Por Camila Baron

Fotografía: Luciana Rolón 

El viernes se conoció, con un mes de retraso, la letra chica del acuerdo con el FMI. En esta nota proponemos una traducción en clave feminista de lo que implican los puntos de esa agenda, que no es la nuestra.

Debajo de un título que dice “apoyar la equidad de género”, se lee:

·       Además de la ampliación de la asistencia social que propuso el gobierno, se tendrá especial atención en brindar protección a las mujeres. En Argentina hay una clara inequidad de género en el mercado laboral, con una participación de la fuerza de trabajo femenina por debajo del resto de Latinoamérica. En Argentina, el 39% de las mujeres trabaja en el mercado informal (contra el 34% de los hombres) y hay un 24% de brecha salarial entre mujeres y hombres.

 ·       Para ayudar a bajar estos resultados negativos, las autoridades proponen:

-          #1 - Eliminar las penalidades que tiene hoy en día el “segundo trabajador” para incentivar la participación de “segundas trabajadoras” en la fuerza de trabajo

Traducción: en la actualidad, el impuesto a las ganancias permite “deducciones”. La más alta de todas es la deducción “por cónyuge”, incluso más alta que la deducción por hijx. Una pareja casada puede aumentar el mínimo no imponible si algunx de lxs miembros no trabaja. El Fondo es claro. No está pensando en más derechos y en romper con el modelo de familia tipo y varón proveedor, como podría ser, si aumentara las deducciones para madres solteras o parejas no casadas o simplemente considerara los vínculo no familiares. No. La receta del FMI para reducir la brecha de ingresos es que más mujeres, empujadas porque el ingreso del hogar que integran ya no alcanza, se vuelquen a buscar trabajo.

El mantra ortodoxo se repite. Bajemos los ingresos para que crezca el empleo.  

-          #2 - Continuar invirtiendo en infraestructura para el cuidado de niños y educación para la primera infancia

Traducción: el modelo “primera infancia” esconde una concepción focalizada de la inversión en educación. Si copian el modelo de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, tendremos más “Centros de Primera Infancia” en lugar de jardines de infantes, con menos maestrxs, con trabajadorxs hiper precarizadxs. Los datos acumulados a mayo muestran que se pagaron $113.160 millones por intereses de la deuda. Más que todo lo destinado a inversión: el gasto de capital fue de $70.937 millones ¿De qué inversión en educación pueden estar hablando cuando la primera política es bajar el sueldo a lxs docentes y la obra pública está paralizada?

-         #3 - Introducir legislación para equiparar licencias de maternidad y paternidad

Traducción: suena bien. Sin embargo el 39% de las mujeres del sector informal no tienen acceso a licencia por maternidad alguna. Sin tener en cuenta esa situación, este derecho amplía la brecha entre un puñado de privilegiadas y el resto.

 -        #4 - Introducir legislación que requiera que las compañías publiquen información anual sobre el “balance de género” en sus cargos jerárquicos.

Traducción: seguramente con un par de gerentas más en empresas importantes, Argentina logre subir en algún ranking y sirva para titulares de La Nación y revista Cosmopolitan.

-          #5 - Introducir legislación que aumente las penas para quienes comentan violencia de género o violencia doméstica y proveer ayuda a las víctimas de dicha violencia.

Traducción: ¿Por qué el FMI querría impulsar mayores penas para quienes cometan violencia de género? Porque es un organismo que en sus entrañas lleva la idea de control social, que busca disciplinar nuestros cuerpos, porque quiere imponer un modelo de vida a su medida. Porque está entre sus objetivos “lavar” y “apropiarse” de manera distorsionada de nuestras agendas. Buena parte del movimiento feminista viene impulsando una política no punitivista. Cada vez somos más las que en la marea proponemos pensar otras vidas posibles. No creemos en el encierro como solución a la violencia machista, no pensamos que las mayores penas vayan a mejorar nuestra situación. El caso de Nahir Galarza es clarísimo sobre cómo la justicia patriarcal puede interpretar este último punto. No en nuestro nombre.

Es el mismo FMI que nos dice que ahora el gobierno tiene un plan para volver “sostenible la deuda”.

“El actual gobierno ha propuesto un claro programa macroeconómico para disminuir la necesidad de financiamiento y para colocar a la deuda pública en una trayectoria descendiente. Esto ayudará a crear un camino de fuerte y sostenible crecimiento y una robusta creación de empleos”.

La administración que más nos endeudó estaría ahora iniciando una trayectoria de desendeudamiento. La operatoria es bien sencilla: reducir el gasto público para poder pagar la deuda. Recortarle a unxs (jubiladxs, trabajadorxs) para garantizar la rentabilidad de otrxs (especuladores internacionales, sectores dolarizados, etc). Que necesitemos trabajar más porque el sueldo alcanza menos. Que nos quedemos quietas porque sino nos echan. En fin, que tomemos créditos para que las instituciones financieras puedan imponernos sus letras chicas.

Nosotras queremos la sostenibilidad de nuestras vidas. De las vidas que deseamos, que soñamos, que construimos. La deuda nos constriñe, nos oprime, nos limita.  La consigna de #NiUnaMenos es muy clara en este sentido: vivas, libres y desendeudas nos queremos.

Esta es la agenda feminista. Y mañana se discute en un nuevo Martes verde en el Senado.

"El aborto legal como justicia económica: ¿por qué luchar juntxs también contra el ajuste neoliberal, el FMI y el G20?"

Con Corina Rodríguez Enríquez, Verónica Gago y Celeste Perosino. Coordina: Florencia Partenio

#NoAlG20  #NoAlFMI  #AbortoLegalYa  #QueSeaLey 

Compartinos tus ideas

¿Tenés algo que te gustaría compartir con nosotros?
¡No dudes en enviarlo!

Enviar artículo

Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.