por Antonio Gramsci

 ¿Somos marxistas? ¿Existen marxistas? Tú sola, estupidez, eres eterna. Esa cuestión resucitará probablemente estos días, con ocasión del centenario, y consumirá ríos de tinta y de estulticia. La vana cháchara y el bizantinismo son herencia inmarcesible de los hombres. Marx no ha escrito un credillo, no es un mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio. Su único imperativo categórico, su única norma es: "Proletarios de todo el mundo, uníos". Por tanto, la discriminación entre marxistas y no marxistas tendría que consistir en el deber de la organización y la propaganda, en el deber de organizarse y asociarse. Demasiado y demasiado poco: ¿quién no sería marxista?

 Entrevista a Mónica Baltodano *

Por Informationsbüro Nicaragua. Publicado orignalmente en: http://vientosur.info/spip.php?article13767

Por Jorge Costa*

En la víspera del 25 de Abril, la sociedad portuguesa ardía lentamente en las contradicciones acumuladas por medio siglo de dictadura. En el centro de esas contradicciones estaba una guerra, que duraba trece años, por la conservación de las colonias africanas de Angola, Mozambique, Guinea, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe. Este conflicto condicionaba toda la vida nacional, por el sufrimiento causado por la movilización de doscientos mil hombres, una décima parte de la población activa (un coste humano equivalente al doble de la guerra de Vietnam), por la ola de emigración impulsada por el hambre y por la guerra, por la inviable solución militar, la única concebida por el régimen.

La capacidad del Estado Novo, que organizó las derechas portuguesas en las formas que tomarán a lo largo del siglo, atravesando la Guerra Civil en España, la Segunda Guerra Mundial y los procesos de autodeterminación de los pueblos colonizados, se desgastó por el efecto de la guerra colonial y por la afirmación política de un sector burgués cuyo “desarrollismo” estaba cada vez menos conforme con el régimen de representación corporativa (que integraba los gremios patronales y los “sindicatos” del régimen) y del condicionamiento industrial, que mantenía una férrea tutela sobre todo el sistema productivo. Los propios grupos monopolistas, sin ablandar en ningún momento la extracción colonial, se interesaban desde los años sesenta por los mercados europeos, presionando por reformas que acentuaban las fracturas en el bloque político del régimen.

Entrevista a Michael Löwy.

 Por Facundo Nahuel Martín

 La primera pregunta que queremos hacerte tiene que ver con la crisis del marxismo. El marxismo fue dado por muerto varias veces en su historia, pero particularmente en los años ’80 y ’90. Tanto en la academia y como en la política se impuso una impresión muy fuerte sobre la muerte del marxismo, y pareciera que luego de la crisis de 2008 (crisis económica mundial) hay una “rehabilitación” de la teoría marxista. ¿Cómo leés ese fenómeno, cómo lo analizás?

Sí. Mira, hay una frase interesante que dice así: “El marxismo está definitivamente muerto para la humanidad”. ¿Fecha? ¿1989? No. ¿1921? Tampoco: 1907, Benedetto Croce. Diez años después, Revolución Rusa. De esas previsiones de la muerte del marxismo, hubo miles y las va a seguir habiendo. En cuanto exista el capitalismo va a existir el marxismo. Obviamente. claro que hubo una coyuntura favorable a eso de la crisis del marxismo, que fue la caída de la URSS. Mucha gente creía que la URSS era la encarnación del marxismo y todo eso obviamente generó condiciones para que la burguesía tratara de librarse de una vez de ese espectro: el espectro del marxismo, el comunismo y el socialismo. Pero creo que no lo lograron.

Compartinos tus ideas

¿Tenés algo que te gustaría compartir con nosotros?
¡No dudes en enviarlo!

Enviar artículo

Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.