por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

 

Aclaración. El presente artículo continúa la serie de textos que publicamos en Revista Intersecciones. Previo a adentrarnos en el escrito que hoy compartimos nos interesa hacer una aclaración: aquello que anteriormente denominamos Psicoanálisis de Orientación Rozitchneriana, en función de precisar los términos con que rubricamos el posible alcance de nuestros desarrollos, será denominado como Crítica clínico-negativa.

 

Problema. Para la Crítica clínico-negativa de la modernidad capitalista, en tanto que crítica y en tanto que clínica, resulta realmente imposible no participar sino del universo crítico-técnico inaugurado por la ilustración moderna. Los límites materiales históricamente específicos de tal universo, precisamente, son aquellos que operan como puntos de imposibles en función de los cuales la Crítica clínico-negativa no podría sino estructurar su proyecto teórico y práctico. Para el caso, un campo crítico y técnico estructurado en función del punto de convergencia entre la herencia crítica del marxismo y la tradición clínica del psicoanálisis, en tanto que proyectos teóricos y prácticos por principio comprometidos con la realización de las posibilidades coaguladas en la sociedad capitalista en tanto que moderna. La Crítica clínico-negativa, compartiendo dicho compromiso, se dispone entonces a re-formular los términos con que se establece el problema relativo a los obstáculos reales que obturan la construcción colectiva del proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

Crisis. La Crítica clínico-negativa atiende al problema contemporáneo de la denominada “crisis de la teoría crítica de la sociedad”, buscando realizar una contribución a la reconstrucción intergeneracional de una crítica radical de la modernidad capitalista. A este respecto, la Crítica clínico-negativa se justifica, en tanto que proyecto teórico y práctico, si y solo sí logra concretar una tal contribución.

Crítica y Clínica. La Crítica clínico-negativa de la modernidad capitalista no deniega los límites históricamente específicos relativos a la práctica crítica y a la práctica clínica (procedimientos, incumbencias, etc.). Tampoco desatiende a la especificidad irreductible entre el momento de la elaboración teórica, el de la reflexión técnica y el de la realización práctica. Sin embargo, en tanto que proyecto teórico y práctico, la Crítica clínico-negativa no podría realizarse precisamente sino a partir de las posibilidades resultantes de la convergencia de los trabajos históricamente específicos de tales prácticas y momentos.

Proyecto. Al explorar las posibilidades resultantes de una tal convergencia, la Crítica clínico-negativa encuentra en los desarrollos de una filosofía clínico-negativa las bases teóricas de una orientación clínico-negativa de la crítica. La filosofía clínico-negativa, en tanto momento eminentemente teórico y decididamente abstracto de la Crítica clínico-negativa, delimita y postula el conjunto mínimo de elementos que constituyen el programa clínico-negativo de acción/investigación técnica. A saber: los lineamientos metodológicos generales en los cuales asentar ulteriores desarrollos relativos al momento de reflexión específicamente técnico. Asentado en tales lineamientos metodológicos generales, el momento de la reflexión específicamente técnica implica: a) atender las especificidades e incumbencias particulares de las diferentes prácticas en que se dispone intervenir; b) elaborar los obstáculos reales (limites materiales históricamente específicos) relativos a los campos de acción en las que aquellas se inscriben. En última instancia, con un tal programa de acción/investigación técnica, el proyecto de la Crítica clínico-negativa pretende establecer una orientación de conjunto clínico-negativa para las prácticas en las cuales se organizan dichas acciones y campos de intervención: política clínico-negativa y psicoanálisis clínico-negativo.

Horizonte estratégico. La Crítica clínico-negativa, en tanto que proyecto teórico y práctico, encuentra en los desarrollos de la filosofía clínico-negativa las bases teóricas de una crítica radical de la modernidad capitalista tendiente a la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos respecto del sufrimiento que produce en los particulares. La contribución que la Crítica clínico-negativa pretende realizar al proyecto intergeneracional que la justifica, no permite que la misma se desentienda de la realización práctica de un tal horizonte estratégico abolicionista.

Reformismo y radicalidad. La Crítica clínico-negativa en términos generales, tanto como la filosofía clínico-negativa y el conjunto de prácticas orientadas en función de dicho programa clínico-negativo de acción/investigación técnica en particular, se inscriben como momentos relativamente simultáneos de un “reformismo radical”i cuyo horizonte estratégico no es sino la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos respecto del sufrimiento que conlleva para los particulares.ii

Axioma de la no identidad. La filosofía clínico-negativa establece la estructuración del proyecto teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa en función del axioma de la no identidad. A saber: no hay relación de identidad entre modernidad y capitalismo. Un tal axioma realiza dos afirmaciones respecto al carácter moderno de la sociedad capitalista: a) la puesta en crisis relativa a los fundamentos del “Antiguo Régimen” inaugura un campo de posibles respecto a la estructuración del nexo social en la sociedad moderna; y b) la modernidad capitalista no es sino una determinada realización histórica de aquellos posibles inaugurados por la modernidad.

Ética de la Ilustración. En vistas a la realización práctica del proyecto de la Crítica clínico-negativa, la filosofía clínico-negativa complementa el axioma de la no identidad con la elaboración de una Ética de la Ilustración. Esta última opera como criterio normativo situado del proyecto teórico y práctico. En tanto que criterio normativo de la Crítica clínico-negativa, la Ética de la Ilustración establece para el conjunto del proyecto la imposibilidad objetiva (limite material históricamente específico) de no poder operar sino en la inmanencia de las posibilidades que el capitalismo produce en tanto que moderno. Una tal imposibilidad objetiva determina entonces la estructuración del campo de la Crítica clínico-negativa en función de los límites materiales históricamente específicos establecidos por dos puntos de imposible: a) la realización práctica de un “reformismo radical” tendiente a la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface, resulta objetivamente imposible sin la efectivización de una desinhibición progresiva de las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) encorsetadas en la inmanencia del capitalismo en tanto que moderno; y b) resulta objetivamente imposible la construcción colectiva una modernidad post-capitalista, en tanto proyecto civilizatorio, sin la realización radical de tales posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) encorsetadas en el capitalismoiii.

Objeto. La filosofía clínico-negativa estructura una orientación clínico-negativa de la crítica en función de: a) el horizonte estratégico abolicionista que establece para el proyecto teórico y práctico; y b) a partir de la delimitación y postulación del objeto de intervención teórico y práctico del proyecto de la Crítica clínico-negativa. Esto es: el sufrimiento informado que, en tanto síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista, aqueja en carne propia a un singular Yo capitalista en tanto que moderno.

Sufrimiento informado. En función de la postulación y delimitación de un tal objeto teórico y práctico de intervención, la filosofía clínico-negativa remite el carácter informado de un tal sufrimiento, precisamente, a la eficacia que adquiere el síntoma, históricamente específico del campo afectivo en la modernidad capitalista, en tanto que opera de espaldas a la voluntad y conciencia de un singular Yo capitalista en tanto que moderno al cual aqueja. A este respecto, la característica de informado relativa al sufrimiento capitalista no estriba sino en una imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico). A saber: en relación a la experimentación del sufrimiento, la imposibilidad objetiva que opera en un singular Yo capitalista en tanto que moderno, no obstante la eficacia que adquieran los mecanismos defensivos que emprenda en vistas a su denegación, una vez informado (afectado) de un singular sufrimiento, no poder desafectarse de su eficacia sintomática (repetir) sin una previa puesta en forma del síntoma. Sin adentrarse este escrito en los desarrollos estrictamente etiológicos respecto al sufrimiento capitalista, ni en lo que aporta la práctica del psicoanálisis clínico-negativo al proyecto de una Crítica clínico-negativa, es preciso dejar asentado lo siguiente: la puesta en forma no refiere sino a un particular proceso de objetivación del sufrimiento resultante de un ejercicio materialista realizado por un singular Yo capitalista en tanto que moderno, como condición necesaria para la inscripción del mismo en otro régimen significativo y valorativo (reelaborar). Sirviéndose de la direccionalidad que singa el proceso de una cura psicoanalítica, dicho régimen significativo y valorativo no opera a su vez sino como condición necesaria para que, un singular Yo capitalista en tanto que moderno, efectivice la transformación material del síntoma (sufrimiento) en un “afecto no sufriente”.

Analítica materialista. La filosofía clínico-negativa desarrolla una analítica materialista del sufrimiento capitalista que, en principio, se encuentra estructurada en la convergencia de los siguientes postulados: a) en tanto solución de compromiso (síntoma) paradigmático del campo afectivo en la moderna sociedad capitalista, la experimentación del sufrimiento informado que aqueja, en carne propia, a un singular Yo capitalista en tanto que moderno no es sino la resultante derivada de una contradicción sistémico-estructural entre las exigencias ilustradas de independencia, libertad y autonomía, y las exigencias de valorización de la sociedad capitalista; y b) las exigencias de valorización del capitalismo, al tiempo que operan como condiciones históricas de posibilidad para la producción material del sufrimiento informado, en sí mismas producen las condiciones inmanente de posibilidad para realizar prácticamente un “reformismo radical” tendiente a la abolición del goce del Capital (J(C)) y el deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos por el sufrimiento que conlleva para los particulares; y c) la convergencia entre (a) y (b) delimita el carácter de negatividad que anida en el sufrimiento informado en tanto síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista. A saber: en el sufrimiento informado que aqueja, en carne propia, a un singular Yo capitalista en tanto que moderno, existen las condiciones materiales de posibilidad para transformar radicalmente las condiciones históricas que lo producen.

La negatividad del sufrimiento. En función de los puntos de imposible que la Ética de la Ilustración establece, la filosofía clínico-negativa justifica, sirviéndose de sus desarrollos relativos a la analítica materialista del sufrimiento capitalista, la delimitación del objeto que postula en tanto que objeto teórico y práctico de intervención de la Crítica clínico-negativa. A este respecto desarrolla la noción de negatividad del sufrimiento. A saber: la negatividad del sufrimiento conlleva afirmar, respecto al campo afectivo históricamente específico de la modernidad capitalista, que en las mismas condiciones materiales históricamente específicas que convergen en la producción del sufrimiento informado que aqueja en carne propia a un singular Yo capitalista en tanto que moderno, no solamente anidan las condiciones objetivas para la producción de su eficacia sintomática, sino que también anidan, aunque encorsetas: a) las condiciones de posibilidad objetivo/afectivas históricamente específicas para negar (en este punto, no denegar sin transformar) prácticamente el sufrimiento que aqueja en carne propia a un singular Yo capitalista en tanto que moderno. La realización de una tal negatividad encuentra en tanto que condición necesaria la concreción de una progresiva desinhibición del encorsetamiento que opera la modernidad capitalista respecto a las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad); y b) también anidan, aunque coaguladas, las condiciones de posibilidad objetivo/afectivas históricamente específicas para relanzar una tal desinhibición en el marco de un proyecto colectivo en vistas a negar (en este punto, no denegar sino abolir) la lógica social de conjunto del goce del Capital (J (C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface. La concreción práctica de una tal negatividad relativa al horizonte estratégico abolicionista, encuentra en tanto que condición necesaria la realización radical de las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) coaguladas en el capitalismo en función de construir colectivamente el proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

Contribución. En vistas a contribuir con la reconstrucción intergeneracional de la teoría y la práctica crítica radical de la modernidad capitalista, la Crítico clínico-negativa busca complementar los desarrollos contemporáneos respecto a las potencialidades positivas que anidan en el campo de la tecnología, el derecho, el lenguaje, etc. En ese marco, el proyecto de la Crítica clínico-negativa delimita y postula las condiciones teóricas y prácticas históricamente específicas de una operativización de las posibilidades inmanentes que, dada la negatividad del sufrimiento, anidan en el campo afectivo capitalista en tanto que moderno. La Crítica clínico-negativa, en efecto, estructura la realización práctica de su proyecto en función de operativizar la negatividad que anida en el sufrimiento informado capitalista. No es sino en función de tal operativización que la filosofía clínico-negativa establece el programa clínico-negativo de acción/investigación técnica, en tanto que lineamientos metodológicos generales respecto al momento técnico de la reflexión. Con esto, la Crítico clínica-negativa busca orientar la práctica del psicoanálisis y de la acción política en un sentido clínico-negativo (psicoanálisis clínico-negativo y acción política clínica-negativa), en tanto momentos de un “reformismo radical” tendiente a la abolición del goce del capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramiento por el sufrimiento que produce en los particulares. A fin de cuentas, La Crítica clínico-negativa intenta contribuir con la realización de las posibilidades ilustradas coaguladas en el capitalismo en tanto que moderno, operativizando prácticamente la negatividad del sufrimiento informado a los efectos de elaborar colectivamente el proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

 

i El reformismo radical propuesto por el proyecto disciplinario de la Crítica clínico-negativa encuentra resonancias con los planteos del filósofo marxista argentino Facundo Nahuel Martín en Pesimismo emancipatorio. Marxismo y psicoanálisis en T.W. Adorno (2018).

ii La Crítica clínico-negativa, en vistas a realizar su horizonte estratégico abolicionista, bajo ningún punto de vista podría sortear el desafío intergeneracional de construir colectivamente una práctica político-negativa. Filosofía clínico-negativa, psicoanálisis clínico-negativo y política-negativa, resultan prácticas nodales del reformismo radical que operativiza el programa de acción/investigación técnica de la Crítica clínico-negativa. Tales desarrollos se hacen eco de la propuesta del psicoanalista y filósofo argentino Roque Farrán, esto es: Nodalectica, en tanto ejercicio materialista de anudamiento práctico entre filosofía, psicoanálisis y política.

iii En este punto, la Crítica clínico-negativa encuentra vecindades con los desarrollos del filósofo argentino José Ignacio Scasserra. El cual, desde una perspectiva kantiano-foucaultiano queer, se propone revalorizar el legado ilustrado relativo al campo de problemas del derecho burgués en tanto que moderno a los efectos de contribuir a una reconstrucción intergeneracional de la teoría crítica del patriarcado productor de mercancías.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.