Por Facundo Martín, militante de Democracia Socialista –  CAUCE Universidad de Buenos Aires

Desde dónde hablo

El feminismo, el activismo LGBT y la militancia de género nos incomodan. Ese es el punto de partida con el que los cis varones tenemos que empezar a pensar estas cuestiones. El activismo feminista y LGBT atraviesa los cuerpos, desdibuja los roles asignados, pone en cuestión nuestra vinculación con el lenguaje y la identidad. Y todo eso incomoda, preocupa, perturba y a veces también angustia. Es facilista y falaz apoyar el combate contra el patriarcado y la heteronorma sin reconocer esa incomodidad. Tenemos que fijarnos en todas las instancias en las que esa lucha nos asusta, preocupa, interpela y cuestiona.

Los varones tenemos mucho que ganar con la política feminista y LGBT. Esa lucha nos libera de muchas dimensiones opresivas de la masculinidad hegemónica, nos emancipa de las pesadas, casí siempre imposibles de cumplir, exigencias con las que fuimos educados y conformados como varones. Pero también sabemos que, cuando la lucha avanza, perdemos privilegios y ventajas. Y eso nos preocupa y nos asusta. Lejos de toda auto-culpabilización, el primer paso para que participemos de la lucha feminista y LGBT es que entendamos que todo esto, que apoyamos sin mezquindad, también nos incomoda en un lugar profundo.

 

 Por Sophie Noyé

Publicado en Contretemps

Traducido por Carmen Cohen

 

Preguntarnos y teorizar sobre las posibles articulaciones políticas entre un materialismo marxista y la perspectiva queer resulta una tarea necesaria en los tiempos que corren. Mucho se ha debatido sobre esto desde la caída del Muro de Berlín y el colapso del así llamado “socialismo real”. Los proyectos revolucionarios y socialistas quedaron desde entonces reducidos casi con exclusividad a batallas micropolíticas de colectivos específicos (en este caso de géneros y disidencias sexuales) relegando o, anulando según el caso, la necesidad de una transformación radical de las estructuras capitalistas. Las discusiones en torno al marxismo, al feminismo y la teoría queer al problematizar cómo se imbrican la explotación de clase con la opresión de géneros reavivan nuestra voluntad de cambiar este mundo en su totalidad.

Este texto hace alusión a la propuesta hecha por la autora en la temática “materialismos feministas” en el coloquio “Pensar la emancipación” realizado en Nanterre en el mes de febrero de 2014. Se trata de dar cuenta de aquellos aportes teóricos que nosotras llamamos “el retorno del materialismo en los estudios queer”. Sophie Noyé se propone plantear el debate en torno a los lugares comunes que existen entre la teoría queer y el feminismo materialista a partir de las últimas reflexiones en los estudios queer.

Introducción: Superar la oposición entre feminismos materialistas y teorías y prácticas queer en Francia.

Este artículo se propone hacer una lectura crítica y teórica en torno al materialismo queer con el propósito de dialogar con los estudios feministas y materialistas franceses.

En Francia, muchas feministas y, en particular las feministas materialistas, caracterizan al pensamiento queer como una demanda “posmoderna y posestructuralista” (ver Agone, 2010; Epstein, 2010), colocándolo en completa oposición con una perspectiva marxista y materialista. En la medida en que las teorías y prácticas queer se inscriben en gran parte dentro del pensamiento foucaultiano, las teóricas queer focalizan sus análisis en las relaciones múltiples de poder que operan en la normalización y performatividad de las subjetividades sexo-generizadas, dejan de lado así las dominaciones sistémicas y jerárquicas y omiten la división sexual del trabajo y los análisis sociales de género. Por su parte, las feministas materialistas denuncian la postura idealista, relativista e individualista de las políticas queer; les reprochan su incapacidad para proyectar estrategias de resistencia colectiva y su desinterés por aspirar a la abolición del sistema de géneros, y más integralmente, de todos los régimenes de dominación.

 

Facundo Nahuel Martín

La hipótesis de un “leninismo libertario” sigue siendo un desafío de nuestro tiempo

Daniel Bensaïd

¿Nuevos y viejos formatos organizativos?

La búsqueda de nuevos formatos organizativos a distancia de los partidos de izquierda tradicionales ha sido una importante marca de la experimentación de izquierda en los últimos años, en particular en América Latina y Argentina. Con consignas como la autonomía, la autodeterminación, la horizontalidad o la construcción de poder popular, se reafirmó de diferentes maneras que sólo el protagonismo directo de la clase trabajadora y los sectores populares en la conducción de los procesos de cambio puede propulsar la radicalización política y evitar la deriva burocrática. La creación de poder popular como lineamiento estratégico-programático remite a la organización autónoma de los desposeídos en órganos basados en la participación directa, y ha sido una consigna y guía para la acción de gran importancia en los últimos años.

 

Desde fines del siglo pasado, empezaron a emerger en América Latina y Europa nuevas fuerzas políticas de izquierda, que se caracterizaron por no reproducir los métodos para la construcción partidaria de las corrientes revolucionarias de los años 60 y 70.

Estos nuevos partidos no surgieron principalmente a partir del crecimiento abrupto de alguna corriente de la izquierda revolucionaria, sino como producto de procesos de reagrupamiento, recomposición y reorganización de sectores de izquierda provenientes de varias tradiciones y de su fusión con las nuevas generaciones militantes provenientes de los movimientos sociales.

El terreno principal de construcción de estos “partidos amplios” fue Europa occidental, donde el giro hacia la derecha en la socialdemocracia, la crisis estructural del estalinismo y la emergencia de una nueva generación militante vinculada a los movimientos sociales, abrió un espacio político para la izquierda radical. Son ejemplo de estos nuevos partidos el NPA francés, Die Linke en Alemania, el SSP escocés, Rifondazione Comunista en Italia, el Bloco de Esquerdas en Portugal, entre otros. Sometidos a marchas y contramarchas, actualmente, siguen emergiendo experiencias de estas características: Syriza y luego Unidad Popular en Grecia; Podemos en el Estado español; Left Unity y ahora el movimiento en torno al nuevo liderazgo laborista de Corbyn en el Reino Unido.

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Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.