Traducido por Carmen Cohen

Publicado en Contretemps

Preguntarnos y teorizar sobre las posibles articulaciones políticas entre un materialismo marxista y la perspectiva queer resulta una tarea necesaria en los tiempos que corren. Mucho se ha debatido sobre esto desde la caída del Muro de Berlín y el colapso del así llamado “socialismo real”. Los proyectos revolucionarios y socialistas quedaron desde entonces reducidos casi con exclusividad a batallas micropolíticas de colectivos específicos (en este caso de géneros y disidencias sexuales) relegando o, anulando según el caso, la necesidad de una transformación radical de las estructuras capitalistas. Las discusiones en torno al marxismo, al feminismo y la teoría queer al problematizar cómo se imbrican la explotación de clase con la opresión de géneros reavivan nuestra voluntad de cambiar este mundo en su totalidad. Presentamos abajo un texto escrito por Sophie Noyé, una activista feminista francesa, en la revista Contretemps.

 

Hacia un feminismo materialista y queer

Este texto hace alusión a la propuesta hecha por la autora en la temática “materialismos feministas” en el coloquio “Pensar la emancipación” realizado en Nanterre en el mes de febrero de 2014. Se trata de dar cuenta de aquellos aportes teóricos que nosotras llamamos “el retorno del materialismo en los estudios queer”. Sophie Noyé se propone plantear el debate en torno a los lugares comunes que existen entre la teoría queer y el feminismo materialista a partir de las últimas reflexiones en los estudios queer.

Introducción: Superar la oposición entre feminismos materialistas y teorías y prácticas queer en Francia.

Este artículo se propone hacer una lectura crítica y teórica en torno al materialismo queer con el propósito de dialogar con los estudios feministas y materialistas franceses.

En Francia, muchas feministas y, en particular las feministas materialistas, caracterizan al pensamiento queer como una demanda “posmoderna y posestructuralista” (ver Agone, 2010; Epstein, 2010), colocándolo en completa oposición con una perspectiva marxista y materialista. En la medida en que las teorías y prácticas queer se inscriben en gran parte dentro del pensamiento foucaultiano, las teóricas queer focalizan sus análisis en las relaciones múltiples de poder que operan en la normalización y performatividad de las subjetividades sexo-generizadas, dejan de lado así las dominaciones sistémicas y jerárquicas y omiten la división sexual del trabajo y los análisis sociales de género. Por su parte, las feministas materialistas denuncian la postura idealista, relativista e individualista de las políticas queer; les reprochan su incapacidad para proyectar estrategias de resistencia colectiva y su desinterés por aspirar a la abolición del sistema de géneros, y más integralmente, de todos los régimenes de dominación.

 

Facundo Nahuel Martín

La hipótesis de un “leninismo libertario” sigue siendo un desafío de nuestro tiempo

Daniel Bensaïd

¿Nuevos y viejos formatos organizativos?

La búsqueda de nuevos formatos organizativos a distancia de los partidos de izquierda tradicionales ha sido una importante marca de la experimentación de izquierda en los últimos años, en particular en América Latina y Argentina. Con consignas como la autonomía, la autodeterminación, la horizontalidad o la construcción de poder popular, se reafirmó de diferentes maneras que sólo el protagonismo directo de la clase trabajadora y los sectores populares en la conducción de los procesos de cambio puede propulsar la radicalización política y evitar la deriva burocrática. La creación de poder popular como lineamiento estratégico-programático remite a la organización autónoma de los desposeídos en órganos basados en la participación directa, y ha sido una consigna y guía para la acción de gran importancia en los últimos años.

 

Desde fines del siglo pasado, empezaron a emerger en América Latina y Europa nuevas fuerzas políticas de izquierda, que se caracterizaron por no reproducir los métodos para la construcción partidaria de las corrientes revolucionarias de los años 60 y 70.

Estos nuevos partidos no surgieron principalmente a partir del crecimiento abrupto de alguna corriente de la izquierda revolucionaria, sino como producto de procesos de reagrupamiento, recomposición y reorganización de sectores de izquierda provenientes de varias tradiciones y de su fusión con las nuevas generaciones militantes provenientes de los movimientos sociales.

El terreno principal de construcción de estos “partidos amplios” fue Europa occidental, donde el giro hacia la derecha en la socialdemocracia, la crisis estructural del estalinismo y la emergencia de una nueva generación militante vinculada a los movimientos sociales, abrió un espacio político para la izquierda radical. Son ejemplo de estos nuevos partidos el NPA francés, Die Linke en Alemania, el SSP escocés, Rifondazione Comunista en Italia, el Bloco de Esquerdas en Portugal, entre otros. Sometidos a marchas y contramarchas, actualmente, siguen emergiendo experiencias de estas características: Syriza y luego Unidad Popular en Grecia; Podemos en el Estado español; Left Unity y ahora el movimiento en torno al nuevo liderazgo laborista de Corbyn en el Reino Unido.

 

Publicada originalmente en Critique Communiste, nº 16, junio de 1977. Transcripción y notas: Adrián Sánchez.

Henri Weber (n. Khodjent, Tayikistán, 1944) es un político, filósofo y politólogo francés. Nació en el seno de una familia de relojeros judíos originaria de la Alta Silesia, de una zona situada a pocos kilómetros del tristemente célebre campo de exterminio de Auschwitz, y trasladada a la URSS durante la Segunda Guerra Mundial. En su juventud fue miembro de una organización sionista de izquierdas. Emigrado a Francia, en su época de estudiante ingresó en la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC), organización vinculada al PCF. Fue expulsado en 1965 de la misma junto a un importante sector en el que se encontraban figuras como Alain Krivine, dando nacimiento a las Juventudes Comunistas Revolucionarias (JCR), embrión de la futura LCR francesa. En la Liga dirigió su semanario, Rouge, y su revista, Critique Communiste, entre 1968 y 1976. Fue uno de los principales líderes estudiantiles del Mayo del 68. En los años 80 abandonó la izquierda revolucionaria, ingresando en el Partido Socialista francés, por el cual fue senador,  y actualmente es eurodiputado. Es  autor, entre  otras obras,  de  Marxismo  y conciencia de clase (Madrágora, Barcelona, 1977) y, junto a Daniel Bensaïd, de Mayo 68: un ensayo general (ERA, México, 1969).

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