Por Claudio Katz

A mitad de su mandato Macri no puede ocultar el monumental abismo entre sus promesas y la realidad. Auguraba una lluvia de dólares para bajar la inflación, con alto crecimiento, creación de empleos, boom de emprendedores y erradicación del asistencialismo.

También pronosticaba una drástica reducción del déficit fiscal y un manantial de dinero para obras públicas proveniente del fin de la corrupción. Proclamaba, además, que el “retorno al mundo” sería premiado con un gran financiamiento productivo y una expansión de las exportaciones.

El incumplimiento de estas previsiones fue muy visible desde el principio. Por eso el gobierno trasladó el despegue para el segundo semestre y luego pospuso el debut para el año siguiente. Ahora disfraza con nuevas artimañas sus magros resultados.

 
Por Miguel Urbán

Hoy se cumplen cuatro años de Podemos. Cuatro años de aquel manifiesto “Mover ficha” que inició una aventura política extraordinaria, contradictoria, intensa, desbordante. Cuatro años de disputa abierta con el Régimen, sus partidos y poderes fácticos. Cuatro años tratando de recoger el impulso de la calle y patear el tablero político. Cuatro años que han dado para mucho. También para la propia transformación de Podemos.

Mucho se habló durante nuestros primeros meses de vida de la “hipótesis populista” y del efecto novedad de la “nueva política”. Pero siempre hubo dos condiciones previas que pasaron más desapercibidas: la sensación de desborde, con la gente haciendo política sin esperar a nadie, la auto-organizacion popular, creando y animando Círculos aun cuando no existía una estructura de partido formal, lanzando propuestas, echando raíces en sus territorios en un proceso de empoderamiento popular que venía directamente del espíritu del 15M; y, por otro lado, el efecto sorpresa, esa “guerra relámpago” que buscaba pillarles con el pie cambiado antes de que “nos tomasen la medida”. Algunos criticamos entonces que poner todos las energias en un asalto institucional fulgurante, renunciando a una complementaria construcción interior y periférica en paralelo más pausada y sólida, corría el riesgo de debilitar los pilares de ese “cambio político” en marcha. Hoy ya nadie duda en Podemos de que la “máquina de guerra electoral” por sí sola no bastaba.

Constatar esta insuficiencia no es solo una cuestión ideológica, sino también de pura táctica política. En este tiempo, el Régimen se ha recompuesto en parte del golpe inicial, ha generado sus propios antídotos, desde Pedro Sánchez a Ciudadanos, pasando por Felipe VI. El contraataque hace tiempo que está en marcha. El Régimen se defiende atacando. Intenta cerrar por arriba una crisis mientras muerde a quienes siguen señalándola como lo que es: una herida abierta. No les pongamos fácil devolvernos los golpes.

Presentamos una entrevista realizada recientemente a la historiadora alemana Heide Gerstenberger para la revista Période en la que expone algunas ideas principales de su último libro: El mercado y la violencia – el funcionamiento del capitalismo histórico.

Fuente: http://revueperiode.net/violence-et-exploitation-dans-le-capitalisme-historique-entretien-avec-heide-gerstenberger/

Figura clave del “debate alemán sobre la derivación del Estado”, la autora vuelve aquí a exponer los lineamientos generales de su crítica a las principales corrientes de dicho debate, marcando los límites de una derivación puramente lógica de la forma estatal capitalista y la necesidad de incorporar la dimensión histórica al análisis del Estado1. Siguiendo esta crítica, Gerstenberger plantea que, una figura central en la derivación lógica del Estado, el trabajo asalariado libremente contratado, no responde a una lógica general del capitalismo, sino a una de sus formas históricamente determinadas. En consecuencia, se plantea la compatibilidad entre trabajo forzado y acumulación de capital, proponiendo a la figura del asalariado libre, no como forma natural del capital, sino como el resultado de luchas políticas. Llevadas estas reflexiones al plano de las formas actuales de la acumulación capitalista se destaca la existencia de nuevas formas de trabajo forzado surgidas a partir de las políticas desregulatorias implementadas desde los años 70’. Alejada de visiones centradas en una sola forma típica de Estado capitalista, correspondiente únicamente a los países centrales, Gerstenberger se inserta así en el debate sobre las transformaciones en la acumulación de capital, sus relaciones con el Estado y sus formas particulares de existencia en las sociedades periféricas.

Nuestro homenaje es recordarla como la mujer valiente y luchadora que fue. Difundimos esta entrevista por primera vez en español para que su llama no se apague. Marielle habla de sus luchas en el Concejo de Rio, de cómo llegó a la política, de sus dificultades como mujer, negra, madre soltera y favelada. La entrevista forma parte de una serie denominada Mujeres en la política, de la Revista Subjetiva*: 

 

1. Como mujer negra que nació en la favela de Maré no debe haber sido fácil ocupar esta banca e, infelizmente, las mujeres aún son la excepción en ese espacio político. Entonces quisiéramos que nos cuentes quién sos, de dónde venís y cómo llegaste a este cargo.

Marielle: Soy una mujer negra, pero antes de haber hablado mucho de eso, antes de haber reivindicado y comprendido qué es ser una mujer negra en el mundo, yo ya era de la favela. Soy nacida y criada en Maré, que para quien no es de Río es un complejo de dieciséis favelas, complejo porque es un aglomerado y no porque aquel lugar sea más complejo que cualquier otra ciudad, porque estamos hablando de una favela inmersa en Río de Janeiro y que, por lo tanto, es tan compleja como otros barrios.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.