por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

 

Aclaración. En continuación con nuestro artículo publicado en Revista Intersecciones, “Psicoanálisis y marxismo en el siglo XXI. Una relectura categorial de León Rozitchner: critica del malestar capitalista y clínica negativa”, este texto es la primera versión de un capítulo perteneciente al libro que estamos escribiendo a cuatro manos. Las coordenadas disciplinares (teórico-prácticas) propias de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana serán motivo de un escritos de próxima aparición.

Fundamentos. Una relectura categorial del “segundo clasicismo rozitchneriana”, con el objetivo de escrutar la lógica de constitución del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), se plantea fundamentos meta-teóricos y transhistóricos para la elaboración de una crítica de la producción histórica de lo inconciente capitalista.

Ontología negativa. Los fundamentos lógicos de institución/ordenación de lo social y los fundamentos materiales de constitución de lo social, son el problema filosófico de una ontología negativa que plantea presupuestos transhistóricos.

Fundamentos lógicos. El significante como constitutivo del lazo social, una terceridad normativa y un criterio de mediación conforman los fundamentos lógicos en la institución/ordenación de lo social (F1). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturables a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones en temporalidades de longue durèe.

Fundamentos materiales. La “no identidad” entre sujeto y objeto (naturaleza), la cesura constitutiva del sujeto, la fractura conflictiva de lo social y la necesidad del trabajo en general conforman los fundamentos materiales en la constitución de lo social (F2). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturable a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones históricamente determinadas.

Paradoja. Entre F1 y F2 existe una paradoja lógico-material irresoluble relativa a la institución/ordenación y constitución transhistorica de lo social: la explicación lógica de la institución de lo social nos reenvía a la comprensión material de la constitución de lo social, y viceversa.

Temporalidades1. Lo absoluto reenvía a lo relativo, lo relativo remite a lo absoluto. La efectuación relativa de F1 instituye la lógica de las abstracciones simbólicas propias de las temporalidades de la gramática universal del lenguaje y el monoteísmo, y las dominaciones impersonales del patriarcado. Esas dinámicas abstractas de dominación comportan tanto una dinámica de alienación (siempre-ya-dada en el caso del lenguaje), explotación de los cuerpos y opresión de los géneros, como también abren posibilidades inmanentes (pragmática diferencial en los usos del habla, por ejemplo).

Temporalidades2. La efectuación relativa de F2 constituye la materialidad de las formas sociales propias de las temporalidades históricamente determinadas en una sociedad específica: relación instrumental con la naturaleza en la modernidad, sujeto escindido cartesiano, antagonismo de clase en el capitalismo, carácter abstracto del trabajo en la sociedad productora de mercancías. Esas formas sociales comportan tanto una dinámica de dominación abstracta y de alienación constituyente, como también abren posibilidades inmanentes (producción de riquezas materiales por la mediación del trabajo abstracto en la producción y reproducción generalizada del valor, por ejemplo).

Especificidad. Las categorías marxianas de la lógica del capital son históricamente específicas: están restringidas al análisis crítico de las abstracciones sociales universalizadas de la moderna sociedad capitalista (Postone, 1993). Las categorías psicoanalíticas, si bien tematizan abstracciones que comportan temporalidades irreductibles a las categorías socialmente universalizadas especificas del capitalismo, son determinantes históricamente: habilitan una crítica sobre los procesos de producción de lo inconciente capitalista (inmanencia en la producción de individuación, producción de subjetivación y producción de singularización).

Anudamiento. El problema que se presenta es la necesidad de repensar la lógica del anudamiento entre lógica del capital y lógica de lo inconciente. En esa línea, Omar Acha en Encrucijadas de psicoanálisis y marxismo señala que “existe una conexión interna entre lógica del capital y lógica de lo inconsciente. El enigma que la investigación debe resolver es cómo se vinculan históricamente ambas lógicas" (2018).

Desafío. El desafío de recomponer el diálogo entre teoría crítica y psicoanálisis supone ensayar una respuesta al “enigma” planteado por Acha. Uno de los principales obstáculos para explorar esa pregunta reside en la condición limite que existe entre, por un lado, la historicidad radical de las categorías de la lógica del capital según la teoría crítica del valor, y por el otro, las temporalidades de corto, mediano y largo alcance de lo inconciente examinadas por el psicoanálisis freudiano.

Convergencia problemática. La crítica marxiana de la dominación social por el capital y la analítica freudiana sobre lo inconsciente convergen en la problemática de las formas abstractas de dominación impersonal que constriñen a los particulares de acuerdo a compulsiones cuasi-automáticas desplegadas de espaldas a su voluntad y conciencia.

Convergencia crítica. La lógica del capital y la lógica de lo inconciente, aunque irreductibles, convergen críticamente. Posibilitando una crítica auto-reflexiva, inmanente y global sobre la lógica inconciente en la modernidad burguesa y capitalista.

Convergencia histórica. Las abstracciones intelectuales propias de las categorías marxianas y freudianas, en una relectura categorial de Rozitchner, convergen históricamente puesto que encuentran sus condiciones histórico-teóricas de posibilidad en las abstracciones sociales suscitadas en la modernidad.

Convergencia estructural. La crítica de la lógica del capital y la analítica de la lógica de lo inconciente convergen estructuralmente, debido a la re-funcionalización de las temporalidades inconcientes de larga duración sobre fondo de la temporalidades históricamente determinadas de la modernidad capitalista.

Convergencia lógica. En una relectura categorial de Rozitchner, lógica del inconciente y lógica del capital remiten críticamente a una y la misma lógica, en condiciones históricas determinadas: la lógica de lo real capitalista (fC(x)) y sus procesos de individuación, subjetivación y singularización que constituyen lo inconciente capitalista.

Pasado y presente. En problema de la convergencia entre lógica del inconciente y lógica del capital, en Freud y los límites del individualismo burgués, conlleva a una pregunta por las temporalidades sedimentadas en el tiempo histórico. León Rozitchner rechaza tanto el “represivismo-sustancialista” de las lecturas canónicas de la “izquierda freudiana” y del “freudomarxismo” porque “descansan en una certidumbre afectiva pasada” (Rozitchner, 2013: 142; énfasis añadido), como también elude el “presentismo” que universaliza la “apariencia racional presente” (Rozitchner, 2013: 142; énfasis añadido) propio del aprés-coup lacaniano. Para Rozitchner, una y otra variante no son sino efectos unilaterales y absolutizados que responden al carácter bifacético y fetichista de las relaciones sociales capitalistas.

Categorizaciones. Una relectura categorial retoma y reformula ciertos elementos del “segundo clasicismo rozitchneriano” en función de repensar el problema de la “conexión interna” entre lógica del capital y lógica de lo inconciente. A saber: a) existe una precedencia objetiva de las determinaciones simbólico-imaginarias de la “dialéctica de la cultura, como modo de producción” (2013: 125), que indica la constitución histórica del “aparato psíquico” y la configuración social de la dinámica pulsional como “instancia liminal” en sentido freudiano: “Freud no separa la lógica de la organización libidinal de la lógica del sistema cultural” (2013, 228), puesto que “la cultura imprime su forma en las pulsiones, y esta forma del cuerpo es análoga, en su estructura libidinal, a la forma con la que la cultura organiza la vida material” (2013: 184); b) la relación entre lógica del capital y lógica de lo inconciente no responde a un paralelismo (freudo-marxismo), una yuxtaposición o subordinación (izquierda freudiana), una mutua reducción ontológica (economía libidinal pos-estructuralista), o una homología (izquierda lacaniana), sino que entre el campo objetivo y el subjetivo se produce una “convergencia” estructural históricamente articulada sobre fondo de la mediación sistémica de la lógica dialéctica de la modernidad: “las enseñanzas de Freud (…) convergen ratificando, en el análisis del sujeto extendido hasta mostrar las determinaciones del sistema en su más profunda subjetividad, las verdades que Marx analizó en las estructuras objetivas del sistema de producción” (2013: 29); c) la lógica del capital y la lógica de lo inconciente, no obstante, son especificidades relativamente irreductibles: “Marx analiza la especificidad del sistema de producción histórico, mientras que Freud la especificidad del campo subjetivo” (2013: 45) ; d) existe una “persistencia en el sujeto de campos [temporalidades] diversamente organizados” (2013: 172) que nos reenvía, por una parte, a la “simultaneidad” (sincronía) propia de la historicidad de la lógica del capital, y por la otra, a la “sucesión” (diacronía) de las temporalidades inconcientes de longue durée descriptas por Freud; y por último, e) la forma social de constitución del campo subjetivo no es sino conflictiva: en la forma-sujeto la “verdad del sistema de producción histórico se elabora, despliega y debate” (Rozitchner, 2013: 56).

Grieta y articulación. Ante el problema de las temporalidades de la lógica del capital y la lógica de lo inconciente, una relectura categorial de Rozitchner destaca su carácter irreductible, señalando asimismo que el “campo de lo psíquico es histórico” y conflicto, al mismo tiempo que “la dialéctica que abre la escisión fundamental en el sujeto, la distancia interior, incluye, en sordina, al otro [el capital] que la hizo posible” (2013: 91). Entonces, una relectura categorial del pensamiento rozitchneriano no reduce la grieta que escinde al individualismo burgués a una inscripción sociológica en un orden social, el cual, tras ser superado este último, posibilitaría conciliar plenamente al sujeto sobre sí mismo. Al contrario, indica que la grieta del sujeto constituye uno de los fundamentos materiales de lo social. Lo cual no implica que no se configure conflictivamente en el punto de convergencia absoluto-relativo, entre temporalidades históricamente restringidas y temporalidades de largo y mediano alcance relativamente irreductibles. Dando lugar, por esto mismo, a una articulación de la grieta históricamente específica que caracteriza al proceso de subjetivación que constituye lo inconciente capitalista en el registro de producción de la forma-sujeto y, con ello, a un sistema de “distancias” que caracteriza al proceso de singularización que constituye lo inconciente capitalista en el registro de producción del “individualismo burgués” rozitchneriano propiamente dicho.

Imposibilidad. La lógica del capital instituye históricamente los límites inconscientes del proceso de individuación capitalista: “las prácticas sociales fetichistas e inconscientes dan nacimiento tanto al sujeto como al objeto” (Kurz, 1991, p. 28). Por lo cual es lógicamente imposible eludir en la propia vida la mediación constitutiva de las compulsiones ciegas y cuasi-automáticas que comandan la (re)producción tautológica del valor-trabajo en la sociedad productora de mercancías.

Filosofía del límite. Una relectura categorial otorga relevancia meridiana al concepto de “obstáculo real” (Rozitchner, 2013: 141). Los obstáculos reales que enfrenta toda acción crítica que busque antagonizar las dominaciones capitalistas y las compulsiones sociales, patentizan los límites determinantes de una lógica del conjunto históricamente específica. El problema de los obstáculos reales es el tema de una filosofía del límite que escruta, justamente, los limites históricamente determinados de una lógica social que instituye procesos intransferibles de individualización, subjetivación y singularización.

Obstáculos y situaciones. Para una filosofía del límite, el concepto rozitchneriano de “obstáculo real”, suscitado en el marco de ciertas “situaciones límites”, permite verificar la refractación de la verdad contradictoria de la totalidad social en los límites existenciales de una determinada forma-sujeto capitalista (Rozitchner, 2013: 153). Este artificio teórico le permite captar al filósofo argentino aquello que funciona como “condición irreductible de nuestra inserción en el mundo (…) los límites insublimables que permanecen como coordenadas de toda relación con la realidad” (Rozitchner, 2013: 153; énfasis original). El concepto de “obstáculo real” permite precisar la materialidad de lo real capitalista (fC(x))i.

Real. La historicidad de la lógica del capital, la transhistoricidad de F1 y F2, las temporalidades de longue durèe y las temporalidades históricamente determinadas constituyen registros irreductibles. Sobre fondo de la mediación universalizada de la dialéctica de la modernidad, la re-funcionalización históricamente específica de esos registros irreductibles instituyen la lógica del nexo social propia de lo real capitalista (fC(x)).

Imposibilismo. La lógica de constitución del nexo social en lo real capitalista (fC(x)) instituye, en la abstracción indeterminada de sus formas de mediación social, un determinado punto de imposible históricamente específico para la totalidad material de la sociedad; de allí el sentido de la frase atribuida a Fredric Jameson: parece “más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”.

Axioma del sujeto. El capital, en la moderna sociedad burguesa, es el sujeto de una totalidad social contradictoria: la totalidad antagónica de lo real capitalista (fC(x)).

Axioma del objeto. Todo aquello que no es el sujeto de lo social, entonces es objeto de satisfacción/valorización de ese sujeto.

Dominio. Dado el dominio lógico pre-individual históricamente específico que totaliza contradictoriamente el nexo societal capitalista (la lógica del valor que-produce-más-valor), afirmamos: para toda existencia (“x”), en tales relaciones históricas de producción, resulta realmente imposible no ser sino una magnitud variable de valorización del capital. En el proceso de individuación capitalista, todo x es fC.

Función. Una relectura categorial de Rozitchner afirma: “no hay” sino función del capital (fC(x)). Debido a la institución de una limitación históricamente específica (lo real capitalista), la función del capital configura “el marco de esa racionalidad invisible con la cual el sistema histórico de producción ordena y organiza la materialidad del mundo” (Rozitchner, 2013: 153).

Variables y constantes. En condiciones de producción capitalista, los particulares existen bajo el comando impersonal de abstracciones sociales. Dada la lógica de lo real capitalista (fC(x)), los particulares no son sino magnitudes variables de auto-valorización del capital y, en última instancia, constantes agentes inconscientes del proceso de satisfacción y reproducción del valor que se auto-valoriza.

Valorización inconciente. La modernidad funda un nexo social reificado, permitiendo que el capital, como sujeto de lo social, convierta a los particulares (como seres deseantes y hablantes, productores, vendedores, compradores y consumidores de mercancías) en sus agentes de (re)producción, satisfacción y valorización inconsciente. Las categorías de la lógica del capital, en una relectura categorial, no son sino inconcientes. Lo real capitalista (fC(x)), en última instancia, es inconciente.

Límites. Lo real capitalista es aquello que circunscribe lo que es y no puede ser de otro modo hacia el interior de una lógica de conjunto históricamente específica que, contradictoriamente, habilita y obtura posibilidades existenciales. Los límites del individualismo burgués reenvían a los límites lógicos instituidos por la función capital como derivada de la historicidad materialmente contradictoria de lo real capitalista.

Perspectiva. Lo real capitalista remite a una perspectiva históricamente específica, socialmente determinada y sistemáticamente dialéctica. Esto implica una imposibilidad histórica: dada la lógica histórica de lo real capitalista, es realmente imposible para los particulares sortear la mediación constitutiva de la función realmente objetiva del capital.

Universal y particular. Lo real capitalista determina la función (universalizada) que hace que los particulares se encuentren (singularmente) anudados por “la sumisión a la ley [del valor-trabajo] (…) y la articulación del propio cuerpo libidinal a la determinación simbólica de lo real” (Rozitchner, 2012: 51). Lo real capitalista precede objetivamente y constituye el campo subjetivo convirtiendo conflictivamente a los particulares en una variable que agencia la función del capital comandada por el valor que se auto-valoriza por la mediación del trabajo abstracto.

Totalidad. Lo real capitalista (fC(x)) es una determinada y determinante lógica social que remite a una perspectiva crítica de la totalidad. La peculiaridad histórica de lo real capitalista (fC(x)), en tanto dinámica social contradictoria y tendencialmente totalista reproducida ciegamente a espalda de la voluntad conciente de los particulares, estructura la lógica de mediación impersonal que atraviesa todas las relaciones sociales en la moderna civilización capitalista. Las formas fetichizadas de mediación del nexo social en lo real capitalista (fC(x)) constituyen “formas de ser y determinaciones de la existencia” (Marx).

Mediación objetiva. En la civilización capitalistas, no hay sino una imposibilidad lógica de eludir la mediación histórica y la constitución estructural de las categorías sociales del capital (el trabajo abstracto, la mercancía, el dinero y el valor). La mediación objetiva de las formas de existencia bajo el comando ciego del valor y el trabajo abstracto es inescindible de la generalización contradictoria de la forma mercancía pues, como escribe Rozitchner, “lo que comienza con lo más objetivo, los objetos-mercancías, termina con lo más subjetivo, los sujetos-fetichistas” (1985, p. 101).

Nexo social. La real capitalista (fC(x)) comporta tanto una dinámica de dominación y explotación, como también implica una transformación de las relaciones sociales. Los particulares están sometidos inconcientemente a las compulsiones del valor (y del trabajo que lo produce) como forma abstracta de mediación social que constituye y regula cuasi-automáticamente todos los ámbitos de la existencia. La universalización de las formas abstractas de mediación social propias de la modernidad capitalista (el valor, el trabajo abstracto, la mercancía y el dinero), conlleva a la reificación de las relaciones sociales motivo por el cual los particulares son comandados por mecanismos ciegos y cuasi-automáticos autonomizados. Por lo cual el vínculo societal no le pertenecen a los particulares que lo producen y reproducen. La crítica sobre la reificación del nexo social por el valor y el fetichismo de la mercancía, posibilita examinar la dialéctica antagónica de la modernidad en tanto “segunda naturaleza” presentada como absolutizada y eternizada, sin fisuras, para los productores sociales.

Dependencia. La lógica de constitución del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), supone que los lazos tradicionales y la interacción social “abierta” (Postone) tienden a retroceder o subsumirse, para ser reemplazados por relaciones sociales mediadas por un mecanismo anónimo fundado en el proceso “autotelico del trabajo y el valor” (Kurz, 1991). Como bien demostró Marx en El Capital, tal proceso histórico implica la independencia del individuo frente a los lazos personales como modos previos de vida comunitaria, pero conlleva al surgimiento de una clase social de individuos “doblemente libres”: libres en el sentido de separados de los medios de producción y libres para vender su fuerza de trabajo en el mercado. El capital disuelve las formas tradicionales de dominación e interdependencia entre los particulares, gestando históricamente un nexo social entre individuos que funcionan como agentes libres/independientes. Sin embargo, la formación de individuos recíprocamente independientes dedicados a la producción para el intercambio, maximiza la dependencia de cada individuo para con la totalidad social comanda por el valor.

Expropiación. De acuerdo a la generalización constitutiva de las formas abstractas de mediación social de la lógica del capital, los particulares son “expropiados” de su capacidad para controlar voluntariamente o modificar conscientemente sus condiciones existenciales. El valor y el trabajo abstracto, por esto mismo, no tienen en la sociedad capitalista un alcance restringido. Por el contrario, son las categorías fundamentales de un “espacio de valorización global” (Kurz, 1991). El valor es la forma de mediación social fundamental de la lógica semoviente y alienada de la dialéctica objetivo-subjetiva del capital, puesto que atraviesa todas las relaciones sociales y constituye las formas de existencia a espaldas de los particulares: en la moderna sociedad capitalista, constantemente funcionamos como agentes de pasión/acción que agencian, justamente, variables inconscientes de valorización.

Pre-individual. La lógica de constitución del nexo social, dado el punto de imposible instituido por lo real capitalista (fC(x)), en un registro real-simbólico pre-individual de la materialidad social, encuentra como condición de realización la extracción/fijación de un sujeto y un objeto de lo social. Esta operatoria de extracción/fijación, en un registro real-simbólico pre-individual, remite al campo de problemas que el psicoanálisis tematiza con la noción de “represión originaria” (Deleuze y Guattari, 2010). La extracción de un sujeto de lo social (el capital), asume la forma histórica de una totalidad contradictoria: riqueza material y valor abstracto.

Individuación. El proceso pre-individual que comporta el nexo social capitalista, resulta en un proceso de individuación real-simbólico que produce un objeto de lo social en tanto unidad contradictoria: ser-mercancía-de-goce (objeto de valorización/satisfacción del capital) y forma-sujeto (función agente de la acción/pasión) en la inmanencia de las relaciones de producción capitalistas. Esta operatoria de individuación, en un registro real-simbólico de la materialidad social, remite al campo de problemas que la teoría crítica del valor tematiza con la noción de “alienación”.

Mercancías y goce. El objeto de lo social, en contradicción con el hecho de experimentarse como forma-sujeto debido a la función agente de la acción/pasión en las relaciones sociales capitalistas, no puede ser sino mercancía-de-goce del capital.

Subjetivación. En un registro simbólico-imaginario de la materialidad social se produce la institución de una forma objetiva de lo social (la forma-mercancía) y una forma subjetiva de lo social (la forma-sujeto) en la inmanencia de las relaciones de intercambio mercantil universal. Esta operatoria, en un registro simbólico-imaginario de la materialidad social, remite al campo de problemas de la castración tematizado por el psicoanálisis. Resultando en un proceso simbólico-imaginario de subjetivación que construye la estructura conflictiva de la forma-sujeto capitalista en tanto función agente que permite al objeto de lo social experimentarse como sujeto de la acción/pasión en la producción e intercambio de mercancías. En una relectura categorial de la metapsicología rozitchneriana, la configuración conflictiva de la forma-sujeto capitalista es aquello que el psicoanálisis freudiano denomina “aparato psíquico”, en tanto articulación histórica de la grieta constitutiva. La forma-sujeto se presenta como una estructura conflictiva, debido a los conflictos resultantes de las funciones Yo e Ideal del Yo, y de los conflictos entre las riquezas material-pulsionales producidas en la cooperación universal y una unidad mínima de valor (s/V) como forma impersonal de dominación y regulación normativa superyoica (¡Valorizante!). El Yo burgués, en tanto coagulación capitalista del campo de posibles abiertos por el Yo en tanto que moderno (horizontes de autonomía, independencia y libertad), se constituye en el proceso simbólico-imaginario de subjetivación como resultante (“transacción”) de la estructura conflictiva que caracteriza a la forma-sujeto capitalista.

Singularización. En un registro imaginario-simbólico de la materialidad social se produce un determinado sistema antagónico de distancias. Tal sistema constituye un campo objetivo de experimentación social (la propiedad privada, la sociedad de clases, el estado y la familia) y un campo subjetivo de experimentación social (la singularidad del “individualismo burgués” propiamente dicho) en la inmanencia de las relaciones de producción, intercambio y consumo capitalistas. Esta operatoria imaginario-simbólica remite al campo de problemas del antagonismo social y de la “lucha de clases” tematizado en el marxismo tradicional. Resultando en un proceso simbólico-imaginario de singularización que constituye el sistema antagónico del individualismo burgués desgarrado por una “distancia interior” y una “distancia exterior”: “distancia interior en el seno del sujeto, entre sí mismo y uno mismo” como derivado topo-lógico de una “distancia exterior, histórica y social” (2013: 61), según los análisis del “segundo clasicismo rozitchneriano” presente en Freud y los límites del individualismo burgués.

Contradicciones. El capital es una totalidad dialéctica históricamente específica. Asume la forma de un sujeto global que se media a sí mismo a expensas de todo lo particular, pero también constituye un principio de producción de negatividades y positividades, de pluralización y universalización. Ese antagonismo expresa “la dialéctica de la modernidad, fundada en las posibilidades liberadoras que el capitalismo gesta pero no puede, empero, realizar sin trascenderse a sí mismo” (Facundo Martin, 2015). La producción social capitalista, escribe Rozitchner, “frustra precisamente aquello que ella también suscita” (2013: 187). En ese marco, lo real capitalista (fC(x)) es aquella categoría que permite escrutar cómo en las relaciones sociales capitalistas se produce, contradictoriamente, esa función universal que de manera constante mediatiza diferencialmente todas las variables singulares de la existencia produciendo cualidades tendencialmente totalizadas, pero también habilita su contestación crítica y otros futuros posibles.

Inmanencia. La lógica del valor mediatiza constitutivamente todos los aspectos del nexo social produciendo posibilidades inmanentemente obturas. Esta mediación impersonal de las formas abstractas de la lógica del capital incluye la constitución, conflictiva y nunca cerrada, de la economía del deseo, las lógicas de la sexuación y los modos de afectar y ser afectados. La crítica de los procesos de individuación, subjetivación y singularización propios de lo real capitalista (fC(x)), no supone una perspectiva desde el “punto de vista” del deseo, de los usos del placer, o de una libertad des-historizada. La crítica radical apunta a abolir la misma forma de constitución de lo inconciente capitalista desde la inmanencia de los horizontes mismos de la modernidad.

Tesis 11. Si bien las coordenadas disciplinar (teórico-prácticas) de un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana serán desarrolladas en próximos escritos, es relevante destacar que la analítica del malestar capitalista pretende explicar la etiología histórica del malestar, pero también busca comprender la materialidad contradictoria que permite la politización de ese mismo malestar de acuerdo a las posibilidades de existencia que la lógica social de la modernidad suscita pero inhibe en su realización capitalista. La sintomatología rozitchneriana entiende que el sufrimiento es la experimentación singularmente paradigmática de la contradicción social universalizada de la modernidad capitalista. Por eso, un Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana que intenta explicar y comprender las compulsiones impersonales y cuasi-automáticas que producen el malestar capitalista, se sostiene en los padecimientos sintomáticas suscitados por la misma lógica de conjunto de lo real capitalista (fC(x)), a los efectos de elaborar una terapéutica materialista del valor (momento de un reformismo radical) y, en última instancia, una praxis clínico-negativo (horizonte estratégico) conducente a transformar y abolir la forma históricamente determinada del goce del Capital.

 

 

 

 

 

i  La noción de real capitalista tematizada por nosotros a partir del concepto de “obstáculo real” y “situaciones límites” de cuño rozitchneriano encuentra resonancias con los desarrollos del psicoanalista argentino Alfredo Eidelsztein respecto a lo “real” en Lacan; esto es, “lo real” en tanto “imposible lógico-matemático”, determinante lógica-histórica resultante de un determinado ordenamiento simbólico. En ese sentido, nuestra noción de lo real capitalista se distancia de la lectura canónica de lo real lacaniano para entablar vecindades con lo “real” tematizado por Deleuze y Guattari: “Si el deseo produce, produce lo real (…) lo real (…) es el resultado de las síntesis pasivas del deseo como autoproducción del inconsciente” (Deleuze y Guattari, 2016:34).

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.