por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

Problema general. El proyecto teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa se justifica sí, y sólo sí, logra contribuir a la reconstrucción intergeneracional de una crítica radical de la sociedad capitalista. A este respecto, atiende a la negatividad del sufrimientoi en vistas a reformular los términos mediante los cuales se plantea el problema general relativo a los obstáculos reales que inhiben la construcción colectiva de una modernidad post-capitalista en tanto proyecto civilizatorio.

Objeto. En función de un tal problema general, el proyecto de la Crítica clínico-negativa delimita como objeto de su intervención teórica y práctica al sufrimiento informado que aqueja, en carne propia, a un singular Yo capitalista en tanto que moderno.

Problema específico. La delimitación y postulación de su objeto de intervención teórico y práctico, esto es: el sufrimiento informado, en tanto síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista, supone los desarrollos de la filosofía clínico-negativa relativos a una analítica materialista del sufrimiento capitalista. Una tal analítica escruta las condiciones histórico-materiales de producción del sufrimiento informado al examinar, en tanto problema filosófico especifico, la estructuración del nexo social en la moderna sociedad capitalista. En términos generales, la formulación de un tal problema atiende a las siguientes preguntas: ¿cómo se produce el sufrimiento informado en el capitalismo?, ¿cuáles son las condiciones históricamente específicas de producción material del sufrimiento informado que aqueja a los particulares? ¿Cuál es la relación históricamente determinada entre la lógica del Capital y el sufrimiento informado que aqueja a un singular Yo capitalista en tanto que moderno?

Estructuración. En función de lo que delimita como objeto de intervención teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa, la filosofía clínico-negativa desarrolla una analítica materialista del sufrimiento capitalista a los efectos de examinar la producción histórico-material del sufrimiento informado en la inmanencia de la lógica bifacética de estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)).

Lo real capitalista. La filosofía clínico-negativa, en vista a desarrollar una analítica materialista del sufrimiento capitalista, escruta sistemáticamente la estructuración del nexo social en función de la lógica de lo real capitalista (fC(x)). Precisamente, lo real capitalista (fC(x)), en tanto imposible, no refiere sino a los límites materiales históricamente específicos relativos a la mutación del nexo social que inauguran la modernidad capitalista. A este respecto, la filosofía clínico-negativa examina la institución de lo real capitalista (fC(x)) en tanto que imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico) resultante del establecimiento de un “corte mayor” (Milner) respecto al universo social, simbólico e imaginario del Antiguo Régimen. Por su parte, cabe destacar que los postulados relativos a un tal “corte mayor”, en el marco de la filosofía clínico-negativa, no equivalen a tomar posición por un sincretismo des-historizante que desatiende a la eficacia contemporánea de las temporalidades de mediana y larga duraciónii. Al contrario, sin desatender a la irreductibilidad de las mismas se pretende poner de relieve la refuncionalización y configuración históricamente específica que estas asumen en la modernidad capitalistaiii.

Imposible. La lógica de lo real capitalista (fC(x)) implica la institución de un doble punto de imposible históricamente especifico relativo a la estructuración del nexo social. Lo real capitalista (fC(x)), entonces, instituye un doble punto de imposible que opera como límite material históricamente específico para la estructuración del nexo social de la modernidad capitalista. A saber: a) la imposibilidad objetiva de sortear la determinación formal y la eficacia constitutiva de la función Capital (fC(x)); b) la imposibilidad objetiva de sortear la mediación de la determinabilidad material de la función Capital (fC(x)), en tanto que lógica de conjunto tendencialmente totalista, socialmente contradictoria e imposible de realizarse plenamente como totalidadiv.

Procesos. La filosofía clínico-negativa, en vistas a escrutar el carácter procesual y relacional de la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), postula la composicionalidad simultanea de los siguientes procesos diferenciales: a) proceso pre-individual: refiere a la universalización de una lógica social bifacética contradictoria y tendencialmente totalista en tanto determinación objetiva históricamente especifica; b) proceso de individuación: refiere a la producción de la individualidad capitalista en tanto unidad contradictoria ;c) proceso de subjetivación: refiere a la formación de la forma-sujeto en tanto estructura escindida, fetichizada y conflictiva; d) proceso de particularización: refiere a la constitución normativa de los particulares en tanto que mitológicamente configurados y territorialmente determinados; e) proceso de singularización: refiere a la institución antagónica de un singular Yo capitalista en tanto que moderno.

Registros. Los procesos de estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)) se desarrollan sobre fondo de una distinción analítica respecto a los distintos registros anudados en la materialidad social del capitalismo en tanto que moderno. A saber: a) registro real de la materialidad social capitalista (pre-individual): imposibilidad objetiva que remite al límite material históricamente específico de la lógica bifacética del conjunto; b) registro real-simbólico de la materialidad social capitalista (individuación): imposibilidad objetiva que remite a los límites inmanentes de la forma, la génesis y la materia del campo de experimentación; c) registro simbólico-real de la materialidad social capitalista (subjetivación): imposibilidad objetiva que remite a la forma fetichizada del campo de experimentación subjetivo devenido auto-referencial; d) registro de mitológico-real de la materialidad social capitalista (particularización): imposibilidad objetiva que remite al contenido límite que estructura históricamente los contenidos míticos de la experiencia en las que se apoya una determinada normativización territorialmente especifica; e) registro imaginario-real de la materialidad social capitalista (singularización): imposibilidad objetiva que remite al límite fenomenológico en la vida cotidiana de un singular Yo capitalista en tanto que moderno respecto a la percepción inmediata de la experiencia de sí y los otros.

Aclaración. En vistas a compartir parte de los desarrollos que la analítica materialista de la filosofía clínico-negativa avanza respecto a la producción histórica del sufrimiento en la inmanencia la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), el presente artículo se restringe a los proceso pre-individual y de individuación. Quedan entonces como materia de ulteriores entregas para la Revista Intersecciones, los desarrollos relativos a los procesos de subjetivación, particularización y singularización.

Pre-individual. La filosofía clínico-negativa, respecto a la estructuración del nexo social en la modernidad capitalista efectuada sobre telón de fondo del doble punto de imposible instituido por lo real capitalista (fC(x)), tematiza un proceso relacional de universalización pre-individual relativo a una lógica históricamente específica. Un tal proceso se configura en un registro real de la materialidad social. El proceso de universalización pre-individual remite a la institución históricamente específica de una lógica social bifacética. A saber: respecto a la estructuración de un tal nexo social, la institución de una lógica de conjunto constituida por una faceta autonómica y una faceta automática.

El goce del Capital y el deseo del valor. La filosofía clínico-negativo delimita la determinación bifacética de dicha lógica social pre-individual: por un lado, al goce del Capital (J(C)) en su carácter o faceta autonómica; y por otro lado, a la dinámica generalizada del deseo del valor (Vd) en su carácter o faceta automática. Por su parte, una tal lógica universal históricamente determinada, tendencialmente totalista pero no idéntica con la naturaleza, no se estructura sino en un primer momento a partir de un registro real pre-individual en el cual “yo y no-yo, interior y exterior ya no quieren decir nada” (Deleuze y Guattari, 2010). Precisamente, con la postulación del problema del goce del Capital y del deseo del valor en el marco de una lógica bifacética pre-individual históricamente determinada, la filosofía clínico-negativa no hace sino realizar una re-escritura categorial respecto de los términos en los que se plantea el problema, vastamente escrutado en la tradición marxista, de la lógica socialmente enajenada y cuasi-objetiva del Capital y de la dinámica impersonal y ciega del valor abstractov.

Extracción/fijación. En el marco de la analítica materialista del sufrimiento capitalista, la institución de una tal lógica bifacética universal pre-individual encuentra como condición necesaria la realización históricamente determinada de una operatoria específica de extracción/fijación. A saber: a) la extracción de un sujeto de lo social: el goce del Capital (J(C))vi en tanto sujeto que se satisface en la autonomización de la dinámica automática del valor respecto al sufrimiento informado que la misma produce en los particulares; b) la fijación de un objeto de la dinámica automática de lo social, esto es: el deseo del valor (Vd)vii en tanto objeto-causa del goce del Capital.

Deseo del valor. En tanto objeto-causa del goce del Capital, la producción deseante en la modernidad capitalista no responde sino a la lógica automática del valor. Y esto, puesto que en tales condiciones de producción la dinámica del deseo opera como vehículo de la lógica automática del valor en tanto que forma universal de la producción social. En ese sentido, en la modernidad capitalista el valor abstracto es la forma universal abstracta del deseo. Lo cual conlleva a que la producción deseante, en tanto producción social, no pueda sino realizarse universalmente en la inmanencia de la ley del valor. El valor, en efecto, es la Ley del deseo en la modernidad capitalista.

Escisión del deseo del valor. La universalización de la dinámica automática del deseo del valor supone una “escisión del valor” (Scholz, 2015). Una tal escisión responde a un doble movimiento: a) una disociación del valor, como operatoria a partir de la cual se universaliza la lógica automática de la Ley del valor, en tanto forma límite de la producción deseante en tanto producción social; y b) una triple asociación, como operatoria a partir de la cual se configura el campo límite del deseo en tanto dinámica de la producción y reproducción social. Esto es: la delimitación triangular del campo históricamente especifico del deseo del valor en la inmanencia del cual no podría sino desplegarse la producción deseante como dinámica de la producción y reproducción social. Una tal configuración del campo del deseo del valor refiere a la imposibilidad objetiva que delimita la producción deseante en condiciones capitalista. Tal imposibilidad objetiva remite a que el deseo del valor no puede desplegarse sino sobre fondo de los límites históricamente específicos resultante de una triple asociación. Esto es, la asociación entre: a) los limites materiales históricamente específicos que opera el carácter patriarcales del valor; b) los limites materiales históricamente específicos que opera el carácter racialistas del valor; y c) los limites materiales históricamente específicos que opera el carácter clasista del valor. En función de la eficacia matricial de esta “escisión del deseo del valor”, se produce materialmente el campo limite históricamente específico para el despliegue del deseo del valor (Vd), en tanto que lógica que dinamiza la producción y reproducción social de la modernidad capitalista.

Objeto de goce del Capital. La filosofía clínico-negativa, respecto al proceso universal pre-individual de estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), postula al goce del Capital (faceta autonómica de la lógica universal bifacética) en tanto sujeto de lo social que se satisface en la autonomización de la dinámica automática del deseo de valor (Vd) respecto del sufrimiento informado que conlleva para los particulares. Por su parte, en lo que atañe a dicho proceso pre-individual, el deseo del valor (Vd) no refiere sino a aquello que en condiciones de producción capitalista opera en tanto objeto-causa del goce del Capital. A este respecto, la filosofía clínico-negativa destaca que la dinámica del deseo del valor (Vd), en tanto dinámica de la producción deseante infinitamente insatisfecha y estructuralmente automática, no puede realizarse sino autonomizándose respecto del sufrimiento informado que produce en los particulares. Por esto mismo, en tanto que el goce del Capital (J(C)) se satisface, precisamente, en el momento lógico de una tal autonomización del deseo del valor (Vd), el despliegue mismo de la productividad deseante del valor no opera sino en tanto objeto-causa de un tal goce.

Implicación recíproca. La filosofía clínico-negativa postula entonces como resultante de la operatoria de extracción/fijación desarrollada en este proceso pre-individual de estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), la institución de una lógica universal bifacética desarrollada en un registro real de la materialidad social capitalista. La estructuración del nexo social en la modernidad capitalista, entonces, remite a la institución universal de una lógica social pre-individual históricamente específica fundada en la implicación recíproca entre el goce del Capital (J(C)) y el deseo del valor (Vd) que lo satisface. Con una tal implicación, la filosofía clínico-negativa pretende poner de relieve entonces a la dinámica automática del deseo del valor (Vd) en tanto condición necesaria de la satisfacción del goce del Capital (autonomización de la producción social en tanto que producción deseante respecto al sufrimiento informado que produce en los particulares). Siendo, al mismo tiempo, el goce del Capital (J(C)) condición necesaria para la automatización de la dinámica productiva del deseo del valor respecto del sufrimiento informado que la misma produce en los particulares.

Individuación. La estructuración del nexo social de lo real capitalista (fC(x)) implica la realización de un proceso de individuación históricamente específico en un registro real-simbólico de la materialidad social capitalista. El proceso de individuación capitalista se estructura a partir de los siguientes momentos: a) auto-posición del deseo del valor (Vd); y b) producción de la individualidad capitalista en tanto que unidad realmente contradictoria.

Individuación1: auto-posición del deseo del valor. En el primer momento del proceso de individuación, la auto-posición del deseo del valor se estructura en función de dos movimientos: a) la auto-posición del deseo del valor como sujeto de la producción social; y b) la fijación de un objeto bifacético de lo social, esto es: la individualidad capitalista.

Objeto bifacético. La individualidad capitalista, en tanto objeto bifacético de lo social, no es sino una fuerza libidinal-pulsional de trabajo abstracto. En la modernidad capitalista, una tal fuerza no puede sino realizarse bajo una forma bifacética al interior de los limites materiales históricamente específicos que delimitan el campo de la producción deseante en tanto que producción social: a) fuerza abstracta de trabajo gozante (objeto-de-goce del Capital); y b) fuerza abstracta de trabajo deseanteviii (objeto-causa del deseo del valor).

Deseo del valor (sincronía). El primer momento del proceso de individuación implica un primer movimiento de auto-posición universal del deseo del valor (Vd) en tanto sujeto automático de lo social. La resultante de una tal auto-posición no tiene sino como correlato la delimitación de la posición universalizada del deseo del valor (Vd) en tanto que sujeto de las relaciones sociales de producción capitalistas. El deseo del valor (Vd) conlleva un funcionamiento universalizado que se materializa históricamente en: a) una dinámica infinitamente insatisfecha (carencia/falta), dada la recursividad del deseo del valor (Vd) en tanto desea valor y más valor; y b) una dinámica estructuralmente automática (positividad/exceso), dado el carácter autotélico del deseo del valor (Vd) que produce valor y más valor.

Valor y deseo. La lógica automática del valor opera como forma límite de la producción deseante en la modernidad capitalista. A partir de una tal lógica, se produce materialmente el campo límite históricamente específico para el despliegue del deseo del valor (Vd), en tanto que dinámica de la producción y reproducción social de la modernidad capitalista. El valor, por esto mismo, no es sino la forma universal abstracta del deseo en la modernidad capitalista. La productividad deseante no refiere entonces a la adquisición, o búsqueda de un objeto exterior en tanto valor específicamente deseado. Por el contrario, en la modernidad capitalista, el deseo es el vehículo dinámico de la lógica automática del valor en tanto este último se ante-pone como sujeto histórico de la producción socialix.

Fuerza abstracta de trabajo libidinal-pulsional. Sobre fondo de la lógica social bifacética de la modernidad capitalista, el segundo movimiento del primer momento del proceso de individuación conlleva a la fijación de un objeto bifacético de la producción social. La fuerza abstracta de trabajo libidinal-pulsional, en tanto objeto de lo social, no puede sino adquirir la forma bifacética de la lógica universal del conjunto. A saber: la fuerza abstracta de trabajo libidinal-pulsional no podría ser sino objeto-causa del deseo del valor (fuerza abstracta de trabajo deseante) y objeto-de goce del Capital (fuerza abstracta de trabajo gozante).

Fuerza abstracta de trabajo deseante. El deseo del valor (Vd) no encuentra sino como objeto-causa a la fuerza abstracta de trabajo deseante: libido. En ese sentido, la libido (fuerza abstracta de trabajo deseante) es el objeto-causa de la dinámica productiva infinitamente insatisfecha y estructuralmente automática del deseo de valor como sujeto universal de la producción social.

Fuerza abstracta de trabajo gozante. El goce del Capital (J(C)), en la medida que se satisface en la autonomización de la dinámica automática del deseo del valor (Vd) respecto al sufrimiento informado que produce en los particulares, no encuentra sino como objeto-de-goce a la fuerza abstracta de trabajo gozante: pulsión. En condiciones capitalistas, la infinitud de posibilidades que produce la dinámica libidinal de la fuerza abstracta de trabajo deseante, no podría sino desarrollarse sobre telón de fondo de la fijación pulsional de la misma en la finitud de la forma-valor. Precisamente, la fuerza de trabajo gozante no es sino aquella que opera en el sentido de garantizar una tal fijación compulsiva de la infinita productividad de la libido en la forma finita del valor. En ese sentido, la fuerza abstracta de trabajo gozante opera en tanto objeto de goce del Capital puesto que: a) la fijación pulsional de la infinita productividad libidinal en la forma finita del valor, garantiza la universalización del deseo del valor (Vd) en tanto sujeto de la producción social; b) el deseo del valor (Vd) en tanto se auto-pone como sujeto universal de la producción social, “pone a trabajar” a las fuerzas abstractas de trabajo libidinal-pulsional; c) la infinitud productiva del deseo del valor (Vd), en tanto fijación pulsional a la forma finita del valor, no podría sino ante-poner como norma de su despliegue los límites históricamente específicos de una tal forma; d) los límites históricamente específicos de un tal forma (forma finita del valor), no podrían sino conllevar a la compulsiva reproducción de la dinámica del deseo del valor (Vd); e) la compulsiva reproducción de la dinámica del deseo del valor(Vd), no atiende sino a la repetición automática de dicha dinámica autonomizando del sufrimiento informado que produce en los particulares; f) la repetición automática de la dinámica del deseo del valor, al “poner a trabajar” a la fuerza abstracta de trabajo libidinal-pulsional, satisface el goce del Capital (J(C)) en tanto su dinámica automática se autonomiza del sufrimiento informado que conlleva para los particulares; y g) la fuerza de trabajo gozante opera, entonces, como objeto-de goce del Capital en la inmanencia de la dinámica automática del deseo del valor garantizando la compulsiva fijación de la misma en la forma finita del valor sin miramientos respecto del sufrimiento informado que conlleva para los particulares.

Contradicción. La auto-posición del deseo del valor (Vd) como sujeto automático de la producción social, conduce al movimiento de la lógica bifacética del conjunto bajo una dinámica históricamente específica que adquiere la forma dialéctica de una totalidad contradictoria. Su propia dinámica implica la producción libidinal inmanente de infinitas riquezas materiales obturadas por la fijación pulsional de las mismas en la forma finita del valor. Es por esto mismo que la universalización de la lógica social bifacética del conjunto, en la modernidad capitalista, se estructura como una “contradicción real” (Rozitchner, 2008). Una tal contradicción, en tanto límite material históricamente específico (imposibilidad objetiva), refiere a aquella producida entre: a) las infinitas riquezas materiales socialmente producidas por la cooperación universal de las fuerzas abstractas de trabajo deseante (libido); y b) la fijación pulsional de dichas riquezas en la forma finita del valor abstracto producidas por la cooperación universal de las fuerzas abstractas de trabajo gozante (pulsión).

Auto-posición del deseo del valor (diacronía). La auto-posición del deseo del valor (Vd) desarrollada en el primer momento del proceso de individuación resulta pasible de ser examinada en su dinámica diacrónica. En tal sentido, la universalización de la lógica bifacética de la modernidad capitalista no se realiza sino a partir del proceso de producción, reproducción, circulación y acumulación del valor, comandado por la dinámica automática del deseo del valor (Vd) en tanto sujeto de la producción social. Dicha dinámica se materializa a partir de lo siguiente: a) el deseo del valor produce valor (producción); b) el deseo del valor produce más valor (plus-valor); c) el deseo del valor que produce más valor produce más y más valor (ganancia); d) el deseo del valor, en tanto produce valor y más valor, reproduce deseo del valor (reproducción); e) el deseo del valor, en tanto produce deseo del valor, realiza el circuito autotélico del deseo del valor (circulación); y f) la recursividad ampliada relativa a la realización del circuito del deseo del valor produce una concentración de deseo del valor (acumulación).

Incremento relativo de goce. En el proceso estructuralmente automático del deseo de valor (Vd) se realiza la satisfacción del goce del Capital (J (C)). En la producción del deseo del valor que desea más valor (plus-valor) se produce la ganancia del goce del Capital. En la reproducción generalizada del deseo del valor que desea valor y más valor se suscita la satisfacción compulsiva del goce del Capital. En el circuito autotélico del deseo del valor se produce un incremento relativo de goce del Capital. Esto es: un incremento relativo de la magnitud de autonomización de la dinámica automática del deseo de valor (Vd) respecto del sufrimiento informado que produce para los particulares.

Acumulación de goce. La recursividad ampliada del deseo del valor produce una acumulación del goce del Capital.

Plus de goce del Capital. El carácter infinitamente insatisfecho y el circuito autotélico que conduce a la recursividad ampliada de la dinámica automática del deseo de valor, en su ciclo sistémico general, resulta en un incremento ampliado de goce del Capital: plus-de-goce del Capital (GC-DV-GC´).

Plus deseo del valor. El plus-de-goce del Capital relanza la dinámica automática del deseo del valor bajo la forma de un plus-deseo-del-valor (DV-GC´-DV´). A saber: el plus-deseo-del-valor relanzado por el plus-de-goce del Capital, conduce a un incremento exponencial en la autonomización del carácter automático del deseo del valor (Vd) respecto del sufrimiento informado que produce para los particularesx.

Individuación2: individualidad capitalista. El segundo momento del proceso de individuación refiere la producción histórica, en un registro real-simbólico de la materialidad social capitalista, de la individualidad capitalista en tanto que unidad realmente contradictoria.

Operatorias lógicas. Este segundo momento del proceso de individuación implica una tiple producción de la individualidad capitalista. Una tal producción supone tres operaciones lógicas históricamente específicas. Tales operatorias lógicas de la triple producción constituyen la condición formal, genética y material respecto a la realización del hecho según el cual la individualidad capitalista, en tanto objeto bifacético de lo social, se experimenta en tanto sujeto de lo social.

Campo de experimentación. La primera operatoria lógica refiere a la institución histórica de la forma impersonal del campo trascendental de experimentación sobre fondo del cual se produce una individualidad capitalista propiamente dicha. Las condiciones de posibilidad de la experiencia no se encuentran a priori en la individualidad capitalista, sino que, más bien, es la institución de la forma impersonal del campo de experimentación la cual funciona como condición de posibilidad de la individualidad capitalista. La forma límite de lo trascendental, por esto mismo, no podría ser sino el campo inmanente de experimentación a partir de cual se produce una individualidad capitalista en cuanto tal. La forma impersonal de un tal campo trascendental no es sino la necesaria condición formal que instituye la posibilidad inmanente para que la individualidad capitalista, en tanto objeto de lo social, se experimente como sujeto de lo social.

Represión originaria. La producción histórica de la individualidad capitalista, sobre fondo de la forma impersonal del campo trascendental de experimentación, no encuentra sino como condición genética la eficacia de la “represión originaria”. A saber: la represión del carácter objetual (objeto causa-del deseo del valor y objeto de goce del Capital) de la individualidad capitalista no es sino condición necesaria para la génesis de la experiencia de dicho objeto en tanto sujeto de lo social.

Alienación. La alienación, en tanto operatoria lógica históricamente específica, es la necesaria condición material para la realización de experiencia de la individualidad capitalista en tanto que unidad contradictoria. A saber: la unidad contradictoria de la individualidad capitalista refiere a que la realización histórico-material de la misma se encuentra constitutivamente alienada. Y esto al resultarle realmente imposible no ser sino objeto de lo social, y al mismo tiempo, experimentarse como sujeto de lo social.

Unidad contradictoria. La producción de la unidad contradictoria de la individualidad capitalista responde a la siguiente estructuración: a) la producción de la individualidad capitalista, en tanto objeto bifacético de lo social: objeto-de goce del Capital (JC(x)) y objeto-causa del deseo del valor (Vd(x)); y b) la producción de la individualidad capitalista, en tanto sujeto de lo social: agente de la acción/pasión en las relaciones sociales (función agente: fa(x)). La filosofía clínico-negativa formaliza una tal unidad contradictoria de la siguiente manera:

Unidad contradictoria de la individualidad capitalista =

Función agente. La caída de los fundamentos del Antiguo Régimen abre un campo de posibles históricamente específicos respecto del campo de experimentación relativo a la producción del agente de lo social. Tales posibilidades se estructuran en función de la imposibilidad objetiva (límite material históricamente determinado) respecto a sortear la eficacia matricial de las exigencias ilustradas de autonomía, independencia y libertad relativas al agente de lo social. Lo que hemos denominado en tanto que función agente (fa(x)) no hace sino operativizar y testimoniar la imposibilidad objetiva que opera respecto a tales exigencias.

Imposible. El proceso de individuación que produce la unidad contradictoria que constituye la individualidad capitalista en un registro real-simbólico de la materialidad social capitalista, se estructura en función de un “doble punto de imposible” históricamente específico. Esto es: la imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico) de no ser sino objeto-de-goce del Capital (JC(x)) y objeto-causa del deseo del valor (Vd(x)), y al mismo tiempo, dadas la eficacia matricial de las exigencias ilustradas, no poder experimentarse sino en tanto agente autónomo, independiente y libre de la acción/pasión en las relaciones sociales capitalistas (fa(x)).

Axiomática. Sin ser materia del presente escrito, es preciso dejar asentado que, sosteniéndose en los desarrollos de la analítica del sufrimiento capitalista, la filosofía clínico-negativa elabora un conjunto de desarrollos etiológicos y epidemiológicos respecto al objeto de intervención teórico y práctico de la Crítico clínica-negativa. A partir de tales desarrollos, se estructuran los elementos mínimos de una axiomática del sufrimiento capitalista. A saber: a) factor histórico predisponente: la universalización del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface no podría ser sino el factor histórico predisponente para la producción del sufrimiento informado; b) factor real predisponente: la unidad contradictoria de la individualidad capitalista funciona como el factor real predisponente para la producción del sufrimiento informado; c) factor real desencadenante: ciertas situaciones límite en la vida cotidiana de la sociedad capitalista operan como factor real desencadenante para la experimentación del sufrimiento informado. Respecto a dicho factor real desencadenante, una tal axiomática remite el momento de la producción sintomática del sufrimiento informado propiamente dicho, en tanto síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista que aqueja, en carne propia, a un singular Yo capitalista en tanto que moderno, a determinada situación límite de la vida cotidiana donde ese Yo singular se experimenta comandado por una entidad no-Yo que opera como Sujeto gobernando su vida sin miramientos respecto del sufrimiento que le produce.

i Respecto a la noción de negatividad del sufrimiento, remitimos a nuestro artículo “Breves contribuciones para una Crítica clínico-negativa de la modernidad capitalista” publicado en Revista Intersecciones.

ii Uno de los interrogantes que se presenta para elaboración de una filosofía clínico-negativa sobre la estructuración histórica del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), gravita en torno al problema de la convergencia crítica entre las temporalidades del capitalismo y las temporalidades de lo inconciente: existe una “conexión interna entre lógica del capital y lógica del inconciente (…) El enigma que la investigación debe resolver es cómo se vinculan históricamente ambas lógicas (…) Es por tal razón que una teoría del lazo entre cierto marxismo y cierto psicoanálisis requiere una reflexión sobre las temporalidades” (Acha, 2008). A saber: cuál es la relación entre las irreductibles temporalidades de la modernidad capitalista y las temporalidades (inconcientes) de longue durèe. A este respecto, la filosofía clínico-negativa plantea fundamentos trans-históricos de institución y constitución de la materialidad social, por un lado, y efectuaciones relativas de tales fundamentos en temporalidades de corto, mediano y largo alcance, por el otro. Tales distinciones analíticas, en rigor, son definibles a partir de lo siguiente: a) Por una parte, la lógica del significante como constitutivo del lazo social, una terceridad normativa y un criterio de ordenación conforman los fundamentos lógicos en la institución de lo social (F1). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturables a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones en temporalidades de longue durèe. Por el otro, la “no identidad” entre sujeto y objeto (naturaleza), la cesura constitutiva del sujeto, la fractura conflictiva de lo social y la necesidad del trabajo en general conforman los fundamentos materiales en la constitución de lo social (F2). La hipótesis de una “transhistoricidad mínima” en tales registros es conjeturable a partir de la causalidad retrospectiva de sus efectuaciones históricamente determinadas. Entre F1 y F2 existe una paradoja lógico-material irresoluble relativa a la institución/ordenación y constitución transhistorica de lo social: la explicación lógica de la institución de lo social nos reenvía a la comprensión material de la constitución de lo social, y viceversa; y b) La efectuación relativa de F1 instituye la lógica de las abstracciones simbólicas propias de las temporalidades de la gramática universal del lenguaje y el monoteísmo, y las dominaciones impersonales del patriarcado. Esas temporalidades de largo alcance, en tanto dinámicas abstractas de dominación y mediación impersonal, comportan tanto una dinámica de alienación (siempre-ya-dada en el caso del lenguaje), explotación de los cuerpos y opresión de los géneros, como también abren posibilidades inmanentes (pragmática diferencial en los usos del habla, por ejemplo). La efectuación relativa de F2 constituye la materialidad de las formas sociales propias de las temporalidades históricamente determinadas en una sociedad específica: relación instrumental con la naturaleza, sujeto escindido en la modernidad, antagonismo de clase en el capitalismo, carácter abstracto del trabajo en la sociedad productora de mercancías. Esas temporalidades de mediano y corto alcance, en tanto formas de abstracción social, comportan tanto una dinámica de dominación abstracta y de alienación constituyente, como también abren posibilidades inmanentes (producción de riquezas materiales por la mediación del trabajo abstracto en la producción y reproducción generalizada del valor, por ejemplo).

iii La génesis de lo real capitalista (fC(x)) supone una triple síntesis interna y problemática entre los siguientes términos lógicos: lo indeterminado, la determinación y lo determinable. Lo existencia de lo real, en tanto registro de la materialidad social, no podría ser sino indeterminada. Sin embargo, lo real indeterminado, no se instituye en tanto lógica universalizada del conjunto sino es a partir de una determinación históricamente determinada. La existencia de lo real, en tanto registro indeterminado de la materialidad social, admite entonces una forma de determinación históricamente especifica. Motivo por el cual, lo real indeterminado, es determinado materialmente en tanto que lógica determinante de la modernidad capitalista. Lo real indeterminado deviene real capitalista en la medida en que opera como determinación material de la lógica del conjunto respecto a la estructuración del nexo social. Lo real capitalista, lógica determinante de la materialidad social propia del capitalismo en tanto que moderno, deviene entonces determinación del nexo social. A saber: existe una preponderancia material de la función Capital (fC(x)), motivo por lo cual lo real capitalista, en tanto lógica del conjunto, admite una eficacia objetivamente constitutiva transversal a la estructuración del nexo social. Pero, en el mismo movimiento, la determinación de la indeterminación no se encuentra sino sintetizada por la mediación de una determinabilidad formal. Tal determinabilidad no es sino la forma de mediación relativa a la determinación material del nexo social, esto es: el carácter contradictoria y tendencialmente totalista de la lógica de mediación históricamente específica que estructura objetivamente el nexo social en la modernidad capitalista. Por lo tanto, la génesis de lo real capitalista (fC(x)), remite a la síntesis interna y problemática entre una indeterminación históricamente determinante determinada por una determinación material y una determinabilidad formal en función de las cuales se estructura el nexo social en la modernidad capitalista. Esa triple síntesis, entonces, es condición de posibilidad para la génesis de la lógica universalizada de lo real capitalista (fC(x)). Cf. Diferencia y repetición de Gilles Deleuze.

iv En este punto, la filosofía clínico-negativa retoma dos cifras de inteligibilidad que desarrolla Adorno en Dialéctica negativa: a) la “Prioridad del objeto”, en función de la cual destacar la mediación constitutiva de la objetividad y la subversión de la reducción subjetivista; y b) la categorización crítica de la totalidad en tanto negativa y antagónica. Y esto para avanzar en una categorización dialéctica de la lógica bifacética de estructuración del nexo social en lo real capitalista en tanto tendencialmente totalista y contradictoria; no siendo sino el carácter contradictorio de dicha dinámica social, precisamente, aquello que imposibilita la realización plena de la lógica de lo real capitalista.

v El proyecto de la Crítica clínico-negativa de la modernidad capitalista, inscribe al conjunto de sus prácticas como momentos relativamente simultáneos de un “reformismo radical” cuyo horizonte estratégico no es sino la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos respecto del sufrimiento informado que conlleva para los particulares.

vi El concepto de goce del Capital (J(C)) retoma y pretende reformular el campo de problemas relativos al goce del Otro (J(Ⱥ)) en la obra del psicoanalista Jacques Lacan.

vii El concepto deseo del valor (Vd) retoma y pretende reformular los términos del problema relativo a la producción deseante en el marco del esquizoanálisis de Gilles Deleuze y Félix Guattari en El Anti Edipo.

viii El campo de problemas mentado a través de la noción de fuerza de trabajo deseante, retoma y reformula fundamentalmente los desarrollos de Mariano Alberto Repossi respecto a la construcción de una crítica de la economía político-libidinal basada en una rigurosa lectura de El Capital de Marx y El Anti Edipo de Deleuze y Guattari.

ix Hay deseo del valor, y nada más. Pues en efecto, deseo de saber, deseo de reconocimiento, en última instancia, no son sino formas de reconocimiento del deseo en tanto deseo del valor. En condiciones de producción capitalista, el campo de la producción deseante se encuentra históricamente delimita por la lógica del valor. Dada la forma universal abstracta de la Ley del valor, el deseo no desea sino deseos en tanto que valor. A este respecto, el deseo del valor, en tanto vehículo de la dinámica del valor, no podría producir sino deseo de valorización y valorización deseante.

x La dinámica del ciclo universal del goce del Capital (J (C)) y del deseo del valor (Dv), en su relanzamiento autonómico y automático recursivo, encuentra como su límite interno la exponencial magnitud de sufrimiento informado que produce en los particulares (aumento de la tasa de sufrimiento), en tanto derivado del proceso social de saturación de goce del Capital y sobre-producción de deseo del valor. El movimiento contradictorio del ciclo universal de la sociedad capitalista, encuentra como límite sistémico la propia dinámica de las crisis cíclicas inmanentes a la lógica bifacética del capital. Estas últimas no resultan sino en un proceso social de baja tendencial de goce del Capital y una disminución relativa del deseo del valor. Las crisis históricas del capitalismo, en tal sentido, podrían responder a la imposibilidad real de tramitar el incremento exponencial de las magnitudes de sufrimiento informado que la dinámica del Capital produce en los particulares, sin la transformación efectiva de esa misma dinámica social.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.