por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

 

La forma-mercancía es el aleph de la sociedad capitalista

(no metafóricamente)”

 

Problema general. El proyecto teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa se inserta en el marco del problema general de las denominadas “crisis del marxismo contemporáneo” (Roggerone, 2018) y “crisis actual del psicoanálisis” (Acha, 2018).

Contribución. El proyecto de la Crítica clínico-negativa se justifica sí y sólo sí logra contribuir, junto a otras elaboraciones teóricas y prácticas imprescindibles, con la reconstrucción intergeneracional de una crítica radical de la moderna sociedad capitalista.

Campo crítico-técnico. En función de atender al problema general y avanzar en su contribución, el proyecto de la Crítica clínico-negativo establece un campo crítico-técnico estructurado en el punto convergencia entre la herencia crítica del marxismo y la tradición clínica del psicoanálisis, en tanto que praxis por principio comprometidas con la realización de las posibilidades inmanentes encorsetadas en la modernidad capitalista. En ese sentido, la Crítica clínico-negativa, en la medida en que no podría sino compartir un tal compromiso, se dispone a reformular los términos mediante los cuales se establece el “problema de los índices de eficacia” y el “problema de los obstáculos reales” (Rozitchner, 1966) que obturan la construcción colectiva del proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

Orientación clínico-negativa. El proyecto teórico y práctico de la Crítico clínico-negativa, encuentra su orientación clínico-negativa en un campo de exploración crítico y técnico establecido por la filosofía clínico-negativa. A este respecto, la estructuración de dicho campo no se sostiene sino en la indagación sistemática del punto de convergencia entre: a) aquello que delimita en tanto objeto de intervención teórico y práctico de la Crítico clínica-negativa; b) aquello que formula en tanto programa metodológico de acción/investigación técnica; y c) aquello que postula en tanto horizonte estratégico de la Crítica clínico-negativa. Tal indagación se estructura en función de dos criterios establecidos por la filosofía clínico negativa: a) criterio histórico-epistemológico: axioma de la no identidad; y b) criterio normativo: Ética de la Ilustración.

Objeto. La filosofía clínico-negativa postula al sufrimiento informado en tanto objeto del proyecto de la Crítica clínico-negativa, otorgándole al mismo el estatuto de síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista. En ese sentido, delimita como objeto de su intervención teórica y práctica al sufrimiento informado que aqueja, en carne propia, a un singular Yo capitalista en tanto que moderno.

Horizonte estratégico. En vistas a realizar las posibilidades inmanentes coaguladas en la modernidad capitalista, el proyecto de la Crítica clínico-negativa encuentra en los desarrollos de la filosofía clínico-negativa las bases teóricas para establecer una crítica radical de la modernidad capitalista, tendiente a abolir el goce del Capital (J(C)) y el deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos respecto del sufrimiento informado que produce en los particulares.

Axioma de la no identidad. La Crítica clínico-negativa estructura su proyecto teórico y práctico en función del criterio histórico-epistemológico establecido por el denominado axioma de la no identidad que postula la filosofía clínico-negativa. Esto es: el resultar objetivamente imposible (límite material históricamente específico) establecer una relación de identidad material entre modernidad y capitalismo (Bolívar Echeverría, 2009). Por su parte, un tal axioma realiza tres afirmaciones relativas al carácter moderno de la sociedad capitalista: a) la puesta en crisis relativa a los fundamentos del “Antiguo Régimen” inaugura un campo de posibles respecto a la estructuración del nexo social en la sociedad moderna; b) la modernidad capitalista no es sino una determinada realización histórica de aquellos posibles inaugurados por la modernidad; y c) no hay identidad entre modernidad y capitalismo.

Ética de la Ilustración. En vistas a realizar lo que delimita y postula en tanto horizonte estratégico abolicionista de la Crítica clínico-negativa, la filosofía clínico-negativa atiente al momento práctico de un tal proyecto complementando el axioma de la no identidad con la elaboración de una Ética de la Ilustración. Esto es: el establecimiento de un criterio normativo situado que anude al conjunto de prácticas que interesan a la Crítica clínico-negativa en vistas a realizar dicho horizonte. Tales prácticas no son sino: a) política clínico-negativa; b) psicoanálisis clínico-negativo, y c) pedagogía clínico-negativa. En ese sentido, un tal Ética de la Ilustración establece entonces, en tanto que condición de anudamiento (Farrán, 2018), la siguiente imposibilidad objetiva: el hecho de resultar objetivamente imposible, al menos para toda práctica que pretenda anudarse al proyecto de la Crítica clínico-negativa, el no poder operar sino en la inmanencia de las posibilidades que el capitalismo produce en tanto que moderno. Una tal imposibilidad objetiva determina, como condición de anudamiento, los siguientes límites materiales históricamente específicos estructurados en función de dos puntos de imposible: a) la realización práctica de un “reformismo radical” (F.N. Martín, 2018) tendiente a la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface, resulta objetivamente imposible sin una desinhibición progresiva de las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) encorsetadas en la inmanencia del capitalismo en tanto que moderno; y b) resulta objetivamente imposible la construcción colectiva de una modernidad post-capitalista, en tanto proyecto civilizatorio, sin la realización radical de tales posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) encorsetadas en la moderna sociedad capitalista.

Negatividad del sufrimiento. En función de su objeto de intervención, la Crítica clínico-negativa atiende a aquello que denomina negatividad del sufrimiento (Adorno, 1970). En tanto este último refiere a las condiciones de posibilidad históricamente específicas que explora la filosofía clínico-negativa respecto a la realización material de la abolición que postula como horizonte estratégico, una tal noción no opera sino como resorte posibilitador del proyecto teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa. En ese sentido, la noción de negatividad del sufrimiento conlleva afirmar que en la inmanencia del campo afectivo históricamente específico de la modernidad capitalista, en las mismas condiciones histórico-materiales que determinan la producción del sufrimiento informado, no solamente anidan las condiciones objetivas para la reproducción de su eficacia sintomática, sino que también convergen, aunque encorsetadas, las siguientes condiciones de posibilidad: a) las condiciones de posibilidad objetivo-afectivas históricamente específicas para negar (transformar) prácticamente un singular sufrimiento informado que aqueja en carne propia a un singular Yo capitalista en tanto que moderno, operando una transformación material del mismo en un afecto no sufriente. Por su parte, la realización de una tal negatividad encuentra en tanto que condición necesaria la concreción de una progresiva desinhibición del encorsetamiento que opera la modernidad capitalista respecto a las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad); y b) las condiciones de posibilidad objetivo-afectivas históricamente específicas para relanzar una tal desinhibición en el marco de un proyecto colectivo en vistas a negar (abolir) la lógica social del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface. Por su parte, la concreción práctica de una tal negatividad relativa al horizonte estratégico abolicionista, encuentra como condición necesaria la realización radical de las posibilidades ilustradas (autonomía, independencia y libertad) coaguladas en el capitalismo en función de construir colectivamente el proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

Problema específico. La delimitación y postulación del objeto de intervención teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa, conlleva para la filosofía clínico-negativa un conjunto de desarrollos que conforman una analítica materialista del sufrimiento capitalista. Por su parte, una tal analítica justifica su denotación en la medida que las elaboraciones de la filosofía clínico-negativa respecto a las condiciones histórico-materiales de producción del sufrimiento informado. En tanto problema filosófico especifico, una tal analítica examina entonces los diferentes procesos implicados en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)).

Aclaración. El presente artículo es una continuación del texto anteriormente publicado en Revista Intersecciones, titulado “Analítica materialista del sufrimiento capitliasta: goce del Capital y deseo del valor en la Crítica clínico-negativa”. El objetivo es compartir parcialmente los avances de la filosofía clínico-negativa respecto al proceso de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)). En ese sentido, este escrito se dispone a compartir dos (S1 y S2) de los tres momentos que la filosofía clínico-negativa involucra en dicho proceso. Por motivos de espacio, quedan como materia de ulteriores entregas los desarrollos que completan un tal proceso de subjetivación, de igual modo que las elaboraciones relativas a los procesos de particularización y singularización.

Subjetivación (S). La analítica materialista del sufrimiento capitalista desarrollada por la filosofía clínico-negativa, en vistas a escrutar a las condiciones de producción histórico-materiales del sufrimiento informado, respecto a los procesos relacionalmente implicados en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), tematiza un proceso de subjetivación históricamente específico desarrollado en un registro simbólico-real de la materialidad social capitalista. Un tal proceso justifica su denotación en tanto que proceso de subjetivación al delimitar las operatorias y técnicas involucradas en la fijación de la subjetividad de valorización mercantil. A este respecto, aquello que en este escrito es denominado agente de auto-valorización del valor, en tanto objeto de lo social [en tanto fuerza concreta de trabajo pulsional: objeto de goce del Capital (JC(x)) y en tanto fuerza concreta de trabajo libidinal: objeto-causa del deseo del valor (Vd(x))], no es sino condición de posibilidad para la experiencia de una tal subjetividad en tanto sujeto independiente, libre y autónomo de la acción/pasión en las relaciones mercantiles de intercambio capitalista. Por su parte, los desarrollos que la filosofía clínico-negativa postula y delimita en un tal proceso de subjetivación, buscan atender un campo de problemas vastamente escrutado por diversas tradiciones y vertientes actuales de la crítica de la sociedad respecto a la siguiente imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico): el hecho de resultar objetivamente imposible que las relaciones sociales, en la sociedad capitalista contemporánea, no sean sino relaciones de intercambio mercantil global, financiero y transnacional. Al atender a dicho problema, una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa, busca examinar la implicación material históricamente determinada que se suscita entre dicha imposibilidad objetiva y la producción del sufrimiento informado en tanto síntoma paradigmático del campo afectivo en la modernidad capitalista.

Proceso. La filosofía clínico-negativa, respecto al proceso de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), tematiza entonces tres momentos relacionalmente involucrados. Un primer momento (S1) que remite a la eficacia históricamente específica de dos movimientos (S1a y S1b) materialmente involucrados en la fijación de la geometría mercantil (Mercado). S1a. Fijación de la forma-mercancía: en tanto que movimiento que remite a la fijación de un sujeto de las relaciones de intercambio capitalistas, la forma-mercancía, como forma límite resultante del encorsetamiento de las riquezas materiales-libidinales en la forma pulsional de la mercancía. S1b. Fijación de la geometría mercantil (Mercado): en tanto que movimiento que remite a la fijación de los límites históricamente específicos del Mercado en tanto que espacio límite de valorización contradictorio y potencialmente conflictivo relativo a las relaciones de intercambio capitalista. Un segundo momento (S2) que tematiza tres movimientos (S2a, S2b y S2c) que remiten a la estructura (geometría mercantil), al funcionamiento (técnicas de valorización) y a la génesis (mutación histórica) de las relaciones sociales de intercambio en el capitalismo contemporáneo. S2a. Fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo): en tanto movimiento que atiente a la fijación de una espacialidad planetaria (transnacional, global y financiera) relativa a la geometría mercantil contemporánea. S2b. Tecno-espacialidad global de subjetivación capitalista: en tanto movimiento que remite a la producción de la subjetivación de valorización mercantil. S2c. Técnicas de valorización del Capital: en tanto movimiento que atiende a las técnicas de valorización del Capital involucradas en la producción de las propiedades valorativas relativas al agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social.

S1a. Fijación pulsional de la forma-mercancía. Para la filosofía clínico-negativa, el primer momento del proceso (S1) de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), involucra relacionalmente dos momentos relativos a un operatoria de doble fijación. A este respecto, postula en tanto que primer movimiento (S1a) de una tal operatoria la fijación de la forma-mercancía como sujeto de las relaciones sociales de intercambio en la modernidad capitalista. Por su parte, la filosofía clínico-negativa sostiene que una tal fijación implica: a) el encorsetamiento de las infinitas riquezas materiales-libidinales en la finita forma pulsional de la mercancía en tanto que “forma elemental de la riqueza en la sociedad capitalista” (Marx, 1860); y b) la fijación de la forma límite de la mercancía en tanto sujeto de las relaciones mercantiles de intercambio. La forma-mercancía, entonces, en tanto que sujeto pulsionalmente fijado de las relaciones sociales en la modernidad capitalista, garantiza la fijación pulsional de las infinitas riquezas materiales-libidinales en la forma finita del valor abstracto. En ese sentido, no es sino como resultante de una tal fijación que, respecto a las relaciones sociales capitalistas, la filosofía clínico-negativa postula la siguiente imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico). A saber: sobre telón de fondo del campo límite del deseo del valor (Vd), producido históricamente en el proceso pre-individual implicado en la estructuración del nexo social de lo real capitalista (fC(x))i, resulta objetivamente imposible para las infinitas riquezas materiales-libidinales producidas en la cooperación universal de las fuerzas de trabajo deseante (Repossi, 2015), sortear su encorsetamiento, dada la mediación de las fuerzas abstractas de trabajo gozante, en los límites pulsionales de la forma-mercancía.

S1b. Fijación de la geometría mercantil (Mercado). Para la filosofía clínico-negativa, en simultaneo al primer movimiento (S1a) del primer momento (S1) del proceso de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), el segundo de tales movimiento (S1b) no remite sino a la fijación de la geometría mercantil (Mercado) como totalidad contradictoria y potencialmente conflictiva que, en última instancia, delimita el espacio límite de las relaciones sociales en tanto relaciones de intercambio en la modernidad capitalista. En ese sentido, la filosofía clínico-negativa desarrolla una geometría esférica relativa a la producción mercantil capitalista en función de examinar las propiedades de las figuras inmanentes al espacio límite de valorización contradictorio y potencialmente conflictivo de las relaciones sociales de intercambio en el capitalismo contemporáneo. Una tal fijación geométrica atiende al problema vastamente escrutado por la tradición marxista respecto al establecimiento del Mercado capitalista y la concomitante mutación de las relaciones sociales a la cual conlleva.

Fijación de la geometría mercantil (Mercado): coagulación del deseo del valor. Sobre telón de fondo del pliegue de la producción deseante que involucra el proceso pre-individual, la filosofía clínico-negativa remite la fijación de una tal geometría mercantil (Mercado) a la realización histórica de un re-pliegue del campo contradictorio del deseo del valor (Vd). Precisamente, no es sino como resultante de dicho re-pliegue que, respecto a la producción deseante en su conjunto, una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa postula una coagulación histórica del campo contradictorio del deseo del valor, en tanto que determinante del des-pliegue de la producción y reproducción social en la inmanencia del espacio límite de valorización contradictorio y potencialmente conflictivo relativo a la geometría mercantil (Mercado). En ese sentido, sostiene que el campo límite de las relaciones sociales de producción capitalista no podría sino desplegarse hacia el interior del espacio límite de las relaciones sociales de intercambio capitalista inherentes a la geometría mercantil (Mercado). En función de un tal re-pliegue de la producción deseante, en tanto que dinámica de la producción y reproducción social en la modernidad capitalista, la filosofía clínico-negativa postula entonces que la coagulación históricamente determinada del deseo del valor no es sino condición necesaria para la fijación de la geometría mercantil (Mercado).

Fijación de la geometría mercantil (Mercado): investimento de elementos socio-geométricos. Para la filosofía clínico-negativa, la coagulación históricamente determinada del deseo del valor en tanto que condición necesaria para la fijación de la geometría mercantil (Mercado), no es sino resultante de un investimento simultáneo del deseo del valor (Vd) respecto a un conjunto de elementos socio-geométricos históricamente determinados. A saber: a) elemento socio-geométrico: líneas dinerarias y financieras; b) elemento socio-geométrico: ángulo estatal; c) elemento socio-geométrico: plano tecnológico y rectas algorítmicas; y d) elemento socio-geométrico: punto de (auto)valorización/sujeción. En ese sentido, tales elementos en tanto que objetos de investimento del deseo del valor (Vd) no sino “abstracciones sociales” (Acha, 2018) producidas en inmanencia a la dinámica misma de la modernidad capitalista. Por su parte, la filosofía clínico-negativa postula que a partir de la coagulación del deseo del valor, resultante de la convergencia entre dichos investimentos simultáneos del deseo del valor (Vd), se configura el espacio límite históricamente específico de las relaciones sociales de intercambio en la sociedad capitalista. A este respecto, sostiene que la configuración misma de un tal espacio históricamente específico no refiere sino al momento lógico-material de fijación del espacio límite de valorización contradictorio y potencialmente conflictivo relativo a la geometría mercantil (Mercado).

Fijación de la geometría mercantil (Mercado): entropía de la producción deseante. Para la filosofía clínico-negativa, la coagulación del deseo del valor que opera como condición necesaria para la fijación del espacio límite de valorización relativo a la geometría mercantil (Mercado), implica el establecimiento del carácter entrópico respecto a la producción deseante en tanto dinámica de la producción y reproducción social. En ese sentido, un tal carácter entrópico de la producción deseante no refiere sino a la dinámica material que asume, hacia el interior de la geometría mercantil (Mercado), la contradicción lógica fundamental históricamente específica involucrada en el proceso pre-individual que implica la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)). Esto es: la contradicción lógica fundamental de la modernidad capitalista producida históricamente entre las infinitas riquezas materiales-libidinales y la fijación de las mismas en la forma pulsional finita del valor abstracto. Precisamente, en tanto que realización material de dicha contradicción lógica, el carácter entrópico de la producción deseante no remite sino al movimiento interno del campo contradictorio del deseo del valor (Vd), el cual no consiste sino en el automatismo que lo lleva a reproducirse para no auto-destruirse y auto-destruirse para reproducirseii (Acha, 2018). Entonces, el carácter entrópico de la producción deseante, en tanto dinámica de la producción y reproducción social capitalista, refiere a la contradicción material suscitada entre: a) la producción de infinitas riquezas materiales-libidinales socialmente producidas por la cooperación de las fuerzas concretas de trabajo deseante; y b) la destrucción de los estados precedentes de las riquezas materiales-libidinales, operada por la mediación de las fuerzas concretas de trabajo gozante, en tanto principio inherente al automatismo del deseo del valor (Vd).

Fijación de la geometría mercantil (Mercado): forma límite de la producción deseante. Simultáneamente a la fijación de las infinitas riquezas libidinales en la finita forma pulsional de la mercancía (S1a), resulta la coagulación de la producción deseante hacia al interior del espacio límite que fija la geometría mercantil (Mercado). En la medida en que es resultante de la convergencia entre el investimento simultáneo del deseo del valor (Vd) respecto a diferentes elementos socio-geométricos históricamente específicos, una tal coagulación de la producción deseante conlleva al establecimiento de la siguiente imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico). A saber: respecto a la producción deseante en la modernidad capitalista, en tanto que dinámica de la producción y reproducción social, resulta objetivamente imposible no producir socialmente riquezas materiales-libidinales sino en la inmanencia de los límites históricamente determinados del espacio límite que fija la geometría mercantil (Mercado). Asimismo, la filosofía clínico-negativa postula que, respecto a la dinámica de la producción y reproducción social, una tal imposibilidad objetiva establece dos límites materiales históricamente específicos que conforman la forma límite de la producción deseante. A saber: a) en la modernidad capitalista, las infinitas riquezas libidinales materialmente producidas por la cooperación de las fuerzas concretas de trabajo deseante no podrían sino realizarse adoptando la forma pulsional de la mercancía; y b) en la modernidad capitalista, las riquezas libidinales no podrían sino fijarse, a través de la mediación de las fuerzas concretas de trabajo gozante, en los límites materiales históricamente específicos delimitados por la fetichización de los investimentos relativos a los elementos socio-geométricos anteriormente mencionados (líneas dinerarias y financieras, ángulo estatal, plano tecnológico/rectas algorítmicas y punto de (auto)valorización/sujeción).

Fijación de la geometría mercantil (Mercado): fuente, destino, esfuerzo y objetos de las riquezas libidinales. Realizando una reescritura categorial respecto al texto Pulsiones y destinos de pulsión (1915) de Sigmund Freud, la filosofía clínico-negativa desarrolla cuatro términos en relación a las riquezas materiales-libidinales, a saber: la fuente, la meta, el esfuerzo y el objeto. A este respecto, en el marco de la fijación de la geometría mercantil (Mercado) involucrada en el proceso de subjetivación que implica la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), la filosofía clínico-negativa sostiene que la forma pulsional de la mercancía no es sino la fuente material, históricamente específica, de la producción social de las riquezas libidinales. La fijación pulsional de las mismas en la forma-mercancía no es sino aquello que se constituye en tanto que meta límite, históricamente específico, que tiende a determinar los destinos de las infinitas y polimórficas riquezas libidinales producidos socialmente en la cooperación de las fuerzas concretas de trabajo deseante. En ese sentido, las fuerzas concretas de trabajo gozante no son sino el esfuerzo que se realiza garantizando la fijación en la forma pulsional de la mercancía respecto a las riquezas libidinales socialmente producidas (infinitas y polimórficas) en dicha cooperación deseante. Por último, una tal filosofía destaca que los elementos socio-geométricos de investimento implicados en la coagulación del deseo del valor (líneas dinerarias y financieras, ángulo estatal, plano tecnológico/rectas algorítmicas y punto de (auto)valorización/sujeción) no son sino los elementos límites, históricamente específicos, que determinan el campo limite respecto al cual no podrían sino realizarse los investimentos parciales de objeto inherentes a la producción de las riquezas libidinales socialmente producidas por la cooperación de las fuerzas concretas de trabajo deseante.

S2a. Fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo). Para la filosofía clínico-negativa, el segundo momento (S2) del proceso de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), involucra relacionalmente tres movimientos (S2a, S2b y S2c). Por su parte, en relación al primero de dichos movimientos (S2a), una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa atiende a una mutación contemporánea de la geometría mercantiliii históricamente determinada por la dinámica misma de la lógica bifacética de lo real capitalista (fC(x)). A saber: una mutación correlativa a la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo) en tanto que “espacio de valorización global” (Kurz, 1991). A este respecto, sostiene que la fijación de una tal geometría mercantil no es sino el resultado histórico de la extensión global, la superficie trans-nacional y la forma financiera que caracteriza a la figuración geométrica de las relaciones capitalistas en la actualidadiv. Por su parte, respecto a una tal fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), la filosofía clínico-negativa delimita y atiende a la eficacia históricamente específica de una geometría esférica relativa a la dinámica planetaria de la actual sociedad capitalista en tanto valorsfera mercantil. Lo cual implica, para las relaciones sociales, la imposibilidad objetiva de no poder desarrollarse sino en la inmanencia geométrica de una espacialidad esférica concéntricamente delimitada en función de la longitud hiperbólica tendencialmente extra-planetaria que estructura el espacio proyectivo de valorización no orientable del capitalismo contemporáneo. Esto es: una meta-espacialidad de registro global mercantil y valorativo con una longitud n de auto-expansión tendencialmente extra-planetaria (proyectos de valorización y “colonización” extra-planetaria: Mars One, Spacex, Elon Musk, etc.). Por su parte, en tanto espacio proyectivo de valorización no orientable, una tal meta-espacialidad de registro global valorativo relativa la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), se presenta entonces para los particulares bajo la forma de una lógica social “descontrolada, acelerada e ilimitada sobre la cual las personas no tienen control” (Postone, 1993). Con tales hipótesis, la filosofía clínico-negativa procura atender al campo de problemas relativo a las mutaciones de las relaciones sociales capitalista hacia el interior de aquello que diferentes vertientes de la actual teoría crítica de la sociedad denominan como “capitalismo tardío”, “capitalismo neoliberal”, “tecno-semio-capitalismo”, etc.

S2b. Tecno-espacialidad global de subjetivación capitalista. La filosofía clínico-negativa, respecto al segundo momento (S2) del proceso de subjetivación implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), involucra relacionalmente tres movimientos (S2a, S2b y S2c). En tanto que complemento del primero de estos (S2a), relativo a la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), agrega un segundo movimiento (S2b) que atiende a un conjunto de problemas nucleados en lo que denomina tecno-espacialidad global de subjetivación capitalista (“tecnosfera”).A este respecto, una tal filosofía clínico-negativa sostiene que la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo) supone una compleja estructuración simultánea entre prácticas concretas y elementos socio-geométrico límites (elementos límites de investimentos parciales de objeto). En ese sentido, postula que la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo) opera asimismo en tanto tecno-espacialidad global de subjetivación capitalista. Una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa atiende entonces al hecho de que todo proceso de subjetivación contemporáneo no podría sino inscribirse y realizarse al interior de la meta-espacialidad global de registro valorativo relativa a dicha geometría mercantil. Precisamente, el producto histórico de una tal tecnología global de subjetivación capitalista, al materializarse en la figuración corporal de un singular Yo capitalista en tanto que moderno territorialmente situado, no es sino aquello que la filosofía clínico-negativa denota como subjetividad global de valorización mercantil.

S2c. Técnicas de valorización del Capital. El tercer movimiento (S2c) involucrado en el segundo momento (S2) del proceso de subjetivación, remite para la filosofía clínico-negativa a las técnicas de valorización del Capital que producen el agente de auto-valorización del valor sobre fondo de la tecno-espacialidad global de subjetivación capitalista. Una tal tecno-espacialidad global, en tanto que configura el espacio límite de las relaciones capitalistas trasnacionales relativas a la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), no se operativiza sino a partir del funcionamiento complejo, relacionalmente imbricando y estructuralmente sobre-determinado, de ciertas técnicas específicas de valorización del Capital. Tales técnicas no hacen sino referencia a la eficacia histórica de ciertos espacios de valorización inscriptos en la meta-espacialidad global de registro valorativo relativa a la fijación planetaria de la geometría mercantil. Con esto, la filosofía clínico-negativa busca tematizar las diferentes técnicas de valorización del Capital en el marco de la actual geometría mercantil. En otros términos, se trata de técnicas específicas de valorización relativas a la producción y reproducción de la lógica bifacética de lo real capitalista (fC(x)), motivo por el cual no podrían sino contribuir a un incremento exponencial de goce del Capital (J(C)) y a una creciente autonomización de la dinámica automática del deseo del valor (Vd) que lo satisface produciendo valor y más valor (plus-valor), sin miramiento respecto del sufrimiento informado que conlleva para los particulares. En ese sentido, una tal orientación clínico-negativa de la crítica delimita la eficacia histórica de las siguientes técnicas de valorización del Capital: a) técnicas de signos: semio-valorización; b) técnicas de poder: valorización del poder; c) técnicas tecnológicas: valorización algorítmica; d) técnicas de sujeción: sujeción valorativa; y e) técnicas del Yo: auto-valorización/sujeciónv.

Técnicas de producción del agente de auto-valorización del valor. En el mismo movimiento productivo en el que tales técnicas valorizan el Capital, no hacen sino producir las propiedades valorativas históricamente específicas relativas al agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social [fuerza concreta de trabajo pulsional: objeto de goce del Capital (JC(x)) y fuerza concreta de trabajo libidinal: objeto-causa del deseo del valor (Vd(x))].

Punto de convergencia de las técnicas de valorización del Capital. La filosofía clínico-negativa, respecto a tales técnicas específicas de valorización del Capital y de producción de las propiedades del agente de auto-valorización del valor, postula que sin bien las mismas se despliegan en su conjunto hacia el interior del espacio límite de la tecno-espacialidad global de subjetivación mercantil (Mercado contemporáneo), funciona entre sí de manera relativamente autónoma. Por otro lado, una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa define a estas técnicas en tanto prácticas concretas y “sistemas procesuales-relacionales” (Pablo Rodríguez, 2017). En ese sentido, respecto a la estructuración de las mismas, sostiene que dichas técnicas de valorización y producción no se realizan sino como resultante de la dominancia histórica ejercida por determinados elementos socio-geométricos límites que delimitan y circunscriben las coordenadas relativamente autónomas de cada técnica. A este respecto, sostiene que las trayectorias correspondientes a cada una de estas técnicas estructuran su organización interna en función de determinados elementos límites de valorización y producción materialmente específicos. Precisamente, tales elementos, en su especificad histórica, configuran los espacios relativos de valorización y producción inscriptos en la meta-espacialidad global de registro valorativo de la actual geometría mercantil (Mercado contemporáneo). La filosofía clínico-negativa, entonces, postula que la producción de las propiedades valorativas del agente de auto-valorización del valor no se realiza sino en el punto de convergencia resultante de la intersección entre las series paralelas de las técnicas de valorización del Capital.

Elementos límites de valorización. Las técnicas específicas de valorización del Capital y producción de las propiedades valorativas del agente de auto-valorización del valor no se materializan sino sobre fondo de la coagulación del deseo del valor (S1b). A este respecto, la filosofía clínico-negativa destaca que cada una de tales técnicas de valorización y producción (técnicas de signos, técnicas de poder, técnicas tecnológicas, técnicas de sujeción) se estructuran en función de los elementos socio-geométricos (líneas dinerarias y financieras, ángulo estatal, plano tecnológico, punto de valorización/sujeción) de cuyo investimento simultáneo resulta la coagulación del deseo del valor. En ese sentido, una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa postula que tales elementos socio-geométricos no operan sino como elementos límites de valorización, en tanto que las técnicas de valorización y producción no podrían sino realizarse hacia el interior del espacio geométrico delimitado por tales elementos socio-geométricos (Mercado contemporáneo). A este respecto, la filosofía clínico-negativa delimita los siguientes elementos límites de valorización: a) dinero y finanzas; b) Estado; c) tecnologías de la información; y d) Sujeto.

Dinero y finanzas (técnicas de signos: semio-valorización)vi. Elementos límites de valorización del Capital que, sobre telón de fondo de la fijación plantearía de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), operan como línea mercantil equivalencial (dinero) y línea mercantil transnacional (finanzas) cuantificando las diferentes técnicas de signos (discursivas y no discursivas, nacionales y transnacionales), en vistas a refuncionalizarlas en el marco de una semio-valorización mercantil (plus-valor semiótico). La eficacia históricamente específica de tales elementos límite de valorización del Capital y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, la propiedad valorativa calculado relativa al agente de auto-valorización del valor.

Estado (técnica de poder: valorización del poder). Elemento límite de valorización del Capital que, sobre telón de fondo de la fijación plantearía de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), opera como triangulación escheriana que estructura políticamente las heterogéneas técnicas angulares de poder (institucionales y no institucionales, micro y macro, nacionales y transnacionales), en vistas a refuncionalizarlos en el marco de una valorización mercantil del poder (plus-valor político). La eficacia históricamente específica de un tal elemento límite de valorización del Capital y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, la propiedad valorativa ciudadano relativa al agente de auto-valorización del valor. En ese sentido, el Estado no opera sino sobre dos unidades mínimas: territorio y población (Foucault, 1980), organizando la gubernamentalidad en función de la producción y reproducción de las fuerzas concretas de trabajo libidinal-pulsional. La forma-Estado, en tanto realización de la “axiomática capitalista” (Deleuze y Guattari, 1980), no podría ser sino un elemento límite de valorización del Capital. En ese marco, la filosofía clínica-negativa sostiene que el Estado capitalista se estructura en función de una figuración triangular escheriana. Y esto, en función de examinar la eficacia históricamente específica relativa a la figuración del espacio del Estado capitalista en tanto que moderno. Una tal figuración escheriana del Estado responde a los triángulos simétricos formados por tres vértices angulares de poder político y tres vértices angulares de poder económico, los cuales se encuentran soportados en el basamento violencial (Rozitchner, 2003) sobre el cual descansa la valorización del Capital en la reproducción del sistema político representacional de la democracia burguesa (valorización del poder de clase y plus-valor político). Tales vértices angulares no son sino correlativos a los atributos de la propiedad valorativa ciudadano relativa al agente de auto-valorización del valor. Por un lado, en función del objeto de intervención de la Crítica clínico-negativa, la filosofía clínico-negativa delimita los siguientes vértices angulares de poder político: a) Derecho (Ley, propiedad privada y libertades formales): atributo privatizado del ciudadano; b) Fuerzas represivas del Estado: atributo reprimido del ciudadano; y c) Instituciones: atributo disciplinado del ciudadano. Y por otro, destaca los siguientes vértices angulares de poder económico: a) organización de la renta resultante de la explotación de la propiedad de la tierra y del extractivismo de los recursos naturales: atributo explotado del ciudadano; b) organización de la ganancia industrial y empresarial respecto a la extracción de plus-valor y a la maximización del plus-trabajo: atributo instrumentalizado del ciudadano; y c) organización de impuestos, deuda pública, inflación, emisión bancaria de moneda, comercio interior y exterior, etc.: atributo endeudado del ciudadano. Por último, respecto al basamento violencial sobre el cual se sostiene el sistema político representacional del Estado capitalista en tanto que moderno, la filosofía clínico-negativa destaca, al nivel del objeto de lo social, la producción del atributo aterrorizado (Rozitchner, 2003; Segato, 2016) de la propiedad valorativa ciudadano relativo al agente de auto-valorización del valor.

Tecnologías de la información (técnicas tecnológicas: valorización algorítmica)vii. Elemento límite de valorización del Capital que, sobre telón de fondo de la fijación plantearía de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), operativiza el plano general de las tecnologías en función del cual se inscriben los heterogéneos sistemas técnicos y científicos contemporáneos, en vistas a refuncionalizarlos en el marco de las técnicas informativas de valorización mercantil algorítmica del Capital (plus-valor algorítmico)viii. La eficacia históricamente específica de las tecnologías de la información y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, la propiedad valorativa algoritmizado relativa al agente de auto-valorización del valor. A este respecto, la filosofía clínico-negativa destaca que tales tecnologías de la información, en tanto técnicas de valorización mercantil algorítmica (“infoesfera”), operan circunscribiendo el “modo de existencia” (Simondon, 1958) de las riquezas materiales-libidinales técnicas, científicas y tecnológicas al reducirlas hacia el interior de la meta-espacialidad global de registro valorativo (Mercado contemporáneo). Y esto, precisamente, a los efectos de instrumentalizarlos como medios de producción primaria, secundaria y terciaria (elemento geométrico constante de valorización del Capital en la producción mercantil general) y medios de producción cuaternaria y quinaria (elemento geométrico variable-constante de valorización del Capital en la producción mercantil cognitivo-afectivo) inscriptos al interior de la superficie de registro valorativo propia de la tecno-espacialidad global de valorización mercantil. A partir de ello, la filosofía clínico-negativa pretende esbozar, en la coyuntura histórica de la llamada “cuarta revolución industrial”, algunas hipótesis respecto a la elaboración de una crítica de la economía político-algorítmica que examina la estructura (geometría mercantil), el funcionamiento (valorización) y la génesis histórica (mutación de las relaciones de intercambio) respecto a los medios de producción digital y las técnicas informativas de valorización algorítmica del Capital en la sociedad capitalista contemporánea. En ese sentido, el motivo de una tal hipótesis crítica no es otro que atender al campo de problemas que diversas variantes de la crítica de la sociedad denominan “gubernamentalidad algorítmica”, “biopolítica informacional”, etc., correlativas a aquello que llaman “individualización informativa”, “personalización digital”, etc., relativas a la producción contemporánea del agente de auto-valorización del valorix. No obstante, para una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa este campo de problemas adquiere un sentido histórico-crítico si, y solo si, se lo examina desde el punto de vista de una crítica radical de la moderna sociedad capitalista en su conjunto, esto es: una crítica teórica y práctica que, en tanto “reformismo radical”, encuentra su horizonte estratégico en la abolición del goce del Capital (J(C)) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface hacia interior de la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo). Por último, la filosofía clínico-negativa sostiene que las tecnologías de la información, en tanto elementos límites de valorización del Capital, no se operativizan sino en función de ciertos sub-elementos límites de valorización informativa y algorítmica del Capital (rectas) que operan sobre las fuerzas de trabajo libidinal-pulsional (curvas) produciendo los atributos correlativos a la propiedad valorativa algoritmizado relativa al agente de auto-valorización del valor. Con esto, pretende atender al campo de problemas que diversas vertientes de la crítica de la sociedad actualmente llaman “economía digital”, “economía de plataformas”, “economía app”, “economía de la atención”, “economía genética”, “economía colaborativa”, “economía por encargo”, etc.x En ese sentido, una tal filosofía crítica de orientación clínico-negativa destaca los siguientes sub-elementos, atributos y técnicas específicas de valorización. A saber:

Sub-elemento limite. Big data (técnicas de almacenamiento, procesamiento y análisis informativo): sub-elemento límite de valorización del Capital que opera en tanto recta digital de almacenamiento, procesamiento y análisis informativo (datamining, smart marketing, etc.) que mediatiza, gestiona (“anticipa-predice-induce”) y sub-determina las diferentes curvas cognitivas y conductuales socialmente producidas por las fuerzas concretas de trabajo libidinal-pulsional, en vistas a refuncionalizarlas en el marco de la meta-espacialidad global de registro valorativo (Mercado contemporáneo). A este respecto, la filosofía clínico-negativa postula que la eficacia históricamente específica de tal sub-elemento y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, el atributo tecno-consumidor controlado relativo al agente de auto-valorización del valor;

Sub-elemento limite. Inteligencia artificial (técnicas de programación y aprendizaje informativo): sub-elemento límite de valorización del Capital que opera en tanto recta digital de programación y aprendizaje cibernético informativo (fabrica inteligente, machine learning, deep learning, etc.) que mediatiza, mecaniza y sub-determina las diferentes curvas afectivo-emotivas socialmente producidas por las fuerzas concretas de trabajo libidinal-pulsional, en vistas a refuncionalizarlas en el marco de la meta-espacialidad global de registro valorativo (Mercado contemporáneo). A este respecto, la filosofía clínico-negativa postula que la eficacia históricamente específica de tal sub-elemento y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, el atributo tecno-sensibilidad robotizada relativo al agente de auto-valorización del valor;

Sub-elemento limite. Edición genética y banco de datos genéticos (técnicas de diseño y almacenamiento bio-informativo): sub-elemento límite de valorización del Capital que opera en tanto recta digital de diseño y almacenamiento bio-informativo (crispr) que mediatiza, edita-modifica y sub-determina las diferentes curvas bio-genéticas socialmente (re)producidas por las fuerzas concretas de trabajo libidinal-pulsional, en vistas a refuncionalizarlas en el marco de la meta-espacialidad global de registro valorativo (Mercado contemporáneo). A este respecto, la filosofía clínico-negativa postula que la eficacia históricamente específica de tal sub-elemento y sus técnicas correspondientes producen, a nivel del objeto de lo social, el atributo tecno-productor genéticamente vigilado y bio-diseñado relativo al agente de auto-valorización del valor;

Sub-elemento limite. Plataformas (técnicas digitales de información y comunicabilidad virtual): sub-elemento límite de valorización del Capital que opera en tanto recta digital de información y comunicabilidad virtual (facebook, google, gps, whatsapp, netflix, etc.), que en conjunto con otras rectas de comunicabilidad informativa (medios masivos de comunicación, etc.), mediatiza, geolocaliza y sub-determina las diferentes curvas de anhelos sensitivos, significativos e imaginales (Dipaola, 2017) socialmente producidas por las fuerzas concretas de trabajo libidinal-pulsional, en vistas a refuncionalizarlas en el marco de la meta-espacialidad global de registro valorativo (Mercado contemporáneo). Por su parte, la eficacia históricamente específica de tal sub-elemento y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, el atributo tecno-productor digital no remunerado relativo al agente de auto-valorización del valorxi.

Sujeto (técnicas de sujeción: sujeción valorativa). Elemento límite de valorización del Capital que, sobre telón de fondo de la fijación plantearía de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), sujeta al objeto de lo social a las exigencias ilustradas de independencia, autonomía y libertada, inmanentes a la modernidad capitalista, en tanto condición necesaria para que el objeto de lo social [JC(x) y Vd(x)] se experimente en tanto sujeto de las relaciones sociales de intercambio que satisfacen el goce del Capital (J(C)) en la autonomización de la dinámica automática del deseo del valor (Vd). La eficacia históricamente específica de un tal elemento límite y su técnica correspondiente producen, a nivel del objeto de lo social, la propiedad valorativa sujeto independiente, autónomo y libre relativa al agente de auto-valorización del valor.

Síntesis histórico onto-lógica. Sobre fondo de las técnicas específicas de valorización del Capital que producen las propiedades y atributos valorativos relativos al agente de auto-valorización del valor, la filosofía clínico-negativa tematiza una “síntesis pasiva” (Osswald, 2016) en tanto que operatoria genética históricamente especifica. A saber: la síntesis histórico onto-lógica relativa a la génesis de la experiencia del agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social. En ese sentido, dicha síntesis pasiva opera la convergencia del conjunto de propiedades valorativas relativas al agente de auto-valorización del valor en un punto micro-espacial determinado. Tal micro-espacio no remite sino al agenciamiento de un determinado x de auto-valorización del valor, en tanto extensión, cantidad, intensidad y cualidad relativamente constante y relativamente variable de fuerza concreta de trabajo libidinal-pulsional (elemento geométrico de valorización constante-variable del Capital). A este respecto, una tal síntesis pasiva operativiza la cuádruple convergencia de las cuasi-causas (elementos de valorización del Capital) relativas a la génesis histórico onto-lógica del agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social. Tales cuasi-causas no refieren sino a las propiedades y atributos valorativos que operan como condición necesaria para la eficacia de dicho objeto en tanto causa de valorización del Capital, esto es: objeto del goce del Capital (J(C)) y objeto-causa del deseo del valor (Vd) que lo satisface. Entonces, la filosofía clínico-negativa postula que dichos elementos de valorización del Capital no son sino las cuasi-causas que convergen en la síntesis pasiva correspondiente a la génesis histórico onto-lógica del agente de auto-valorización [JC(x) y Vd(x)]. Esto es: a) cuasi-causa formal: dinero y finanzas; b) cuasi-causa eficiente: tecnologías; c) cuasi-causa material: Sujeto; y e) cuasi-causa final: Estado.

Matriz y trayectorias de valorización. La filosofía clínico-negativa pone de manifiesto que, en la modernidad capitalista, el agente de auto-valorización del valor no podría sino desplegarse hacia el interior del campo contradictorio del deseo del valor (Vd). A este respecto, sostiene que el conjunto de trayectorias de valorización del valor, relativas al agente en tanto objeto de lo social, se desarrollan hacia el interior del campo límite del deseo del valor (Vd) estructurado a partir de la operatoria históricamente especifica de la “escisión del deseo del valor” (proceso pre-individual). En ese sentido, las trayectorias del agente no podrían sino circunscribirse al campo delimitado por: a) la disociación del valor en tanto Ley del deseo en la modernidad capitalista; y b) el establecimiento concomitante de una cuádruple asociación históricamente sobredeterminada por el carácter cis-hetero-patriarcal, racial, clasista y colonial que matrizan el campo contradictorio del deseo del valor. Finalmente, la filosofía clínico-negativa postula que las trayectorias del agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social, no podría sino estar sobre-determinada por la matriz productivista (derivada de la forma abstracta del valor en tanto Ley de la producción deseante en la modernidad capitalista), y al mismo tiempo, por la matriz varón cis-heterosexual, blanco, propietario y capacitista (derivadas de la cuádruple asociación patriarcal, racial, clasista y colonial que delimitan el campo contradictorio del deseo del valor). Por esto mismo, las trayectorias del agente de auto-valorización del valor en tanto objeto de lo social, dada la eficacia material de tales matrices, no podría sino desplegarse en la inmanencia del circuito desigual integrado del goce del Capital (J(C) y del deseo del valor (Vd) que lo satisface sin miramientos respecto del sufrimiento informado que producen desigualmente en los particulares.

i Respecto al proceso pre-individual implicado en la estructuración del nexo social en lo real capitalista (fC(x)), ver “Analítica materialista del sufrimiento capitalista: goce del Capital y deseo del valor”, publicado en Revista Intersecciones.

 

ii En ese punto, retomamos y reformulamos los desarrollos de Omar Acha en Encrucijadas de psicoanálisis y marxismo (2018), respecto al carácter entrópico del capital, a saber: “Por un lado, un incesante desarrollo de las fuerzas productivas. Por otro lado, una destrucción del valor sedimentado del capital, destrucción que solo puede ser neutralizada por la extracción continua de plusvalor y por la apropiación del plusvalor de capitales de mejor productividad (…) el despliegue abstractivo y dinámico del capital obedece a una muerte que lo acosa incansablemente: la desvalorización de todo capital, una entropía que lo insta a reproducirse para no ser destruido. O, más exactamente, para no autodestruirse” (Acha, 2018: 20). Cf. Economía libidinal (1974) de Jean-François Lyotard.

iii

 La filosofía clínico-negativa, en vista a desarrollar una analítica materialista del sufrimiento capitalista, escruta las mutaciones implicadas en la estructuración del nexo social en función de la lógica de lo real capitalista (fC(x)). Precisamente, lo real capitalista, en tanto imposible, no refiere sino a los límites materiales históricamente específicos relativos a las mutaciones que inauguran la modernidad capitalista. A este respecto, la filosofía clínico-negativa examina la institución de lo real capitalista en tanto que imposibilidad objetiva (límite material históricamente específico) resultante del establecimiento de un “corte mayor” (Milner) respecto al universo social, simbólico e imaginario del Antiguo Régimen. Por su parte, cabe destacar que los postulados relativos a un tal “corte mayor”, en el marco de la filosofía clínico-negativa, no equivalen a tomar posición por un sincretismo des-historizante que desatiende a la eficacia contemporánea de las temporo-espacialidades de corta, mediana y larga duración. Al contrario, sin desatender a la irreductibilidad de las mismas se pretende poner de relieve, en el marco de una relatividad general elaborada desde el punto de vista de la moderna sociedad capitalista, la refuncionalización y configuración históricamente específica que las temporo-espacialidades de longue durée asumen en el Mundo Moderno. En ese marco, se tematiza un proceso relacional de universalización pre-individual relativo a una lógica social bifacética históricamente específica producida en la inmanencia de una radical “mutación del nexo social”, tal y como lo trabaja el intelectual marxista Moishe Postone en Tiempo, trabajo y dominación social (1993). En ese marco, la filosofía clínico-negativa pone de manifiesto que, en la actualidad, el proceso de individuación capitalista se produce a partir de una determinada “mutación antropológica” (Bifo Berardi) históricamente específica correlativa a la mutación del nexo social (real capitalista) que caracteriza el proceso pre-individual anteriormente mencionado. Si bien el proceso de individuación capitalista contemporáneo no supone una totalización conciliadora respecto a la no identidad entre sujeto y naturaleza (Adorno), o una continuidad entre homo historia y homo natura (Deleuze y Guattari), sino que, más bien, una tal mutación antropológica refiere al campo de problemas relativo al “individuo en tanto ser social” en el marco del “devenir mundo del Capital” (Negri). Y esto en la medida en que remite a la realización histórica de aquello que Karl Marx analizó críticamente en el “Capítulo VI Inédito” de El Capital en general y en “El fragmento sobre las maquinas” en particular. Esto es: la subsunción real de las fuerzas de trabajo libidinal-pulsional en la inmanencia del campo contradictorio del deseo del valor (Vd), y de manera concomitante, la subsunción total de dicha producción deseante, en tanto dinámica de la producción y reproducción social, hacia el interior de la maquinaria autonómica del goce del Capital (J(C)) y en la inmanencia de la ingeniera automática del deseo del valor (Vd). Actualmente, la reificación de una tal relación de subsunción no remite sino a la producción de la individualidad capitalista en la inherencia de la “mecanosfera” (Guattari) semoviente del capitalismo contemporáneo, en tanto totalidad abstracta y contradictoria mecánicamente desplegada de espaldas a la voluntad de los individuos. La universalización de la maquinaria autonómica del goce del Capital y de la ingeniera automática del deseo del valor, en el capitalismo contemporáneo, caracteriza el actual proceso trans-individual, hiper-abstracto y temporalmente ultra-acelerado que motoriza el desequilibrio meta-estable propio del circuito desigual integrado de la lógica bifacética de conjunto de lo real capitalista. En última instancia, tal proceso histórico no podría sino resultar en un incremento exponencial en la satisfacción del goce del Capital respecto a la autonomización creciente de la dinámica automática del deseo del valor sin miramiento respecto del sufrimiento informado que produce en los particulares. Un tal proceso produce, finalmente, una mutación antropológica que involucra, en un registro real-simbólico de la materialidad social capitalista, la producción de la individualidad capitalista bajo la forma (post-humana y mecano-materialista) de aquello que la filosofía clínico-negativa denomina individualidad maquinica. En este punto, nos hacemos eco de algunos desarrollos presentes en: Ciencia, cyborg y mujeres. La reinvención de la naturaleza (1991) de Donna Haraway, Testo Yonqui (2008) de Paul B. Preciado, Derrames II. Aparatos de estado y axiomática capitalista (2017) de Gilles Deleuze, Xenofeminismo (2018) de Helen Hester. Por último, cabe dejar asentado para próximos escritos la cuestión según la cual la filosofía clínico-negativa examina una mutación geológica relativa al proceso de particularización y una mutación fenomenológica de la vida cotidiana respecto al proceso de singularización, respectivamente implicados en la estructuración del nexo social en lo real capitalista.

iv

 Respecto a la caracterización de la geometría mercantil del capitalismo contemporáneo, nos hacemos eco de gran parte de las definiciones que Santiago Roggerone resume en las primeras páginas de su libro ¿Alguien dijo crisis del marxismo?, a saber: “la mundialización del capital se ha plasmado en la consagración de un orden globalizado -es decir, un orden sostenido por una unidad y una homogenización político-militar y económico-jurídica sin precedentes en la historia-, transnacional -esto es, un orden ilusoriamente multicultural e integrado, que se encontraría exento de relaciones de poder y violencia-, y tardío o incluso senil -vale decir, un orden (sobre)determinado por una lógica de producción y reproducción eminentemente simbólica: un orden flexibilizado que, mediante toda una serie de conexiones, redes, flujos y subcontratos, se (des)organiza y (des)localiza una y otra vez” (Roggerone, 2018: 22).

 

v En ese punto, la filosofía clínico-negativa remota y reformula los desarrollos de Michel Foucault relativos a las tecnologías de subjetivación y las prácticas de sí en el marco de la “ontología histórico-crítica y materialista de nosotros mismos (Farran). Los desarrollos relativos a las técnicas del Yo serán motivo de próximas indagaciones.

vi Cf. Crítica de la economía política del signo (1974) de Jean Baudrillard.

vii

 En ese punto, agradecemos las recomendaciones y correcciones de Gabriela Leoni y Javier Iaria respecto al problema de las tecnologías de la información en la actualidad.

viii

 Los heterogéneos sistemas técnicos y científicos, al igual que los diferentes planos tecnológicos, no remiten sino al despliegue de la producción deseante en tanto dinámica de la producción social en la moderna sociedad capitalista. A este respecto, la filosofía clínico-negativa atiende a la cooperación social contemporánea de las fuerzas de trabajo deseante en tanto que dinámica de la producción social respecto a las riquezas libidinales-materiales relativas a los “modos de existencia” (Simondon) de los sistemas técnicos y científicos, y de los planos tecnológicos. Pero, al mismo tiempo, sostiene que estos últimos distan de reducir sus riquezas materiales-libidinales tanto a una concepción sustantivista como a una visión meramente instrumental (a este respecto, ver La naturaleza de los artefactos de Diego Parente). Por su parte, en función del objeto de intervención teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa, la filosofía clínico-negativa, procurando sortear una postura tecno-fóbica, una perspectiva neutral, o un posicionamiento tecno-filico, postula y delimita cierto campo de problemas estructurado en función de una distinción respecto a las riquezas materiales-libidinales producidas por las fuerzas de trabajo deseante: a) riquezas materiales-libidinales técnicas, científicas y tecnológicas; y b) riquezas materiales-libidinales en tanto posibilidades ilustradas (cualificación de las relaciones sociales en el sentido de un potencial incremento tendencial de autonomía, independencia y libertad respecto al agente de la acción/pasión). A este respecto, la filosofía clínico-negativa sostiene que la producción deseante, en tanto dinámica de la producción social, dado la especificidad histórica del plano de las tecnologías relativo a la meta-espacialidad hiperbólica de registro valorativo de la sociedad capitalista contemporánea, no podría sino realizarse en el sentido de una plurificación e incremento ad infinitum (tendencialmente extra-planetario) de las riquezas materiales-libidinales tanto en su carácter de riquezas técnicas, científicas y tecnológicas, como en tanto riquezas relativas a las posibilidades ilustradas. No obstante, la filosofía clínico-negativa destaca que las mismas resultan una y otra vez, dada la mediación de las fuerzas de trabajo gozante, fijadas en la forma pulsional de la mercancía que garantiza la inscripción de tales riquezas materiales-libidinales en el espacio proyectivo de valorización no orientable de longitud n relativo a la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo). En última instancia, una tal fijación no opera sino una refuncionalización continúa de las riquezas libidinales-materiales en el marco de un incremento exponencial de goce del Capital (plus-de-goce-del-Capital) y una autonomización creciente de la dinámica automática del deseo del valor (plus-deseo-del-valor), sin miramientos por el sufrimiento informado que conlleva para los particulares.

 

ix Cf. La humanidad aumentada (2017) de Eric Sadin. A este respecto, recomendamos consultar, entre otros, los prolíficos trabajos de Flavia Costa, Claudio Celis Bueno y Pablo Rodríguez.

x

 En ese punto, retomamos y reformulamos los desarrollos de Nick Srnicek en su libro Capitalismo de plataformas (2018), respecto al modo de “producción y acumulación de datos” de la “economía digital” del capitalismo contemporáneo cifrado en plataformas tales como Amazon, Airbnb, Rappi, etc.

xi

 La filosofía clínico-negativo no podría sino estar advertida respecto al hecho de que la longitud n tendencialmente extra-planetaria que caracteriza al espacio proyectivo de valorización no orientable relativo a la fijación planetaria de la geometría mercantil (Mercado contemporáneo), supone concebir técnicas de valorización del Capital que exceden los límites inmediatos (incluso globalizados y transnacionales) de una mera fenomenología de la vida cotidiana. Las nano-tecnologías y la robótica avanzada, el Internet de las cosas y los bit-coin, las nuevas formas de extractivismo ecológico y la desenfrenada carrera nuclear, incluso los mencionados proyectos de “colonización” espacial, son algunas de las técnicas valorización del Capital que obligan a interrogarse radicalmente, más allá de la tecnofobía o de la tecnofilia, por los futuros imprevisibles del “apocalipsis (no)sustentable” que supone la meta-espacialidad hiperbólica (tendencialmente extra-planetaria) de registro mercantil valorativo del capitalismo contemporáneo.

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Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.