios mecanismos impersonales autonomizadas. El lazo social que inter-relaciona a los productores sociales entre sí (la producción de mercancías para el intercambio universal) adquiere una dinámica cuasi-exterior y enajenada enfrentada a los particulares por la mediación mercantil del valor-trabajo.

Dependencia. Si bien el capitalismo subordina tendencialmente las formas tradicionales de dependencia personal y los modos comunitarios de vinculación directa, de la misma manera que supone la existencia (formal) de un individuo social independiente y doblemente libre, esto no implica la coexistencia de los sujetos auto-organizados cooperativamente, sino que conlleva a una nueva dependencia universal con respecto a la reproducción autotelica del valor-trabajo.

Trabajo. El carácter abstracto del trabajo y, con ello, la realidad social del trabajador en cuanto tal, constituyen una producción interna del todo social capitalista: “todo el proceso laboral entero se presenta como proceso que le es propio al capital mismo” (Postone, 2006: 232). La relación social del capital, como “sujeto automático” (Marx) reproducido universalmente a expensas de los particulares, pone como momentos de su auto-despliegue contradictorio tanto a la clase social de los capitalistas como a la clase social de los trabajadores.

Trabajo abstracto. El carácter abstracto del trabajo es históricamente específico del capitalismo; no se confunde con la necesidad transhistorica del trabajo en general. La indeterminación real de todo trabajo concreto en la descualificación cuantitativa del trabajo abstracto caracteriza a los tiempos (abstractos) de la producción social en tanto gasto general de fuerza de trabajo. Esto permite que el trabajo abstracto se transforme en el principio “mediador impersonal del nexo social reificado” (Martin, 2014: 45).

Critica contra el trabajo. La crítica del valor desarrolla una “crítica al trabajo en condiciones capitalistas” (Postone, 2006: 87). Y apunta a la abolición del carácter abstracto del trabajo en la sociedad productora de mercancías. La constitución del trabajo-abstracto como fin en sí mismo en el capitalismo lo convierte en una esfera autonomizada, indiferenciada y enajenada de los particulares, motivo por el cual es la abstracción social auto-mediadora constitutiva de lo social: “la crítica social del carácter específico del trabajo en el capitalismo es una teoría de las determinadas formas estructuradas por, y estructurantes de, la práctica social que constituyen la sociedad moderna en sí” (Postone, 2006: 119).

Crítica inmanente. La crítica del valor, para Moishe Postone, desarrolla una crítica inmanente sobre la dominación impersonal y cuasi-automática de las formas abstractas de mediación objetiva en la modernidad capitalista. En tales formas sociales de abstracción se encuentra la especificidad histórica del nexo social moderno y la lógica contradictoria del proceso de valorización capitalista. La posibilidad de una crítica de la dominación, por lo tanto, emerge de las contradicciones inmanentes producidas por la misma lógica de la dominación social abstracta. La apertura crítica de una acción práctica que conteste (transforme y elimine) una determinada dominación histórica, no es sino inmanente a dicha dominación. Esto implica una “teoría crítica de la modernidad cuyo punto de vista no es el pasado precapitalista sino las posibilidades desarrolladas por el capitalismo que apuntan más allá de él” (Postone, 2006: 499).

Crítica auto-reflexiva. La re-interpretación categorial del pensamiento marxiano que realiza Moishe Postone, argumenta que la modernidad genera novedosas formas de dominación y explotación pero que también habilita su auto-contestación crítica. Una crítica auto-reflexiva sobre la modernidad propiamente capitalista motoriza las disputas por una modernidad alternativa proporcionada por las posibilidades contradictorias que la misma lógica dialéctica de la modernidad produce: “la posibilidad de una transformación radical del presente es una posibilidad determinada, inmanente a dicho presente” (Postone, 2006).

Contradicción. Las crisis sistemáticas del capitalismo (disminución tendencial de la tasa de ganancia, por ejemplo), convergen con el problema de la contradicción fundamental de la lógica del capital entre las riquezas materiales producidas en la cooperación universalizada y el encorsetamiento de tal riqueza en los límites mercantiles de la forma mercancía de acuerdo a la mediación abstracta de la forma social del valor-trabajo.

Riquezas. Una relectura categorial de Rozitchner se detiene en la categoría de riqueza al interior del pensamiento de Marx. En El capital, Marx escribe: “la riqueza de las sociedades en que las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un ‘enorme cúmulo de mercancías’, y la mercancía individual como la forma individual de esa riqueza” (Marx, 2012: 43). Y en los Grundrisse, Marx destaca otra concepción de la riqueza, a saber: “Si se despoja a la riqueza de su limitada forma burguesa, ¿qué es la riqueza sino la universalidad de las necesidades, capacidades, goces, fuerzas productivas, etc., de los individuos, creadas en el intercambio universal?” (Marx, 1971: 447). La producción universalizada de la riqueza en el proceso de valorización del capital responde a una dialéctica por la cual admite una carácter doble: expresa tanto “una forma particular de riqueza” como también “una determinada forma de relaciones sociales” (Postone, 2006: 68).

Inhibición. Una relectura categorial de Rozitchner, elabora tanto una crítica sobre la dominación abstracta y las negatividades propias de la fetichización de la riqueza en la forma mercancía, como también explora las riquezas y cualidades posibilitadas por la misma dinámica del capitalismo: “comprender cuál es el lugar, también individual, donde ese poder colectivo sigue de algún modo generándose y al mismo tiempo inhibiéndose en su desarrollo” (Rozitchner, 2013: 11; énfasis añadido).

Abolicionismo. La crítica del valor, para Robert Kurz, desarrolla una perspectiva radical conducente a la abolición de las categorías históricamente determinadas de la modernidad capitalista: radical abolicionismo de las formas de mediación objetiva de la sociedad productora de mercancías. Tales formas de mediación no son sino abstracciones sociales que constituyen el campo objetivo y el subjetivo en el capitalismo. La crítica radical tiene como horizonte, entonces, la abolición del valor, el trabajo-abstracto, la mercancía, el dinero y el estado como formas fundamentales del colapso de la modernización capitalista.

Totalidad antagónica. Una relectura categorial de Rozitchner se sostiene en una visión negativa de la totalidad social. La crítica sobre la categoría de totalidad busca evitar las derivas “totalistas” que pusieron en jaque al marxismo clásico luego de los desafíos del estructuralismo, el pos-estructuralismo y el pos-marxismo. Retomando los aportes de Theodor Adorno en Dialéctica negativa (1960), una relectura categorial de Rozitchner no apunta a la realización afirmativa de una totalidad pre-constituida que habría sido obturada por el capitalismo (la afirmación de la totalidad bajo la forma del proletariado como sujeto-objeto que se realizaría en la historia, según Lukács en Historia y conciencia de clase). Al contrario, la totalidad es doblemente antagónica: remite tanto al antagonismo entre universal y singular: “una lógica histórica [la del capital] que oculta en el campo de lo universal, lo individual y lo subjetivo de lo cual sin embargo resulta” (Rozitchner, 2008: 13); como también refiere a la “no identidad” entre naturaleza y sujeto.

Totalidad histórica. Una relectura categorial de Rozitchner asume una categoría crítica de la totalidad, en la medida en que no especula con una sucesión (evolutiva, finalista, etc.) de momentos históricos precedentes que serían estudiables mediante las categorías históricamente generadas en la modernidad capitalista. La categoría de totalidad remite sólo a la lógica históricamente específica que hace a la articulación inmanente de la sociedad capitalista. Para una relectura categorial de Rozitchner, entonces, hay totalidad porque históricamente se universaliza la dinámica de un sujeto social semoviente (el capital) que pone a los particulares como un momento de su auto-mediación contradictoria.

Crítica retrospectiva. A partir del “grado” de abstracción alcanzado por las categorías sociales del nexo social capitalista, es posible realizar una crítica retrospectiva sobre las “formaciones subjetivas pre-capitalistas” (Rozitchner, 1982).

Nueva dialéctica. Una relectura categorial de Rozitchner recupera la “nueva lectura de Marx” y las formulaciones de una “dialéctica sistemática” (Arthur, 2004) para evitar la hipótesis de una dialéctica histórica-universal cara a la visión del materialismo histórico y del materialismo dialectico del siglo XX. La dialéctica es una lógica históricamente específica: remite a la dinámica contradictoria del capital como lógica tendencialmente totalista generalizada en la sociedad moderna.

Afuerismo. Una relectura categorial de Rozitchner sostiene, como escribe Anselm Jappe en el Prólogo a El colapso de la modernización de Robert Kurz, que “ningún grupo social definido por su rol en la producción de valor podrá ser considerado en sí mismo como fuera de la lógica del capital y por tanto necesariamente destinado a su superación” (1991, p. 12). La imposibilidad de una exterioridad, una inversión ontológica, o la postulación de una instancia irreductible al capital, contesta el suelo normativo del “marxismo tradicional” y el “debe ser” característico del sujeto revolucionario.

Imposibilismo. Una relectura categorial de Rozitchner afirma, en el marco de la crítica del valor, que una “revolución de los trabajadores contra el capitalismo es una imposibilidad lógica” (Kurz, 1991: 25; énfasis añadido).

Clases. Una relectura de Rozitchner se presenta como una teoría crítica de la lógica inconciente en la modernidad capitalista, por lo cual implica que las relaciones de dominación y explotación de clase en el capitalismo, como bien escribe Facundo Nahuel Martín En Marx de vuelta (2015), estén “imbricadas estructuralmente con las contradicciones objetivas y subjetivas de la dinámica del capital”. Los tiempos de la lucha de clases y de la crítica radical de la sociedad, en una metáfora política pos-euclidiana, se cruzan en el infinito de una acción revolucionaria: “Esto significa que no es posible analizar la dinámica de la sociedad moderna desconociendo la lucha de clases; pero, al mismo tiempo, no hay una relación de causalidad mecánica entre la lucha de clases (…) y la disputa por la construcción de formas de identidad y subjetividad capaces de realizar el proyecto de la autodeterminación individual y colectiva más allá de los límites del capital” (Facundo Nahuel Martín, 2015: 179).

Futuros. En una relectura categorial de Rozitchner, la perspectiva crítica respecto de la dominación en la totalidad capitalista conduce a la pregunta por la imaginación política. Un horizonte “post-capitalista” no supone futurizar una identificación plena con la naturaleza, un cierre de la cesura constitutiva del sujeto, o una totalización positiva de la sociedad sobre sí misma: “La negación histórica del capitalismo no conllevaría a la realización, sino a la abolición de la totalidad” (Postone, 2006: 133; cursivas originales). La lógica de la totalidad y la lógica de la identidad no conducen a una proyección transformadora, la cual supone, más bien, una conciliación no idéntica con las diferencias.

Imaginación. Una relectura categorial de Rozitchner busca eludir el fetichismo de la imaginación política: izquierda sin sujeto/sujeto sin izquierda, paz/guerra, terror/democracia. El problema no es “ponerle un freno de mano a la historia” o “acelerar el proceso”. La imaginación política rozitchneriana, post-utópica por definición, se sostiene en posibilidades históricamente determinadas. Los futuribles de una modernidad alternativa, negativa respecto de la modernidad capitalista, emergen como una posibilidad inmanente y auto-crítica en el seno de la dominación abstracta de la misma totalidad contradictoria.

Comienzo. El punto de partida de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchner, a fin de cuentas, se sostiene en el supuesto de que los registros específicos y las temporalidades irreductibles de la lógica del capital y la lógica de lo inconciente, se anudan como críticas radicales respecto de una y la misma lógica históricamente determinada: la lógica de lo real capitalista (fC(x)) y sus procesos inmanentes de producción de individuación, producción de subjetivación y producción de singularización que constituyen lo inconciente capitalista.

 

Bibliografía

Acha, Omar, Encrucijadas de psicoanálisis y marxismo. Ensayos sobre la abstracción social, Buenos Aires, Teseo, 2018.

Adorno, Theodor, Dialéctica negativa, Madrid, Akal, 2015.

Deleuze, Gilles y Guattari, Felix, El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia I, Barcelona, Paidós, 2010.

Foucault, Michel, Historia de la Sexualidad I. La voluntad de saber, Buenos Aires, Siglo XXI, 2011.

Kurz, Robert, El colapso de la modernización, Buenos Aires, Marat, 2016.

Martin, Facundo Nahuel, Marx de vuelta. Hacia una teoría crítica de la modernidad, Buenos Aires, El colectivo, 2014.

Postone, Moishe, Tiempo, trabajo y dominación social, Madrid, Marcial Pons, 2006.

Rozitchner, León, Freud y los límites del individualismo burgués, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2013.

Rozitchner, León, Freud y el problema del poder, Buenos Aires, Losada, 2008.

Sartre, Jean-Paul, Crítica de la razón dialéctica, Buenos Aires, Losada, 2011.

Scholz, Roswitha, “El patriarcado productor de mercancías. Tesis sobre capitalismo y patriarcado”, en Revista Constelaciones, 2013.

Sohn-Rethel, Alfred, Trabajo intelectual y trabajo manual. Crítica de la epistemología, Barcelona, Ediciones 2001, 1980.

i Los textos pertenecientes a la publicación de la revista Contorno no contienen, estrictamente hablando, una filosofía rozitchneriana. La cual podríamos situar respecto a su punto de inicio en lo que denominamos “primer clasicismo rozitchneriano”, referenciado en los libros Persona y comunidad (1963), La negación de la conciencia pura en Marx (1963) y Moral burguesa y revolución (1963). El programa metodológico de acción/investigación de “La izquierda sin sujeto” (1966) opera entonces como puente entre ese “primer clasicismo” y el “segundo clasicismo” que se desarrolla en los libros Freud y los límites del individualismo burgués (1972), Freud y el problema del poder (1982), y Perón: entre la sangre y el tiempo (1985). La posibilidad un “tercer clasicismo rozitchneriano”, en torno a los libros La cosa y la cruz (1997) y materialismo ensoñado (2011), será motivo de futuras investigaciones.

ii No pretendemos hacer un análisis exhaustivo de la crítica del valor y de la tradición marxista. Eso requería la factura de una rigurosa investigación que no estamos en condiciones de elaborar. Realizamos un breve estado de la cuestión respecto de los conceptos y preguntas que nos interesan para realizar una relectura categorial de Rozitchner, en general, y para indagar en la posibilidad de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana, en particular. Para mayores desarrollos de la crítica del valor, aparte de los autores y textos “fuentes”, recomendamos el excelente libro Marx de vuelta de Facundo Nahuel Martín.

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