Lo que está en juego en esta movilización popular

Por León Cremieux

 

Desde hace casi un mes se desarrolla en Francia un movimiento que no tiene precedentes. El 17 de noviembre, a lo largo y ancho de Francia se produjeron no menos de 2500 bloqueos de carreteras y de peajes de autopistas, en una movilización que aglutinó a 300.000 chalecos amarillos (porque los manifestantes se colocan el chaleco amarillo obligatorio en los vehículos). Durante toda la semana posterior se han seguido manteniendo numerosos bloqueos en ciudades de tamaño medio. Y el sábado 24, de nuevo, se han desarrollado multitud de acciones en las que han participado más de 100.000 personas, de las cuales 8.000 a Paris en los Campos Elíseos, provocando más de 1.600 bloqueos.

Este movimiento nació al margen de los partidos y los sindicatos. Se construyó a partir de las redes sociales en base al rechazo al anuncio gubernamental de incrementar a partir del 1 de enero de 2019 el impuesto de los carburantes a través del TICPE (siglas en francés del impuesto interior por el consumo de productos energéticos). Un incremento de 6,5 céntimos por litro de gasóleo y de 2,9 céntimos por el sin plomo de 95 oct. Ya en 2018 el impuesto sobre el gasóleo se incrementó en 7,6 céntimos. Sobre el litro de gasóleo a 1,45 €, el Estado se apropia aproximadamente de un 60% a través de impuestos; es decir, 85,4 céntimos. El gobierno también prevé incrementos de 6,5 céntimos para los años 2020 y 2021. Se trata del tercer mayor impuesto de Europa sobre el gasóleo tras el Reino Unido e Italia.

 

                                                                                                                  Valerio Arcary

Traducción: Guillermina Huarte para Revista Intersecciones

 

Nunca es tan fácil perderse como cuando se considera conocer el camino.

El secreto para caminar sobre las aguas es saber dónde están las piedras.

Un momento de paciencia puede evitar un gran desastre,

un momento de impaciencia puede arruinar toda una vida.

Sabiduría popular china.

 

    El análisis del breve proceso electoral del 2018 no es suficiente como ejercicio de explicación de la victoria de Bolsonaro. Porque, si la lucha electoral fue un momento fundamental, la comprensión del significado de la derrota política más seria que la izquierda brasileña sufrió desde el fin de la dictadura militar remite, necesariamente, a una interpretación de la situación abierta desde 2015/16.

por Emiliano Exposto y Gabriel Rodríguez Varela

 

La forma-mercancía es el aleph de la sociedad capitalista

(no metafóricamente)”

 

Problema general. El proyecto teórico y práctico de la Crítica clínico-negativa se inserta en el marco del problema general de las denominadas “crisis del marxismo contemporáneo” (Roggerone, 2018) y “crisis actual del psicoanálisis” (Acha, 2018).

Contribución. El proyecto de la Crítica clínico-negativa se justifica sí y sólo sí logra contribuir, junto a otras elaboraciones teóricas y prácticas imprescindibles, con la reconstrucción intergeneracional de una crítica radical de la moderna sociedad capitalista.

Campo crítico-técnico. En función de atender al problema general y avanzar en su contribución, el proyecto de la Crítica clínico-negativo establece un campo crítico-técnico estructurado en el punto convergencia entre la herencia crítica del marxismo y la tradición clínica del psicoanálisis, en tanto que praxis por principio comprometidas con la realización de las posibilidades inmanentes encorsetadas en la modernidad capitalista. En ese sentido, la Crítica clínico-negativa, en la medida en que no podría sino compartir un tal compromiso, se dispone a reformular los términos mediante los cuales se establece el “problema de los índices de eficacia” y el “problema de los obstáculos reales” (Rozitchner, 1966) que obturan la construcción colectiva del proyecto civilizatorio de una modernidad post-capitalista.

                                                               Por Lisandro Silva Mariños[1]

El FAS se caracterizó por ser una experiencia política-organizativa de gran importancia durante los años ´73 y ´74. Impulsada por el Partido Revolucionario de Trabajadores (PRT), se constituyó a los fines de orientarse como un ejército político de masas, y pasó a la historia por ser una herramienta organizativa que agrupó a diferentes tendencias de la izquierda marxista ampliada (guevaristas, trotskistas, consejistas y libertarios) y el peronismo revolucionario, estableciendo un programa político, un estatuto, regionales provinciales, lo cual la llevó a construir congresos masivos que se proyectaron como alternativa de masas de cara al tercer gobierno de Perón. Repasamos en este artículo su emergencia, desarrollo, potencialidades, limitaciones, debates internos y balances a concluir para la etapa actual.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.