Foto Midia Ninja

Por Nicolás Valenzuela Paterakis y João Telésforo. Con la colaboración de Mariana Cruz, Daniela Miranda y Salvador Ferrer
Publicada originalmente en Revista De Frente

 Guilherme Boulos es actualmente Coordinador Nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) y del Frente Pueblo sin Miedo. Además, es precandidato del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) a la presidencia de la República. Boulos no era dirigente ni militante del PSOL, se afilió recientemente a partir de una alianza construida entre el partido y un grupo de movimientos sociales para lanzar su candidatura presidencial. La candidata a la Vice-Presidencia será Sônia Guajajara, coordinadora de la Articulación de los Pueblos Indígenas del Brasil (APIB). #DeFrente conversó con él en Brasilia.

 #DeFrente: Brasil, en el último período, vio emerger con fuerza el carácter oligárquico de varias instituciones, además del aumento de la represión a los movimientos sociales, el golpe contra Dilma y el comportamiento de los tribunales en el caso Lula. ¿Qué posibilidades hay para una disputa democrática, y qué lleva al MTST y ese campo social más amplio que lleva a la candidatura a comprender que es importante dar esta disputa en este momento?

 Tenemos hoy en Brasil una institucionalidad viciada, un sistema político que está en el suelo, que perdió la capacidad mínima de cohesionar a la sociedad, de formar mayorías  y que, finalmente, se expresa en una crisis de representatividad, en un sentimiento de anti-politica generalizada en nuestra sociedad. Nadie se  siente representado por este sistema político, a excepción del 1% que siempre ha capturado el Estado brasileño.

The Florida Project (Sean Baker, 2017)

Por Miguel Savranksy

La notable nueva película del cineasta estadounidense Sean Baker deslumbra ante todo por el arrebato único e implacable que suscitan las travesuras y desmanes de esa pandilla de niñas y niños barderos, verdaderos protagonistas de un relato estructurado a partir del contraste entre un mundo plebeyo, marginal, de vidas precarias, excesivas y festivas, y el corset afectivo del mundo adulto y "responsable", con sus sitios de consumo y entretenimiento normalizados; a ello hay que sumar la lucidez de una mirada no estigmatizante sobre esas vidas, la inequívoca posición en contra de la violencia institucional y la ternura con la que aborda la niñez, la infancia y la amistad. Pero estos “tópicos” y el punto de vista elegido tienen como correlato formal un alto grado de sofisticación que se evidencia en un cuidadísimo tratamiento cromático de colores pastel muy acentuados y en la manera de registrar topográficamente los espacios para interrogar el presente histórico. La secuencia final es memorable.

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Reseña de Nick Srnicek y Alex Williams, Inventing the Future. Postcapitalism and a World without Work. Londres: Verso, 2015.

 

Tal vez los flujos todavía no están lo suficientemente desterritorializados, ni lo suficientemente decodificados

Gilles Deleuze y Felix Guattari

 

Por Facundo Nahuel Martín

 

¿Heredaremos la historia?

Miguel Enríquez, dirigente del MIR chileno, dio en 1973 un importante discurso convocando a la resistencia contra las fuerzas golpistas que se preparaban por entonces para derrocar a Allende. Al cierre de su discurso pronunció una frase que se ha hecho conocida en el activismo latinoamericano: “¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!”. La frase, un curioso llamado a ir hacia adelante pronunciado en un adverso contexto de resistencia, expresaba un fondo de sentido epocal que hoy parece perdido. El marxismo predominante en el siglo pasado se caracterizó, en la mayoría de sus expresiones, por un optimismo más o menos ingenuo ante los procesos de modernización, confiando en que la dinámica de la historia como tal, motorizada por el desarrollo de las fuerzas productivas o lo que fuera, empujaba hacia la emancipación social. Se trataba entonces de “hacer avanzar” a las fuerzas de la historia, en su curso tanto liberador como inevitable, hasta llevarlas más allá del capitalismo. En ese camino podían aparecer retrocesos, traspiés, derrotas incluso, pero todo ello tendría el signo de lo transitorio, de lo pasajero. En última instancia, “la historia” prevalecería, y con ella nuestro triunfo, el triunfo de la izquierda, se revelaría inevitable. Esta convicción, no siempre tematizada del todo, ha estado implícita de manera casi omnipresente en los sedimentos profundos de la cultura de izquierdas del siglo XX.

Hoy podemos decir que la sensibilidad de izquierdas se ha invertido radicalmente en el punto en cuestión. Al parecer, de existir algo como las “fuerzas de la historia”, éstas no son las nuestras sino las del capital. Ya no se trataría de propulsar el progreso histórico sino de detenerlo o al menos demorarlo, echando mano (por recuperar la metáfora de Walter Benjamin) al freno de emergencia de la historia. Las personas nos sentimos llamadas a resistir frente a un sentido de la historia que es propulsado exclusivamente por el capital y los Estados que lo secundan. El neoliberalismo ha sido tan exitoso en su tarea de monopolizar la idea misma de modernidad que identificamos de modo inmediato la modernización con su agenda, la de gobiernos y empresarios. Como si ser de izquierdas fuera proteger los remanentes de lo capitalista viejo contra lo capitalista nuevo, o incluso soñar con el retorno imaginario a un estado de socialización precapitalista.

 

Las dudas que desató la maniobra de aprovechamiento de datos personales: ¿cuántos casos como el de Cambridge Analytica siguen en marcha? ¿Quién controla la información que las aplicaciones obtienen de nosotros? ¿A dónde se dirige la relación entre redes sociales, circulación de noticias y política?

 

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.